Daniel A. Pasquier Rivero
La Cumbre de la Alianza Bolivariana de las Américas (ALBA) tenía que ser en Cochabamba, cerca del aroma de la coca, que levanta los espíritus hasta ponerlos insensibles al hambre, al cansancio, al sueño y a la realidad. La coca es cocaína, para los que la utilizan y para los que la estudian. La presencia del alcaloide en la hoja es natural, independiente del procesamiento “colombiano” o a la boliviana, ni del buen gusto de la yungueña o del pésimo de la chapareña. La cocaína está ahí, en la hoja, esperando que alguien la mastique para quedar libre o que alguien macere la hoja y procese los jugos para vestirla de blanco. Es bien conocido que las drogas fuertes rompen el vínculo, tan sutil a veces, entre fantasía y realidad. Los que están bajo sus efectos “vuelan”, no reconocen cuándo pasan de un estado a otro e insisten en estar bien, se controlan, la dominan, y son los demás quienes se equivocan.
Cuatro presidentes y otros funcionarios de cinco países parecen haber vivido la experiencia. Si no, ¿cómo se explican estos hechos? En pocos minutos definen al enemigo número uno, el imperialismo, con el argumento suficiente de que así lo vienen escuchando desde chicos y no es el momento de cambiar. Es, además, sencillo. Cuando nacieron existían al menos dos imperios visibles, el norteamericano y el soviético, pero uno se fue al tacho solito por ineficiente e incapaz para producir bienes y servicios acorde a la demanda de los pueblos de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas y sus satélites. Así que, a tirarse contra el sobreviviente, el imperio de los yanquis, ignorando la importancia y el papel de las economías y políticas de europeos, chinos, indios y del vecino Brasil. Para qué complicarse.
La misma pereza mental invadió el análisis del “calentamiento global”, pasaron por encima de los estudios a los ciclos climáticos que requieren siglos y milenios para manifestarse, incluyendo la tendencia al enfriamiento que se hizo presente en los últimos siglos, y de reflexionar sobre los enormes beneficios de las temperaturas cálidas. Es más fácil echarle el fardo al “factor humano”, porque esto se asocia a desarrollo industrial, contaminación, países ricos (para desgracia, ninguno de ellos), desconociendo u ocultando que este factor humano representa una magnitud ínfima en la liberación de energía necesaria para trastocar el regular comportamiento del clima de toda la Tierra, si se compara con la energía liberada por cualquier fenómeno llamado “natural”. Ni tomaron en cuenta algo tan simple como el papel de los avasalladores de reservas forestales y parques naturales, que actúan al amparo de políticas permisivas de gobiernos populistas y demagogos. Por fortuna, nada de lo que dijeron modificará un ápice al Protocolo de Kioto o el próximo de Copenhague.
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Por si no fuera suficiente, quisieron dar cátedra de economía al mundo. ¿Quiénes? Nada menos que unos países donde el Estado Plurinacional (ex Bolivia) es el más grande, después Venezuela, y los otros unos pigmeos, a tal punto que la superficie de tres de ellos juntos no suman la mitad de la provincia cruceña Obispo Santisteban, dos no alcanzan al departamento de La Paz ni a Potosí; Santa Cruz y Beni son verdaderos gigantes. Sus poblaciones, excepto los venezolanos, son similares a la nuestra y tres tienen menos que Sacaba, Quillacollo, Yacuiba, Montero o Riberalta. ¡Estos van a dictar normas económicas al mundo! Los capitanes de la frágil barca, Venezuela y Ecuador, no sobrevivirían sin los ingresos por exportación de un solo producto, petróleo (80% y 40%), a su multimillonario déficit comercial ni a las tasas de inflación más altas de Latinoamérica (31% anual, Venezuela). Nuestro intercambio comercial dentro de ALBA es de risa, apenas alcanzaría para comprar unas diez buenas vacas en la FEXPO, Venezuela aparte, que tampoco puede sustituir al comercio generado por el ATPDA.
Tanta era la euforia con el éxito de la Cumbre que olvidaron mencionar en la Declaración final al “socialismo”, al del siglo XIX y al del XXI, lo que motivó a Chávez, en una ráfaga de lucidez, a reclamar “Qué, ¿queremos otra vez capitalismo?” No se registró respuesta, ni si le oyeron o si alguien le dio pelota, pero salió una Declaración de rojos sin el colorante. Quizás se dieron cuenta de lo perdidos que andaban y en tal situación el asidero más seguro era arrimarse al modelo capitalista para asegurarse el hacer crecer sus economías, crear fuentes de trabajo mediante mayor inversión y con eso poder prometer otra vez luchar contra la pobreza, promesa siempre incumplida, siendo la principal preocupación individual y colectiva de todos los países tercermundistas, eufemísticamente denominados “en desarrollo” para tapar que se encuentran estancados en la miseria.
Todo contra corriente, pues Cuba, mentor del socialismo económico de ALBA, hace “compromiso de reforma”, “porque es consciente de las dificultades económicas del país” (R.Castro), y se ve imposibilitada de mantener por más tiempo los subsidios, la importación de alimentos, la ausencia de inversiones, el atropello a los Derechos Humanos (todavía están presos 55 de los 75 disidentes políticos, “mercenarios” para el régimen, del 2003), el estatismo a ultranza de la economía y de las ideas. Los de ALBA, confundidos totalmente en el diagnóstico, y en otro de los tantos actos de la acostumbrada injerencia en los asuntos internos del Estado Plurinacional, echan la culpa de los males a “‘La prensa corrupta que representa intereses, que representa el statu quo, el poder de los grupos económicos, grupos sociales e incluso grupos religiosos” (R.Correa). Por fortuna dijo, entre consciente y coherente “hemos avanzado mucho, pero no creamos que el cambio es irreversible”. Correcto. Bolivia va a reconducir el cambio y va a ser rescatada de entre los enanos de ALBA, por la razón, por amar la libertad y por su voluntad de vivir en un Estado de Derecho.
ICEES, Santa Cruz (Bolivia), www.eldia.com/20091022