Fuente: Infobae
Por Luciana Rivera
La inflación interanual de Estados Unidos se ubicó en 3,4% en agosto de 2026, igual que en julio, según los datos publicados este viernes 11 de septiembre por el Departamento de Estadísticas Laborales (BLS). El dato superó la previsión de 3,3% de los economistas consultados por FactSet e instala la presión sobre la Reserva Federal (Fed), que se reúne el 16 de septiembre para decidir si ajusta las tasas de interés.
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El índice general subió 0,4% en términos mensuales. El principal motor fue la energía: el precio de la gasolina aumentó 3,9% en agosto y explicó más de un tercio del incremento mensual total, según el BLS. El promedio nacional de la gasolina alcanzó USD 4,30 por galón este viernes, de acuerdo con datos de la Asociación Americana del Automóvil (AAA).
El impacto energético más pronunciado correspondió al diésel. El precio promedio nacional llegó a USD 6,06 por galón, un alza de más del 60% respecto a los USD 3,71 registrados un año atrás, según la AAA. Los costos de los alimentos subieron 2,1% en agosto, mientras que los de vivienda aumentaron 0,3% mensual.

La inflación subyacente superó las expectativas y refuerza las chances de una suba de tasas
Además de la inflación general, los economistas siguen de cerca la inflación subyacente, que excluye los precios de alimentos y energía. La razón: esos dos rubros son volátiles por naturaleza —dependen de factores como el clima o los conflictos geopolíticos— y pueden distorsionar la lectura del resto de la economía.
En agosto, la inflación subyacente subió 0,3% mensual, por encima del 0,2% que esperaban los analistas. Según NBC News, ese resultado es el que con mayor probabilidad definirá la postura de la Fed el 16 de septiembre, y reforzaría las expectativas de una suba de tasas.
Qué puede decidir la Reserva Federal sobre las tasas de interés
Antes de la publicación del informe, los analistas estimaban una probabilidad superior al 50% de que la Fed suba las tasas. Jeffrey Roach, economista jefe de LPL Financial, sostuvo en un correo enviado el jueves que, dado que el conflicto con Irán se extiende más de lo previsto, “una suba de tasas la semana próxima parece probable”, según The Washington Post.
Kevin Warsh, presidente de la Fed, señaló el mes pasado en Jackson Hole que contener la inflación es la prioridad central de la institución y que el banco “tendrá trabajo por hacer” si los precios no ceden, de acuerdo con CBS News. La entidad mantiene un objetivo de inflación anual del 2%.
Por qué la guerra en Irán presiona el precio de la gasolina y el diésel
La escalada del conflicto bélico con Irán es el factor que los analistas señalan como principal responsable del alza energética. Heather Long, economista jefa de Navy Federal Credit Union, advirtió que “el problema creciente para la Fed es que no hay un final a la vista para la guerra en Irán y las reservas de petróleo solo siguen bajando”, según CBS News.
El petróleo crudo de Estados Unidos cotizaba el viernes alrededor de USD 100 por barril, mientras que el Brent internacional rondaba los USD 105 —niveles aproximadamente 20% más altos que a mediados de agosto—, de acuerdo con NBC News.
El diésel es el combustible que mueve los camiones y los trenes de carga que transportan mercancías por todo el país. Cuando su precio sube, las empresas trasladan ese costo adicional a los productos que venden, lo que presiona los precios de forma indirecta pero extendida a toda la economía.
Qué es el IPC y qué mide
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) es la herramienta con la que el gobierno mide cuánto cambian los precios de los bienes y servicios que compran habitualmente los consumidores: alimentos, alquiler, transporte, medicamentos, ropa y energía, entre otros. Funciona como una canasta de compras representativa: si esa canasta cuesta más que el mes o el año anterior, hay inflación.
El indicador lo elabora el BLS y se publica mensualmente. Es una de las estadísticas más observadas por economistas, inversores y funcionarios, porque refleja el poder adquisitivo real de los hogares y orienta las decisiones de política monetaria.
Cómo impacta la inflación en el bolsillo de los consumidores
La herramienta principal de la Fed para combatir la inflación son las tasas de interés: el costo al que los bancos se prestan dinero entre sí, y que luego se traslada al crédito para consumidores y empresas. Cuando la Fed sube esas tasas, los préstamos se encarecen. El efecto se siente en:
- Hipotecas: los préstamos para la adquisición de propiedades imponen cuotas mensuales más elevadas y limitan el acceso a la vivienda.
- Tarjetas de crédito: los intereses por saldos impagos aumentan, lo que encarece las compras financiadas.
- Consumo y actividad económica: el mayor costo del dinero restringe el gasto de los hogares y desacelera la producción y las ventas de las empresas.
La inflación acumula más de cinco años por encima del objetivo anual del 2% de la Fed, según The Washington Post.
Los datos que consumidores y mercados deberán seguir tras la reunión del 16 de septiembre
La decisión de la Fed el 16 de septiembre marcará el ritmo del crédito en los meses siguientes. Si la institución sube las tasas, los consumidores verán encarecerse sus hipotecas variables, las cuotas de sus tarjetas y los préstamos que estén por solicitar.
El dato clave a observar después de la reunión será la proyección de tasas que publique la propia Fed y cualquier indicación sobre si el alza energética derivada de la guerra en Irán se considera transitoria o estructural. De esa lectura dependerá el comportamiento de los mercados financieros y las condiciones de crédito para los hogares estadounidenses en el tramo final del año.
