Trump amenaza a Irán con «golpes a niveles que nunca antes han sufrido» si ataca bases de EE.UU.


El presidente estadounidense afirmó que está considerando «opciones muy fuertes» con respecto a Teherán.

El presidente estadounidense, Donald Trump Alex Brandon / AP

Fuente: RT

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que su país está considerando «opciones muy fuertes» en relación con posibles ataques contra Irán.



«Gobiernan a través de la violencia, pero lo estamos analizando muy seriamente; el Ejército lo está analizando. Y estamos considerando algunas opciones muy fuertes», afirmó a los periodistas este domingo.

Además, respondió a los reporteros sobre qué hará Washington si sus bases son objeto de un ataque de represalia por parte de Irán. «Si hacen eso, consideraremos cosas que no podrían creer. Si hacen eso, los golpearemos a niveles que nunca antes han sufrido», indicó.

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Advertencia de Teherán

Previamente, el presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Baqer Qalibaf, lanzó una advertencia directa al «delirante» mandatario estadounidense, ante sus amenazas de emprender acciones militares contra la nación persa.

«Para evitar errores de cálculo, comprenda que, si decide atacar Irán, tanto los territorios ocupados como todos los centros militares, bases y barcos estadounidenses en la región serán blancos legítimos», advirtió.

Protestas en Irán

Las protestas en Irán, que han estado activas desde finales de diciembre, se han producido en un escenario de crisis económica y fuerte depreciación de la moneda nacional, y se han expandido por todo el país.

El presidente estadounidense amenazó con intervenir en Irán si se producían muertes de manifestantes. Mientras, Jerusalem Post reportó el lunes que EE.UU. está considerando una intervención dirigida a apoyar a los manifestantes en Irán, mientras que Israel estudia si el reciente secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, podría establecer un precedente aplicable al Gobierno iraní.

Frente a las declaraciones hostiles, Teherán acusó a Washington y Tel Aviv de instrumentalizar las protestas como parte de una «guerra blanda», advirtiéndoles severamente que no interfieran en los asuntos internos de la República Islámica.