Se dice que el Rally Dakar 2026 se decidirá en un bloque de tres jornadas: el bucle de Wadi Ad Dawasair que tiene una jornada de casi 500 kilómetros y la maratón de Bisha. En la categoría de motos, un duelo a tres bandas parece destinado a decantar el Touareg una vez que Tosha Schareina se descuelga a más de 20 minutos. Y todos vigilan a Luciano Benavides, que arrebató el mando de la carrera al campeón Daniel Sanders por 10 segundos y deja a Ricky Brabec a casi cinco minutos.
Benavides viene al alza. Firmó su hat-trick, y lo hizo a lo grande. Abriendo pista y bonificando más de siete minutos en una jornada que certifica que peleará por todo. Pese a arrastrar la lesión de ligamento cruzado y el menisco de una de sus rodillas. «Este Dakar empezó hace dos meses y medio, cuando me caí en Marruecos. Me rompí el hombro, la rodilla… que la tengo bastante rota y necesito cirugía. Creo que será después del Dakar», reconocía a la prensa española en la meta.
Un testimonio que pone los pelos de punta. «Me convencí de algo, que tenía que enfocar solamente en mí, en mi cuerpo, en lo que yo podía hacer. Y que este Dakar también era de esa manera. O sea, que solamente podía enfocarme en lo que yo puedo controlar. Ni en los demás, ni en sus tiempos. Es increíble», analizaba.
No soltó la cabeza. Ni dejó que Sanders o Brabec, más retrasado en el orden de salida, se acercasen. Por mucho dolor que sufría, el argentino ampliaba diferencias y remató en los últimos puntos de paso. «Sufro mucho, pero lo sabía y lo hace más especial. Me doblé la rodilla de nuevo y se me hincha, pero aguanto y no hay vuelta atrás. Si llegamos hasta aquí, es solo seguir y dar el máximo», reconoció.
Benavides, concentrado.Irina Petrichei
En ese proceso, la mente es la que logra que siga peleando. Así se lo reconoce a MARCA: «Todo pasa por ahí. Me preparé mucho mentalmente, porque quiero este Dakar y lo busco hace mucho. Cuando hay ganas, el dolor está en segundo plano. Si pensase en el hombro o la rodilla, no lideraría y estaría a media hora. Sólo me concentro en lo que tengo que hacer y quiero». Todo un milagro ante la velocidad de Sanders o las Honda, que no tienen esa velocidad. «No me puedo creer que le haya quitado 10 minutos. Es una locura lo que hice. Y siempre pensé que la segunda semana era mi fuerte, pero sumar dos victorias es casi impensado», agregaba.
Su estrategia
La guerra continuará con una maratón que ya dejó atrás a Canet en la primera de la carrera. «Toca saber cuándo apretar y cuándo no, pues estamos a nada y es cosa de todos los días, ir al máximo y ver cómo sale», apuntó. Su Dakar ha ido en aumento, sin perder fuelle pese a que vivió todo tipo de cosas, como una cubierta destrozada el segundo día o una caída en el entrenamiento que no difundió. «Me pidieron una foto y toqué una piedra. Se me hinchó la rodilla, me sacaron mucha sangre, me dañé los meniscos… No sabía si podía salir», confesó.
Se me hinchó la rodilla, me sacaron mucha sangre, me dañé los meniscos… No sabía si podía salir
Luciano Benavides
Ahora manda. Y quiere el Toureg tras hacer historia junto a su hermano Kevin, ahora en un Taurus pata negra de los T3 tras ser bicampeón del Dakar (2021 y 2023) y sufrir otro aterrador accidente. Pero lo pasó, y ganó entre los prototipos ligeros. «Hicimos historia y es una edición muy especial para los dos, recordaré esta carrera», cerró. Su golpe en la mesa es notable. «Ojalá sigan saliendo así las cosas. Pase lo que pase, estoy tranquilo y en paz conmigo mismo. Di todo, no me guardé nada…», sentenció.