Una simulación oficial muestra los posibles efectos de una explosión volcánica sobre Tokio y alerta a los habitantes sobre la importancia de estar preparados.
Por Faustino Cuomo
Grandes nubes de humo surgen desde el Monte Fuji, el volcán más famoso de Japón, en un video generado por inteligencia artificial que ha captado la atención de millones. La simulación, difundida por el Gobierno Metropolitano de Tokio, muestra edificios y vehículos cubiertos de ceniza, y una capital densamente poblada donde el aire se vuelve irrespirable en cuestión de horas.
Aunque el Monte Fuji, de imponente belleza, no presenta señales inmediatas de actividad volcánica, su historia recuerda que es un volcán activo cuya última erupción fue hace 318 años, durante el episodio conocido como erupción de Hoei.
Un simulacro para veinte millones de personas
La División de Prevención de Desastres de la Oficina de Asuntos Generales del Gobierno Metropolitano de Tokio difundió en las últimas horas un video con un mensaje claro para los veinte millones de habitantes de la ciudad: la erupción puede sorprender sin previo aviso. En la pieza audiovisual, una mujer en una calle repleta recibe en su teléfono una alerta que advierte sobre la inminente erupción del Fuji. La narración enfatiza: “El momento puede llegar sin previo aviso”, mientras se suceden imágenes de densos nubarrones oscuros que surgen del volcán.
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El video advierte que la ceniza volcánica podría alcanzar Tokio en solo dos horas, con un alto riesgo para la salud y la vida cotidiana. El gobierno prevé interrupciones en el suministro eléctrico, el tráfico y la distribución de alimentos, además de la amenaza directa a la salud por el aire contaminado. Se insta a visualizar escenarios concretos para poder estar mejor preparados, resaltando la importancia de la preparación individual y colectiva en caso de desastre.
El constante riesgo volcánico
Japón se ubica en el Anillo de Fuego, una franja del planeta con alta actividad volcánica y sísmica alrededor del océano Pacífico. Terremotos y erupciones volcánicas forman parte del día a día y la cultura de prevención. Sin embargo, en el último año, las autoridades han endurecido el tono de sus mensajes.
El temor a un terremoto de gran magnitud ha crecido desde enero, tras las estimaciones oficiales que señalan un 80% de probabilidad de que un sismo severo impacte la fosa de Nankai, al sur del país, durante los próximos treinta años. Estas alertas no han estado exentas de críticas por parte de sismólogos, que cuestionan la precisión de los cálculos.
El Día de Prevención de Desastres Volcánicos, el gobierno difundió otro video de simulación y reforzó la necesidad de prepararse. Las advertencias buscan fortalecer una conciencia colectiva frente a riesgos inminentes, aunque la reacción de la población ha sido variada.
Reacciones ciudadanas: entre la preocupación y el escepticismo
Muchos residentes expresaron inquietud tras la difusión del video. Mayotan, usuaria de internet, afirmó en X (ex-Twitter) la gravedad del impacto en la red de transporte en Tokio si llega la ceniza. Otros, como Suu, enumeraron los artículos necesarios para enfrentar una emergencia (“Estufa de casete, linterna, agua, comida”), aunque subrayaron la dificultad de afrontar un corte eléctrico en pleno verano japonés, cuando las temperaturas alcanzan niveles extremos.
Parte de la sociedad percibe las advertencias oficiales como alarmistas. Algunas publicaciones en redes sociales consideran que estas campañas tienden a crear una sensación de crisis y temor que podría disuadir incluso a turistas. No obstante, el llamado a la preparación no es nuevo. En marzo, las autoridades recomendaron a los hogares de ciudades cercanas al Fuji almacenar suficientes provisiones para dos semanas ante la posibilidad de una emergencia grave.
Consecuencias y riesgos de una erupción del Monte Fuji
Un escenario de erupción a gran escala en el Fuji sería devastador. El gobierno estima que se producirían 1.700 millones de metros cúbicos de ceniza volcánica, de los cuales 490 millones podrían acumularse en carreteras, edificios y terrenos, lo que requeriría esfuerzos masivos de limpieza. La ceniza amenazaría la estabilidad de estructuras vulnerables, incluidas casas de madera, y oscurecería completamente el cielo en Tokio, dejando la ciudad en penumbra incluso en pleno día.
Las pérdidas económicas se estiman en 2,5 billones de yenes (USD 16.600 millones). Incluso pequeñas acumulaciones de ceniza de más de tres centímetros harían intransitables muchas vías, mientras la logística y el abastecimiento se verían gravemente afectados. El peso acumulado podría derribar tendidos eléctricos y causar apagones, acentuando la emergencia en todos los frentes.