Las malas noticias se le juntaron al Gobierno ayer y el ministro Rada no tuvo más remedio que hacer un “locrito” que le salió desabrido. Este sábado, la Policía Boliviana admitió que recibió las armas de Venezuela, aunque aclaró que sólo se trata de una donación. El problema, para que lo sepa el comandante Escóbar, no es el obsequio de Venezuela (aunque sabemos que nada viene regalado), ni siquiera el hecho de que se trate de equipos antimotines, sino el hecho de que la Embajada venezolana en La Paz haya recurrido a un personaje oscuro, a un traficante de armas peruano para hacer llegar ese armamento al país. Lo escandaloso es que además, ese individuo, Carlos Tomasio de Lambarri, procesado en su país por espionaje telefónico, estuvo en Bolivia entrenando a los efectivos la policía nacional. Alfredo Rada, que un día antes no sabía qué decir sobre este tema, no tuvo mejor idea que relacionar el caso con el ex embajador de Estados Unidos Philip Goldberg (recientemente nombrado en un alto cargo en el Departamento de Estado). Dijo que el diplomático había vetado la compra de esas armas. ¿Eso justifica el hecho de haber recurrido a un traficante señor Rada?
Bajo el penoco – El Día