Luis Fernando Romero: “El socialismo del siglo XXI ha fracasado en Bolivia, pero no ha desaparecido”


El economista e investigador boliviano asegura que no hay señales claras de la línea política y económica del Gobierno de Rodrigo Paz.

Luis Fernando Romero: “El socialismo del siglo XXI ha fracasado en Bolivia, pero no ha desaparecido”
Romero: “Ni el socialismo ni el capitalismo puro son buenos en sus extremos. Ambas tendencias se pueden combinar y adecuar a las realidades económicas y políticas diferentes de cada país». / Foto: cortesía L. F. Romero.

Fuente: infopangea.com/ 

 



 

 

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Esta semana el vicepresidente boliviano Edmand Lara afirmó que ya no se consideraba parte de la administración de Rodrigo Paz (presidente de Bolivia). “Cada medio vendido, cada tiktoker creador de contenido vendido al gobierno que hay, yo ya no soy parte de ese gobierno”, reveló Lara en un video difundido en sus redes sociales.

De esta manera, se marcó un evidente quiebre político que sorprendió por su contundencia y prisa. Lara también ha rechazado renunciar a la vicepresidencia, en una alocución que profundiza una disputa que se inició desde la campaña electoral, que llevó al Partido Demócrata Cristiano (PDC) a gobernar el país andino, y que en los últimos días se iba profundizando.

“En estas dos primeras semanas del Gobierno de Rodrigo Paz, se han identificado fracturas muy evidentes y claras entre Lara y el presidente de Bolivia. La línea de lógica política que, en todo caso, habían llevado a ambos a ser gobierno, ha quedado para la historia o la anécdota. Esta situación le quita gobernanza a Paz y demuestra señales de un gobierno débil, lo cual es prioritario que se corrija lo antes posible”, señaló a Infopangea el último domingo el economista Luis Fernando Romero Torrejón.

En diálogo en línea desde la ciudad de Tarija (Bolivia), el investigador y docente universitario expresó que para un porcentaje considerable de los bolivianos era “importante cambiar el modelo económico, político y de gestión pública de casi 20 años, que había estado en manos del socialismo, a uno totalmente diferente”.

“En el balotaje hubo dos opciones, una de una derecha no tan extrema, representado por Tuto Quiroga, y la otra opción, que era un poco centroderecha en teoría, pero también con líneas populistas, la de Rodrigo Paz, que, de hecho, gracias a Edmand Lara, actual vicepresidente, tuvo un importante apoyo de las clases populares. El cambio de Gobierno ha sido aceptado positivamente, por eso, ha ganado con casi 10 puntos porcentuales de ventaja”, manifestó el entrevistado.

¿Tiene confianza en el nuevo Gobierno centroderechista de Rodrigo Paz Pereira?
El cambio de Gobierno ha sido favorable, porque ha evidenciado estabilidad y una tendencia relativa a la baja de la cotización del dólar paralelo, la mejora del índice de riesgo país y la cotización de los bonos soberanos, y las expectativas positivas, las cuales podrían cambiar de un día a otro, si es que no se solucionan los problemas evidentes entre las principales autoridades de Bolivia.

Recesión o inflación. ¿Cuál es el principal problema económico en Bolivia?
Ambos van de la mano. Estamos en un proceso de estanflación que, en la teoría, es la combinación de una economía que crece muy poco o se estanca. Bolivia es un país dependiente de los mercados internacionales, es tomador de precios y presenta una economía subdesarrollada y pobre. Hasta el momento en estas dos semanas no hay señales claras de cuál será la línea política y económica, y tampoco de los fundamentos del Gobierno de Rodrigo Paz que, si bien ha aminorado las expectativas de un desabastecimiento de carburantes, ha manifestado que trabajará con el sector privado local e internacional, además, buscará financiamiento, que es fundamental para la economía boliviana. Tampoco no ha implementado, y dudo que lo haga a fin de año, medidas estructurales como la subvención de los carburantes; la estabilización de la política monetaria; y reajustes drásticos en el gasto público, que es el origen de todos los males.

¿Es conveniente aplicar medidas de choque económico o de radicales reajustes a los productos de primera necesidad para reducir la crisis en Bolivia?
La inflación, a pesar de que el dólar ha bajado, no ha cedido. Los alimentos siguen con precios altos. Más bien lo que ha bajado un poco son los productos de contrabando que vienen de Argentina, pero con el tema cambiario, no aconsejaría al Gobierno que, a pocas semanas de fin de año y de la Navidad, implemente medidas antipopulares que generen efectos negativos en la inflación, porque eso le restaría apoyo en las calles. Por el tiempo transcurrido, más de dos semanas del Gobierno de Paz, el ministro de la Presidencia ha indicado que las medidas y el programa de reestructuración y de choque, se debe entender así, serán presentadas, no implementadas, a partir de marzo próximo. En todo caso, hubiese sido bueno, ni bien se inició la actual gestión de Paz, implementar cualquier medida de reajuste importante, pero no se hizo, entonces, hacerlo después es contraproducente.

¿Bolivia piso fondo económicamente hablando con el Gobierno de Luis Arce, y que la actual gestión del Ejecutivo repuntará esta situación?
En la época de la pandemia por COVID-19, con datos más actualizados, tuvimos una recesión económica o un decrecimiento de más del 12 %. Se trató de una situación bastante complicada, pero no creo que hayamos tocado fondo todavía, en términos históricos, con datos de la hiperinflación de los años 80. Sin embargo, podemos tocar fondo, y no creo que exista un límite todavía. Hemos pasado una situación bastante compleja y difícil, y el actual Gobierno, si no toma las medidas pertinentes y oportunas, podría lograr que empeore nuestra situación. Por eso, se dio un voto de confianza en las elecciones, se tiene que revertir la recesión, moderar la inflación, poco a poco inyectar dólares en el sistema de financiación nacional, y luego implementar algún tipo de modelo cambiario, para que no exista esa gran brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. De otro lado, es necesario garantizar los carburantes. Por el momento, se han hecho adendas o contratos con compras al crédito, pero no se ha solucionado el tema de manera estructural. Existe una sensación de que hay carburantes, pero no hay liquidez. Las medidas de largo plazo son las que realmente permitirán una estabilidad real de la economía boliviana. Para mí, el Gobierno de Paz es de transición y reconstrucción de la economía, pero estamos en una situación delicada, comparada a una intervención quirúrgica, donde se ha cambiado a un médico por otro, en plena operación, y este último es el responsable de tratar de estabilizar al enfermo, y sacarlo de la situación crítica. El país está en un coma financiero.

“Es necesario reajustar el Plan de Gobierno”
“Hay mejoras, pero todavía hay un camino largo y sinuoso para mejorar la salud financiera del país a un costo incierto”, escribió en un artículo hace unos días. ¿Por qué considera que la situación es incierta en Bolivia?
Porque hubo un error, de los gobiernos saliente y entrante. Desde el momento que se supo que no iba a continuar el socialismo, y que había dos candidatos principales en el balotaje, se debió comenzar el proceso de transición, principalmente en lo económico y financiero. En recientes declaraciones, Paz y otras principales autoridades han dicho que el Estado es como una “cloaca de dimensiones extraordinarias”, ha sido un medio de corrupción, que hubo robo de más de 15 mil millones de dólares, y que en varias entidades han encontrado deudas no declaradas, malos manejos de recursos y muchas cosas más. En ese sentido, es necesario reajustar el Plan de Gobierno, para adecuarse a una realidad económica y financiera mucho más dramática de lo que se pensaba. En la práctica, es tratar de sobrevivir hasta fin de año, y esperar a ver lo que lo sucederá en la gestión 2026, en donde habrá obligaciones como la importación de carburantes, y los pagos de servicios de deuda externa y de los créditos internacionales. Por eso, el panorama es incierto, porque hasta el momento no hay una política económica clara del nuevo Gobierno, es decir, no se ha implementado nada de fondo o estructural que solucione o estabilice la economía.

Entonces, ¿es probable que la inflación y la recesión continúen?
Reitero, pese a las medidas realizadas la inflación continua, no hay la suficiente cantidad de carburantes para satisfacer al 100 % el mercado interno ni tampoco hay dólares. Es incierta la situación también porque cada día que pasa descubrimos más cosas negativas del manejo estatal que tuvo Arce Catacora. Tampoco se sabe qué va a pasar, luego de las denuncias del actual vicepresidente, quien se ha convertido en el principal opositor de Rodrigo Paz.

EFE Rodrigo Paz Infopangea
“Bolivia atraviesa por un escenario bastante complejo. Para Paz, el tiempo será muy corto para realizar todos los cambios estructurales que necesita la economía y la sociedad boliviana”, dice el presidente del Colegio Departamental de Economistas de Tarija. / Foto: EFE. 

 

“Nunca hubo una autocrítica”
¿El socialismo del siglo XXI en Bolivia ha fracasado?
Sí, ha fracasado, pero no ha desaparecido. Sus representantes han cambiado o mutado a otros partidos o agrupaciones. De hecho, se van a presentar varios excandidatos y reconocidos socialistas, evistas, etc., en las elecciones subnacionales de marzo 2026, donde elegiremos a los próximos alcaldes, concejales y gobernadores de los nueve departamentos de Bolivia. Obviamente, ha fracasado este tipo de socialismo porque ha sido extremista en ideología y política. Además, han prevalecido los ideales, así como el nepotismo, la corrupción y sobre todo una manera de mostrar a sus electores y seguidores, que el modelo era óptimo y que era culpa de otros el que esté fracasando. Nunca hubo una autocrítica.

¿Cómo analiza el actual desarrollo geopolítico de Bolivia en la región?
En general, en estas primeras semanas de Gobierno han sido positivas. A la ceremonia de asunción de mando de Rodrigo Paz, han llegado 50 representantes de países y organismos internacionales, lo cual no se veía hace mucho tiempo y eso es positivo. Bolivia, a pesar que es un país sin salida al mar, no es una isla, por eso, debe estar abierto, predispuesto y en condiciones de interactuar con la región y el mundo, en medio de una economía globalizada. Un país pequeño y pobre como Bolivia necesita apoyo de toda índole para estabilizar su economía y salir de la crisis, por eso, no puede cerrarse como lo hizo el socialismo por casi 20 años. Es evidente que todo tiene un costo geopolítico. Estados Unidos ha sido clave, con el apoyo de su Gobierno, y una posible ayuda comercial y financiera en los próximos meses, para estabilizar la cotización del dólar, bajar el riesgo país, y mejorar otros indicadores. Incluso, se habla del posible retorno de la DEA a Bolivia, en pocas semanas. Donald Trump, como lo hizo también con Javier Milei, condiciona la ayuda de su Gobierno ante algunos escenarios políticos.

Alrededor del 50 % de la población es pobre en Bolivia. ¿Cómo se puede revertir esta cifra en su país?
Es muy complicado porque son temas estructurales y de largo plazo. Con la inflación, han entrado miles de personas a una línea de pobreza, que no pueden satisfacer sus necesidades básicas, principalmente las de alimentación por los costos de los productos. Revertir la pobreza será posible en años, no en meses. Se puede moderar la misma, pero es un proceso integral. La pobreza no solo se refiere a que una familia boliviana gana menos del salario mínimo nacional, sino también tiene limitaciones serias de acceso a servicios básicos, Internet, salud, educación, derechos constitucionales y otros. Esta situación no ha sido atendida plenamente por el anterior ciclo socialista. Lo primero es estabilizar la economía y reactivarla, después de una recesión que se tiene que ir aminorando, pero es un proceso complicado. De otro lado, formalizar la economía, medida que está dentro de los pilares de Gobierno de Rodrigo Paz, no es tarea fácil.

¿Y cómo se puede disminuir el índice del 85 % que representa a la economía informal?
La idea es abaratar la formalidad, así como aminorar los costos y los tiempos. Sin embargo, la idiosincrasia del boliviano apunta mucho a una economía altamente informal e ilegal. En Bolivia existe una mala costumbre de evitar declarar los ingresos porque nadie quiere pagar impuestos, ya que los bolivianos no ven reflejados los pagos de sus impuestos en obras o mejoras en las calidades de vida. En esa línea, se tiene que trabajar entre el Gobierno, el sector privado, las organizaciones sociales y contar con la cooperación de entes internacionales como las Naciones Unidas. Al menos, espero que, en el primer año de Gobierno de Rodrigo Paz, se evite que siga aumentado la pobreza y la informalidad, aunque estimo que alcanzamos el 90 % de informalidad laboral. Se trata de escenarios complicados y se tiene que atacar varios frentes, sin embargo, en primera instancia, hay que garantizar los carburantes, estabilizar el mercado cambiario y procurar que bajen los precios. De esta manera, se puede contribuir a que no crezca la pobreza en el país.

“Hay que buscar gobernanza”
Como economista, ¿qué pautas le daría al presidente Rodrigo Paz para inmediatamente reactivar la economía de su país?
Primero, Rodrigo Paz debe hablar con su vicepresidente. Más allá de ser un tema político, las personas somos agentes económicos y si continúa ese quiebre se generará más incertidumbre, expectativas negativas y los optimismos formados en los últimos dos meses se caerán al suelo. Todo eso generaría de nuevo un espiral inflacionario y una elevación más elevada de lo esperado en el mercado del dólar. Si sube el dólar, todo sube, por eso, lo primero es buscar gobernanza en el Parlamento y con el vicepresidente. Lo que hace Rodrigo Paz es positivo, en cierta manera, aunque no ha profundizado la búsqueda de financiamiento externo a corto plazo, para garantizar la importación de carburantes y el pago de servicios de deuda externa.

¿Es probable que continúe la emisión inorgánica de dinero en Bolivia?
Espero que no se vaya a emitir más dinero porque hemos llegado casi a los 100 mil millones de dólares hasta el pasado mes de octubre de emisión monetaria. Eso significa echar más leña al fuego inflacionario. Lo primero es continuar con las auditorías, y análisis económicos y financieros del Estado en su conjunto, apuntando principalmente a las empresas nacionales, las cuales, en gran parte, son deficitarias. También buscar financiamiento externo en condiciones favorables, a corto plazo, para cumplir con obligaciones internas y externas. Además, garantizar los carburantes es clave, de lo contrario, hay inflación, recesión y se genera un caos político-social. Es fundamental dar certidumbre a la población a través de medidas que, tal vez, reitero, a fin de año no van a ser estructurales, pero sí que ofrezcan esperanzas de que la situación mejorará.

Son varios frentes por atacar para estabilizar al país, ¿verdad?
Sí, es como un enfermo que ha tenido un accidente gravísimo, con huesos rotos, el intestino perforado, el pulmón colapsado, etc. Se debe realizar una lista de prioridades, empezando por lo más urgente y necesario. Lo primero es “estabilizar al enfermo”, con una transfusión de sangre y, en este caso, son recursos en dólares americanos para estabilizar los precios de los carburantes, aminorar la inflación, y ayudar a recuperar la confianza en el Banco Central de Bolivia y en el Gobierno. Hasta el momento, no hay todavía señales claras de cuál será el carácter en la política económica del país y se esperan acciones de impacto.

Luis Arce Bolivia Infopangea EFE
Según Luis Fernando Romero, los comentarios y análisis de Luis Arce serán difundidos en notas de prensa, pero no tendrán un peso en la sociedad ni menos en el Gobierno. / Foto: EFE.

 

Mal manejo del BCB
¿Cómo analiza el desempeño del Banco Central de Bolivia en lo que va del año y, en particular, en la gestión del presidente Paz?
El Banco Central de Bolivia obviamente no ha realizado un buen manejo de la economía boliviana, porque uno de los objetivos de cualquier banco central es la estabilidad macroeconómica, lo cual no es evidente, así como la estabilidad de precios, pero tuvimos récords históricos de inflación en los últimos dos años, comparados con lo que vivimos en los años 80, tiempos crueles económicamente. Tampoco el ente emisor ha mantenido el poder adquisitivo que ha caído, al menos, en 50 %, en los últimos 12 meses. También la anterior administración del Banco Central de Bolivia fue negativa, no cumplió sus objetivos y funcionó como una dependencia a la orden del Ejecutivo. Eso va a pasar siempre, a diferencia de Perú, que a pesar de cambios de Gobierno y de rupturas políticas, tiene un Banco Central de Reserva sólido, estable y un presidente en el cargo más de una década. De ese modo, la política monetaria es totalmente independiente y autónoma. Cuando asumió hace unas semanas el nuevo directorio del Banco Central de Bolivia, esperaba al menos un informe oficial sobre cómo está la situación económica y financiera de nuestras reservas internacionales y del oro, etc.; pero hasta el momento eso no ha sucedido.

¿Cómo será la influencia política del expresidente Luis Arce durante el mandato de Paz?
Arce ha vuelto a dar clases, como si nada hubiese pasado, y ha continuado con su dialéctica de afirmar que la crisis económica que vive Bolivia ha sido responsabilidad de Evo Morales, la nueva derecha, la Asamblea y otros factores. No ha actuado con autocrítica ni culpabilidad, a pesar de que el presidente Paz acusó al Gobierno de Arce y al socialismo de haber robado más de 15 mil millones de dólares. Políticamente, Arce Catacora está en pausa, diría que muerto políticamente, porque él tenía un respaldo muy importante del socialismo y de Evo Morales. Cuando eso se fracturó, ahora ha pasado a ser un expresidente sin protección, incluso ha sido expulsado de su partido político Movimiento al Socialismo (MAS). Arce ha pasado a ser de expresidente de la república a un docente, con un pasado ejecutivo muy cuestionable y que, políticamente, no tiene ningún peso en la sociedad.

Finalmente, ¿cuál será el futuro político de Evo Morales?
Por el momento, lo veo muy cauto en sus redes sociales, pero cuando él quiera, y lo puede hacer, será “una piedra en el zapato” de Rodrigo Paz. Todavía tiene un peso importante en la sociedad y en la política boliviana, nos guste o no. Morales tiene su propio partido y posiblemente tiene intenciones de participar en las próximas elecciones subnacionales. Cuando algo no le guste, seguramente convocará a la población para realizar bloqueos y paros.