La Bolsa Boliviana de Valores es la séptima en América Latina, por los volúmenes de sus operaciones. Hasta agosto de este año fueron de $us 1.838 millones, colocándola por encima de las de Quito y Guayaquil en Ecuador; Panamá, El Salvador y Montevideo en Uruguay.
Al cumplir el martes 20 sus primeros 20 años de existencia y, en vista de que sus actividades alcanzaron la madurez suficiente, la Bolsa Boliviana de Valores (BBV) decidió extender sus operaciones con la finalidad de impulsar las inversiones y, por consiguiente, el desarrollo económico del país, lo que implica crear empleos y ahorros.
Hasta el presente, pocas Pymes (pequeñas y medianas empresas) han operado en la Bolsa, obteniendo financiamiento para hacer crecer sus actividades. La entidad adoptará medidas más atractivas para que puedan acceder a financiamientos más simples.
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El trabajo de la BBV con las Pymes data de hace cinco años, pero ahora se propuso atraer, a corto plazo, por lo menos a 100 de ellas, de las 12 mil que existen, las que representan casi el 80% de las 12.000 empresas de responsabilidad limitada que funcionan en el país. Al presente, operan en la Bolsa 26 empresas grandes (44,8%), 23 corporativas (39,7%) y 9 Pymes (15,5%).
Otros campos en los que la BBV espera realizar nuevos negocios, formalizando mercados, es el de divisas, futuros de quinua, soya, arroz y otros productos, según declaró el gerente general de la entidad, Federico Knaudt, en entrevista con la sección dominical Ejecutivos de La Razón.
Acerca de las divisas, la BBV está efectuando los estudios del caso con el Ministerio de Economía y Hacienda, para que las autoridades regulatorias emitan los reglamentos específicos. En el de los futuros de productos agrícolas —será su primera incursión en este terreno—, Knaudt estima que “es hora de ayudar a crear precios en otros mercados de una manera transparente”.
Otro desafío que se propone encarar la BBV es dar financiamiento a las empresas estatales, para que puedan invertir en su crecimiento y desarrollo. Hasta ahora, todas las empresas nacionalizadas están registradas en la BBV y emitieron bonos. Knaudt dijo al respecto: “Imagínese una empresa estatal que no tiene que dar información (de sus operaciones) sólo al ministro, sino al tenedor de bonos, al que le ha prestado plata”. Esto les exigiría tener buenas gestiones y más aún, transparentar sus operaciones.
De los resultados en la BBV, Knaudt dijo que el 2008 el volumen de inscripciones bordeó los $us 560 millones, que fue un récord, el año anterior había sido de $us 241 millones. El 2009 se espera que sea de $us 300 millones a $us 400 millones, pero si emerge un proyecto grande se podrían tener más de $us 600 millones en valores inscritos. La BBV es la única fuente de financiamiento a largo plazo de grandes volúmenes de recursos, además de tasas de interés fijas y bajas. Si una empresa quiere obtener más de $us 50 mil, tiene que hacerlo sólo a través de ella.
A junio, los créditos del sistema financiero fueron de $us 2.540 millones y los financiados por la BBV de $us 671 millones, un cuarto de aquéllos. Septiembre fue un buen mes para la BBV. Realizó negocios por $us 153 millones (34,2%) más que en agosto y la participación en el mercado en acciones ordinarias fue de $us 2.752 millones (5,6% de crecimiento al mismo mes del 2008).
La BBV es la séptima en América Latina, por los volúmenes de sus operaciones. Hasta agosto fueron de $us 1.838 millones, colocándola por encima de las de Quito y Guayaquil, en Ecuador; Panamá, El Salvador y Montevideo, en Uruguay.