Fuente: https://www.vision360.bo
El telón bajó para una de las principales figuras del teatro nacional, ya que Maritza Wilde, una de las grandes damas de los escenarios, falleció este sábado a las 3.00 de la madrugada y deja un legado de décadas de obras y dos festivales de importancia internacional, que continúan acercando a la ciudadanía a este arte.
«Todos debemos agradecer el gran trabajo que Maritza hizo por el teatro. No solo fue una gran artista, tanto sobre las tablas como detrás de bambalinas, sino enseñando y gestionando. Tuve la fortuna de poder trabaja r junto a ella en la organización del Festival Internacional de Teatro de La Paz (Fitaz) y, sin bien estoy triste, me alegra que pudiéramos celebrar con ella la edición especial del Bicentenario de Bolivia, en Sucre», manifestó Bernardo Arancibia, quien fue elegido por Wilde para dirigir el Fitaz cuando ella se retiró en 2018.
«Maritza ya está más allá. Dejémosla que allí, en aquellas distancias, monte sus obras con un viso de eternidad, lejos de estas fugacidades que, sin embargo, son siempre tan difíciles», escribió en redes sociales el artista y gestor Andrés Canedo.
«Gracias por todas las puertas que abriste, por todas las posibilidades y oportunidades que nos diste. Descansa en paz, querida amiga. Aquí te vamos a extrañar muchísimo», fue el mensaje de la dramaturga Laura Derpic, mientras su compinche en el escenario, Luis Bredow lamentó que «mi amiga, mi cómplice, mi maestra Maritza Wilde ha hecho mutis», añadiendo que «donde quiera que ella estaba, allí estaba el paraíso».
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Homenajes similares llenan las redes sociales. Y la razón es que Maritza Wilde fue una de las principales promotoras del teatro nacional. «Siempre que piensas que conoces todo sobre Maritza, siempre hay algo nuevo que te sorprende. Sabíamos que era una formadora de artistas, pero te sorprende la gran cantidad de personas que aprendieron de ella las bases del trabajo, en el Centro de Especialización Teatral. Enseñó en silencio, con poca posibilidad, pero compartiendo su experiencia», reveló Mabel Franco, periodista cultural y amiga de la artista.
Maritza Wilde nació en Tacna, Perú, por decisión de su madre. Es hija del limeño Sergio Muyo Osorio y la orureña Blanca Urrutia. El gran misterio, que ella perpetuó, fue saber cuándo nació.
«Era una mujer coqueta, que mantuvo hasta el final el secreto de su fecha de nacimiento y que no dejaba que la fotografíen sin preparase», agregó Franco.
Llegó a La Paz de adolescente y se graduó del colegio Santa Ana. Siempre estuvo ligada al arte, practicando la danza de adolescente y estudiando en la Universidad Católica de Lima. Posteriormente se trasladó a España donde estudió en la Escuela Superior de Arte Dramático y en el Teatro Experimental Independiente en Madrid.
Aprendió tanto las técnicas del teatro contemporáneo y clásico que aplicó a lo largo de su carrera. «Era muy exigente respecto a la cualidad de la dicción, como en el teatro cásico. Pero también trajo la necesidad de trabajar el cuerpo», recordó Arancibia.
A finales de la década de 1990 creó los festivales teatrales más importantes del país: el de Santa Cruz, el 10 de abril de 1997 y dos años después el de La Paz, el 17 de marzo de 1999. Gracias a sus esfuerzos y el apoyo de amigos e instituciones públicas y privadas, ambos eventos continúan, reuniendo elencos nacionales e internacionales cada dos años.
«Como participantes sabes lo importantes que son. Pero es cuando sales del país que te das cuenta del verdadero impacto que tienen. No solo nos permite conocer lo que se crea en el exterior, sino que permite a los bolivianos darse a conocer en el exterior», comentó Arancibia.
Es por eso que, como gran homenaje final, la edición 16 del Fitaz está dedicada a la memoria de la gran dama del teatro.