Encuestas y el sujeto electoral informal en la sombra


En las elecciones generales del 17 de agosto de 2025 ganó un candidato que venía con 8,3% de preferencia en las encuestas 15 días antes. Llegó a ser primero con el 32% forzando una segunda vuelta. La brecha entre encuesta y resultado final evidencia un mal manejo del instrumento estadístico. Es más, los analistas electorales, los analistas políticos, los medios de comunicación y las encuestadoras no lograron identificar al “sujeto electoral informal” que se encuentra detrás de este triunfo.

Es sujeto porque asistió a todos los procesos electorales desde el año 2005, manteniendo un voto étnico, identitario a favor de los llamados sectores populares o indígenas. Hoy actúa como una masa electoral de cuentapropistas, vendedores, comerciantes, informales; es decir, contrabandistas, vendedores de autos ilegales, incluso, cultivadores de marihuana en carpas solares en toda la región del norte de Potosí.



 En este conglomerado social también están policías con sus familiares, cooperativistas, mineros y estructuras sindicales que se encuentran en proceso de abandonar al Movimiento Al Socialismo. Este sujeto electoral vota de forma concentrada, articulada, por el sentido común y varios vasos comunicantes, al estar organizados en gremios, juntas de vecinos, entre otras organizaciones.

Las encuestas y los analistas no pretendían identificar al sujeto informal como una masa votante viva. Por eso no enuncian su nombre ni sus características laborales y culturales. Para ellos eran “voto indeciso”, voto que “no sabe” o no “está definido”.

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Las empresas encuestadoras contratadas por medios de comunicación televisivos de gran audiencia y que representan intereses empresariales en el agronegocio de Santa Cruz, bancos, industrias y cadenas de supermercados forjaron dos líneas de trabajo: establecer la preferencia de dos candidatos opositores (Tuto Quiroga y Samuel Doria Medina por encima de otros) e imponer la agenda del agronegocio, traducida en varios foros en los que se impuso el férreo compromiso de implementar una política de shock con devaluación del boliviano respecto del dólar, impulsar la privatización, cierre de empresas estatales, suspender las subvenciones a carburantes y alimentos, así como endeudar al país frente a organismos internacionales.

 Hoy, de cara a la segunda vuelta, las urnas nos dirán si el sujeto electoral informal se impone.

Uno de los vocales del TSE sugirió que para la segunda vuelta las encuestas sean anuladas; sin embargo, la Ley del Régimen Electoral es clara al no dar ninguna facultad al TSE para limitarlas, por lo cual éstas estarán habilitadas para la elección del 19 de octubre.

Por razones históricas desconocidas, los medios de comunicación han sido inducidos a contratar empresas encuestadoras, cuando, en realidad, ellos mismos pueden hacer encuestas o sondeos de opinión electoral.

Es más, cualquier radio o canal de televisión tiene una llegada a una audiencia mayor a 2.500 personas, es decir, podrían hacer sus encuestas, acreditarse técnicamente al TSE y difundir sus resultados. Muchos medios de comunicación pueden trabajar este aspecto y la pregunta es ¿por qué no lo hacen?

Por otra parte, ¿hay alternativas a las encuestas electorales? Sí. Es posible medir tendencias electorales en usuarios de redes sociales sin consultarles directamente, utilizando herramientas digitales que analizan su actividad y contenido generado en plataformas como Twitter, Facebook, Instagram, entre otras.

Estas herramientas se basan en técnicas de inteligencia artificial (IA), procesamiento de lenguaje natural (PLN) y análisis de sentimientos para extraer insights sobre el comportamiento político y las preferencias electorales. A continuación, explico cómo se hace y qué herramientas se utilizan:

Las herramientas de monitorización de redes sociales rastrean y analizan menciones, hashtags, comentarios y compartidos relacionados con candidatos, partidos políticos o temas electorales. Hacen un análisis de sentimientos y minería de datos en redes sociales.

Brand24 utiliza IA para recopilar menciones en tiempo real, analizar el sentimiento (positivo, negativo o neutro) y detectar tendencias emergentes. También identifica influencers y temas clave relacionados con elecciones. Hootsuite y Sprout Social ofrecen funciones de escucha social que permiten monitorear la percepción pública y medir el alcance de las conversaciones políticas. Así se detectan cambios en la opinión pública en tiempo real, sin depender de respuestas directas de los usuarios.

También existen los modelos predictivos basados en inteligencia artificial (IA), procesamiento de lenguaje natural (PLN) que utilizan algoritmos de machine learning para predecir resultados electorales a partir de la actividad en redes sociales.

Como técnica clave se tiene el uso de clasificaciones de texto para identificar polaridad (apoyo/rechazo a candidatos), detección de temas dominantes y análisis de volumen de menciones. Esta clasificación puede procesar grandes volúmenes de datos no estructurados (Facebook, X) e identificar patrones que reflejan intenciones de voto.

También se tiene plataformas como Enigma que utilizan IA para segmentar usuarios basándose en datos sociodemográficos, ubicación geográfica y comportamiento en redes sociales. Esto permite identificar grupos de votantes afines o adversos y predecir tendencias como la abstención o la movilidad electoral.

Para finalizar, si los medios de comunicación y las empresas de encuestas no evolucionan en Bolivia, es posible trabajar sondeos de opinión electoral desde el ámbito digital que podrían dar luces acerca de las preferencias políticas de la población. De esta manera, el sujeto electoral informal podría ser escaneado y conocer su intención de voto.

Manuel Morales Alvarez es investigador.