Pese a la presión internacionales, y la contundente advertencia de Estados Unidos, el régimen de Irán apeló -una vez más- a una brutal masacre para contener las multitudinarias manifestaciones que se desarrollan en todo el país desde hace 15 días. Según datos de la ONG Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos, con sede en Estados Unidos, hasta el momento se registran 538 muertos y más de 10.600 detenidos.
Esta organización, que ha resultado fiable en episodios similares de los últimos años, obtiene información a través de simpatizantes en Irán que verifican los datos de manera cruzada. El informe detalla que entre los fallecidos hay 490 manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad.
Con el acceso a internet restringido en el país y las líneas telefónicas cortadas, resulta cada vez más difícil conocer el alcance exacto de las manifestaciones desde el exterior. El régimen iraní no ha facilitado un balance oficial de muertos o heridos por las protestas.
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Diversos sectores en el extranjero temen que el bloqueo informativo fortalezca a los sectores más duros de los servicios de seguridad, que podrían intensificar la represión. Este domingo, miles de manifestantes volvieron a llenar las calles de la capital iraní y de la segunda ciudad más grande del país.

Las protestas comenzaron hace dos semanas. Al principio eran en contra del aumento del costo de vida pero con el paso de los días se han convertido en un movimiento contra el régimen teocrático que ha gobernado Irán desde la revolución de 1979.
Estas manifestaciones son uno de los mayores desafíos al gobierno del líder supremo, el ayatolá Ali Khamenei, de 86 años, tras la guerra de 12 días de Israel contra la república islámica en junio, respaldada por Estados Unidos, que se declara “dispuesto a ayudar” al pueblo.
En caso de un ataque militar estadounidense, “tanto el territorio ocupado como los centros militares y navales de Estados Unidos serán nuestros objetivos legítimos”, advirtió este domingo el presidente del Parlamento iraní, Mohamad Bagher Ghalibaf, citado por la televisión pública.
En una entrevista retransmitida este domingo por la televisión estatal IRIB el presidente iraní Masud Pezeshkian afirmó que “el pueblo no debe permitir que los alborotadores alteren la sociedad”. Son sus primeras declaraciones después de que las protestas se intensificaran las últimas tres noches.
En el terreno la movilización resiste.
Videos publicados en las redes sociales muestran multitudes en las calles en nuevas protestas en varias ciudades, como la capital, Teherán, y Mashhad en el este.
Los videos se filtraron a pesar del cierre total de internet en el país, que ha imposibilitado la comunicación con el mundo exterior a través de aplicaciones de mensajería o incluso las líneas telefónicas.
Hospitales “abrumados”
El apagón de internet “ya ha superado las 60 horas (…) La medida de censura representa una amenaza directa para la seguridad y el bienestar de los iraníes”, afirmó este domingo Netblocks, que vigila la ciberseguridad y la gobernanza de la red.
En varios videos, que no han podido ser verificados por AFP, se ve a varias personas en una morgue de Teherán supuestamente identificando los cuerpos de manifestantes muertos en la represión.
El Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), con sede en Estados Unidos, afirma haber recibido “relatos de testigos presenciales e informes creíbles que indican que cientos de manifestantes han muerto en Irán durante el actual corte de internet”.
“Se lleva a cabo una masacre en Irán. El mundo debe actuar ahora para prevenir más pérdidas de vidas”, alertó. Añadió que los hospitales están “abrumados”, las reservas de sangre se agotan y muchos manifestantes han recibido disparos en los ojos.

Detenciones “significativas”
El jefe de la policía nacional, Ahmad Reza Radan, anunció detenciones “significativas” de figuras destacadas de las protestas el sábado por la noche. No aclaró cuántas ni reveló sus identidades.
El jefe de seguridad de Irán, Alí Larijani, distinguió entre las protestas por las dificultades económicas, que calificó de “completamente comprensibles”, y los “disturbios”, en su opinión “muy similares a los métodos de los grupos terroristas”, informó la agencia de noticias Tasnim.
Teherán está casi paralizado, constató un periodista de AFP. El precio de la carne casi se ha duplicado desde el inicio de las protestas y aunque algunas tiendas están abiertas, muchas otras han cerrado.
Reza Pahlavi, hijo exiliado del derrocado sah, quien ha desempeñado un papel destacado en la convocatoria de las protestas, pidió más manifestaciones para este domingo. “No abandonen las calles. Mi corazón está con ustedes. Sé que pronto estaré a vuestro lado”, dijo.
El ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar, instó el domingo a la Unión Europea a designar al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria de Irán como una “organización terrorista” y reiteró que su país apoya la “lucha por la libertad” del pueblo iraní.
El papa León XIV también tuvo presente este domingo la situación en Irán, haciendo un llamamiento al diálogo y a la paz.
(Con información de AFP)