Trump negocia en Venezuela un Gobierno por control remoto de EEUU y con jerarcas del chavismo


Marco Rubio ignora por ahora a María Corina Machado y negocia con el régimen una administración mixta hasta convocar elecciones

Daniel Lozano

Pete Hegseth (izq.) reacciona, junto a Donald Trump, al ataque estadounidense en Venezuela, este sábado.
Pete Hegseth (izq.) reacciona, junto a Donald Trump, al ataque estadounidense en Venezuela, este sábado.TRUTH SOCIAL

 



Fuente: El Mundo.es

Delcy Rodríguez encabezó ayer sábado el Consejo de Defensa de la Nación frente al alto mando militar y los grandes líderes de la revolución bolivariana y no dudó en encararse con Estados Unidos, pese a las conversaciones mantenidas con el secretario de Estado, Marco Rubio. La vicepresidenta ejecutiva exigió la libertad de su jefe político, Nicolás Maduro«el único presidente de Venezuela», y pidió el apoyo de sus grandes aliados, como China y Rusia.

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«Defenderemos la dignidad de un pueblo que no se entrega, que no se rinde, que no va a ser colonia de nadie. Lo que se le está haciendo a Venezuela es una barbarie», se quejó Rodríguez, sin aceptar, en principio, que la transición venezolana está en marcha, aunque las piezas del puzle todavía no encajan.

«La prioridad del chavismo es no colapsar. Puede implosionar desde la cúpula de poder y puede dejar a sus bases desmovilizadas, por lo que su margen de acción es corto tras el nivel de derrota de las últimas horas. Por no colapsar, puede terminar chocando de frente contra el tren de Trump, esa «segunda ola» de la que el mandatario habló en la rueda de prensa», descifró el internacionalista Luis Peche Artega.

Las palabras de Delcy estuvieran marcadas por la rueda de prensa de Donald Trump, en la que desplegó su primera apuesta en lo que definió como un «nuevo capítulo»: que la propia Delcy Rodríguez asumiera el mando del país, tal y como dictamina la Constitución, aunque la Carta Magna añade que en un mes habría que convocar elecciones. De momento, según las primeras palabras de Delcy, las posiciones están muy alejadas.

Estos comicios tampoco están en la hoja de ruta inicial que Washington sólo ha esbozado, preocupado por que las Fuerzas Armadas mantengan el control del país sin que se produzca el caos diseñado desde el Palacio de Miraflores como defensa. A las famosas arengas de Nicolás Maduro, llamando a la que obreros y ciudadanos declarasen una huelga general si algo le pasara, se las llevó al viento a la misma velocidad a la que actuaron los escuadrones de los Delta Force para extraerle de su mansión fortificada en el interior de Fuerte Tiuna.

Para Trump es innegociable que, tras el éxito histórica de la extracción militar del dictador, la primera parte de la transición sea «segura, adecuada y sensata».

El inquilino de la Casa Blanca aseguró que Marco Rubio estaba al habla con Delcy y el ex ministro Andrés Izarra añadió a Diosdado Cabello, cabecilla radical del chavismo, en las negociaciones. Fuentes opositoras confirmaron a EL MUNDO que el desaparecido Jorge Rodríguez, jefe negociador de Maduro, también participa en las reuniones. El general Vladimir Padrino López, ministro de Defensa y jefe de los militares, se reunió con Delcy más tarde.

Los cuatro dirigentes principales serían, en principio, los interlocutores principales del actual oficialismo de cara a la creación de una especie de junta de Gobierno, que estaría presidida por Rubio y por Pete Hegseth, tal y como ordenó Trump. Una especie de Gobierno y Administración por control remoto, dirigida a reconstruir el país, recuperar la industria petrolera y proporcionar bienestar a los venezolanos, que «pagarían» con petróleo la deuda contraída con Washington. Este periodo, que distintos observadores calculan puede ir más a allá de los seis meses y hasta dos años, desembocaría en unas elecciones presidenciales.

Si cualquiera de ellos se rebelara en contra del destino elegido por Washington para el país petrolero, correría la misma suerte que Maduro, insinuó el mandatario estadounidense.

«Trump trata de vender la narrativa de que Delcy es una marioneta de Estados Unidos, pero eso de momento no es creíble porque Cabello y Padrino López siguen sanos y salvos en Venezuela», sentenció el analista Enderson Sequera.

María Corina Machado, ignorada

Al margen de la apuesta inicial por Delcy, una de las grandes sorpresas de las palabras de Trump fue que, en principio, ignorara la victoria de los demócratas el pasado 28 de julio de 2024. Washington no cree que la líder democrática, María Corina Machado, cuente con suficiente respaldo en el interior de país para mantener el orden y la seguridad. Esta exclusión marcaría un giro estratégico de la agenda estadounidense hasta el día de ayer.

Todo apunta a que Washington, si no hay cambio de rumbo, apuesta por priorizar la funcionalidad de esa hoja de ruta por encima de la legitimidad previa. Si Maduro ya era un presidente ilegítimo, la misma suerte corre su vicepresidenta ejecutiva.

«Cualquier transición democrática requerirá la adhesión de sectores pro-régimen y anti-régimen. En este sentido, creo que Delcy presidiendo una transición sería fundamental para ayudar a apaciguar a sectores que, de otro modo, podrían mostrarse reacios ante la perspectiva de un cambio político. Al mismo tiempo, esto requiere un compromiso con el comportamiento del poder y con los valores democráticos que no ha demostrado hasta ahora», profundizó el politólogo John Polga-Hecimovich, profesor asociado de Ciencias Políticas en la Academia Naval de Estados Unidos.

«Hoy más que nunca, día a día, paso a paso», apostó el analista Miguel Velarde, en medio de la euforia tras la caída del dictador Maduro, pero ante las dudas que ya se avizoran en la hoja de ruta.

Después de su primer comunicado al país, María Corina Machado y Edmundo González Urrutia esperaban para impartir instrucciones a sus seguidores, expectantes tras las comparecencias públicas en Estados Unidos y en Caracas.

Fuente: El Mundo.es