
Los gasoductos de YPFB. Foto: ABI / YPFB.
Brasil dio luz verde a la importación de gas natural boliviano al autorizar a Petrobras a ingresar hasta 20 millones de metros cúbicos diarios (MMm³/d) por un período de dos años, contados a partir del 1 de enero de 2026.
La decisión fue adoptada por la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP) y oficializada el 31 de diciembre mediante su publicación en el Diario Oficial de la Unión.
La autorización fue otorgada luego de que el ente regulador brasileño verificara el cumplimiento de los requisitos técnicos, operativos y regulatorios establecidos en el marco legal que rige el mercado del gas natural. Con este aval, Petrobras amplía su capacidad de abastecimiento por la ruta boliviana, una de las principales conexiones energéticas entre ambos países.
Gas
El permiso contempla distintos puntos de ingreso del gas. Dentro del volumen total aprobado, hasta 2,8 millones de metros cúbicos diarios podrán ser entregados por Cáceres, en el estado de Mato Grosso, a través del gasoducto GasOcidente Lateral Cuiabá, un ramal aislado que conecta directamente a Bolivia con esa región brasileña. Esta vía resulta clave para el suministro del centro-oeste del país vecino.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Asimismo, la autorización incluye el ingreso por Corumbá, en Mato Grosso do Sul, principal puerta de entrada del Gasoducto Bolivia–Brasil (Gasbol), infraestructura estratégica operada por la Transportadora Brasileira Gasoduto Bolívia-Brasil (TBG). El Gasbol continúa siendo el eje central del transporte de gas boliviano hacia el mercado brasileño.
Según información de Petrobras difundida por medios brasileños, el mercado potencial del gas importado abarca prácticamente todo Brasil, con excepción de la región norte. Además, se destaca el abastecimiento al mercado termoeléctrico de Mato Grosso, un segmento relevante para la seguridad energética, especialmente en escenarios de alta demanda o restricciones en la generación hidroeléctrica.
La decisión de la ANP refuerza su rol como autoridad reguladora y otorga mayor previsibilidad al comercio regional de gas natural. Al mismo tiempo, consolida la vigencia de Bolivia como proveedor estratégico para Brasil, en un contexto en el que la integración energética regional sigue siendo un componente clave para la estabilidad del suministro y la planificación del sector hidrocarburífero en ambos países.