Los bloqueos fracturaron el abastecimiento. En La Paz la carne avícola llegó a costar Bs 80 el kilo debido a la escasez, mientras que en Santa Cruz el kilo llega a Bs. 16. Productores temen pérdidas millonarias.
En Santa Cruz sobra el pollo. En La Paz falta. La misma carretera bloqueada que vacía los mercados del occidente está saturando frigoríficos y granjas en el oriente. El resultado es una distorsión del mercado alimentario: el consumidor paceño paga precios históricos, mientras que el productor cruceño pierde dinero cada día que el conflicto persiste.
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El kilo de pollo llegó hasta Bs 80 en algunos mercados de La Paz, mientras en Santa Cruz el precio comenzó a desplomarse debido a la sobreoferta y a la imposibilidad de sacar producción hacia el occidente. El fenómeno revela cómo los bloqueos terminaron golpeando simultáneamente a consumidores y productores.
La situación afecta especialmente al sector avícola, uno de los pilares del aparato agroindustrial cruceño. Santa Cruz produce cerca de 511.000 pollos por día y aproximadamente la mitad debe salir hacia otros departamentos, principalmente hacia el eje occidental. Cuando se corta la carretera a Cochabamba, la principal conexión logística del país, toda la cadena colapsa.
“Los productores de pollo tienen un gran excedente y casi la mitad de lo que se produce en Santa Cruz tiene que comercializarse en otro departamento”, explicó Omar Castro, presidente de la Asociación Departamental de Avicultores (ADA).
El dirigente advirtió que los frigoríficos ya comenzaron a saturarse porque los camiones no logran salir hacia La Paz y otros mercados del occidente. El problema se agrava porque el pollo es altamente perecedero y la producción no puede detenerse.
Daños a mediano plazo
Castro aseguró que el sector pierde alrededor de Bs 15 millones por día considerando pollo, huevo y pollito bebé. Solo en cinco días de bloqueo, las pérdidas acumuladas bordean los Bs 75 millones.
El problema, sin embargo, no termina cuando se desbloquea una carretera. La cadena avícola trabaja con programación biológica y logística de largo plazo. Las incubadoras de Santa Cruz producen diariamente unos 250.000 pollitos bebé destinados a granjas del interior del país. Si esos animales no pueden ser distribuidos, terminan saturando granjas locales y generando una sobreproducción futura.
“Estos conflictos causan no solamente un daño económico en el momento que suceden, sino que tienen una secuela de más de 40 días”, alertó Castro.
El dirigente recordó que durante anteriores bloqueos el precio del pollo en Santa Cruz cayó hasta Bs 12 el kilo, mientras el productor recibía apenas Bs 5 o Bs 6, pese a que el costo de producción ronda actualmente los Bs 13.
“Los pequeños productores son los que más sufren porque no tienen capital de trabajo para volver a reactivar sus granjas”, afirmó.
Se acumulan las verduras
La crisis no afecta solo al pollo. Productores de hortalizas y verduras comenzaron a reportar saturación en mercados cruceños debido a que no logran enviar producción hacia Cochabamba, Sucre y otras ciudades.
“Nuestros productos son perecederos. ¿Quién se responsabiliza de la pérdida?”, reclamó un productor de hortalizas consultado en un mercado de Santa Cruz.
Según explicó, alrededor del 20% de la producción habitual destinada a otros departamentos quedó retenida, provocando una caída de precios en origen y pérdidas para pequeños y medianos agricultores.
El problema también alcanza a mercados mayoristas, transportistas y centros de abastecimiento cruceños, donde comenzó a crecer la presión por almacenamiento y conservación de productos perecederos. Comerciantes advierten que, si las rutas continúan cerradas, parte de la producción deberá rematarse o incluso desecharse por falta de salida hacia el occidente.
Mientras tanto, el Gobierno admitió que los puentes aéreos implementados para trasladar alimentos al occidente resultan insuficientes frente a la magnitud del problema. El propio sector avícola sostiene que los vuelos apenas logran mover una fracción mínima de la producción diaria.
El impacto de los bloqueos ya no se limita a una disputa política o sindical. La crisis comenzó a golpear el corazón productivo del país. En el corto plazo suben los precios y escasean alimentos. En el mediano plazo se acumulan pérdidas millonarias. Y en el largo plazo queda una economía más debilitada, productores descapitalizados y una cadena alimentaria cada vez más vulnerable.