YPFB reconoce dificultades para abastecer combustible debido a los bloqueos en carreteras. Transportistas llevan días esperando cargar diésel mientras crece la presión sobre el suministro en la capital cruceña.
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Todo esto se da en medio de los problemas de abastecimiento provocados por estos bloqueos y las dificultades de distribución de combustible que tiene la estatal YPFB.
Un recorrido realizado por EL DEBER en estaciones de servicio de la zona de Polanco evidenció decenas de buses estacionados a la espera de cargar combustible, luego de que varios surtidores dejaran de recibir diésel desde hace aproximadamente tres días.
“No hay diésel”, relataron trabajadores de las estaciones consultadas durante el despacho televisivo, mientras largas filas de motorizados permanecían paralizadas en los alrededores de los surtidores.
Según las encargadas de venta, la interrupción del suministro está directamente relacionada con los bloqueos instalados en distintas rutas del país, que impiden el tránsito normal de cisternas hacia las plantas y estaciones de servicio.
La situación afecta principalmente al transporte interdepartamental y de larga distancia, aunque por ahora el impacto operativo se mantiene parcialmente contenido debido a que muchas rutas continúan suspendidas por los conflictos sociales.
Varios conductores optaron por dejar sus buses estacionados y retornar a sus viviendas mientras esperan la reanudación del abastecimiento. Según el reporte televisivo, algunos motorizados permanecen inmovilizados desde hace varios días.
El panorama comienza a reflejar el efecto acumulado de casi 20 días de bloqueos y tensiones sociales en distintas regiones del país. Las restricciones al transporte ya afectan no solo el suministro de combustibles, sino también la distribución de alimentos y productos de la canasta familiar.
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) había advertido previamente sobre problemas logísticos para el despacho de carburantes debido a los cortes de ruta y al cierre de accesos en algunos puntos estratégicos.
En paralelo, el Gobierno activó puentes aéreos para trasladar alimentos hacia ciudades afectadas por el desabastecimiento, mientras sectores productivos y transportistas alertan sobre mayores pérdidas económicas y riesgos para el abastecimiento interno si persisten los bloqueos.