Tras la abrogación del D.S. 5503 por parte del gobierno central, el cual impulsaba una nueva política económica en el país, habiendo sido frenada en las calles y con bloqueo de caminos a nivel nacional por parte de la desprestigiada Central Obrera Boliviana (COB) junto a otros “movimientos sociales”, sin duda que dicho retroceso dejó mal parado y derrotado moralmente al gobierno nacional de Rodrigo Paz Pereira. Dejándolo a su vez con una gran pérdida de autoridad de aquí en adelante.
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Esta derrota política comunicacional que sufrió el nuevo gobierno central y que no se la puede negar, desde la promulgación del extinto D.S. 5503 tuvo grandes falencias como fue en las áreas del conocimiento mencionadas. Al momento que nació a la vida jurídica dicho instrumento legal, careció de estrategias en ambos casos. ¿El gobierno actual carece de profesionales y operadores en esos campos? De acuerdo a lo vivido y visto, sí.
Hoy en día dentro de una estrategia comunicacional, obligadamente tiene que contemplar la herramienta de los talleres de socialización que es una comunicación directa de persona a persona o comunicación cara a cara para que justamente la misma sea efectiva, afectiva y asertiva con el público objetivo al cual se pretende llegar, teniendo como ventaja además que la retroalimentación del mensaje por parte del público receptor es instantánea hacia el emisor. Eso es justamente lo que le faltó al gobierno nacional desde su Viceministerio de Comunicación, el cual anduvo completamente perdido en esta etapa difícil que le tocó pasar.
La gran ventaja de la aplicación de esta herramienta es que puede desarrollarse en un ambiente grupal y participativo, haciendo posible los intercambios de ideas propuestas y con ello la generación del recojo de información para luego mejorar o corregir en este caso sobre los beneficios que iba a tener el ya muerto D.S. 5503.
Lo ideal sobre la realización de estos talleres de socialización en todo el país, era que cuenten con expositores especializados (políticos, comunicadores y abogados) que proporcionen información sobre los alcances que iba a tener dicha norma y sus grandes consecuencias en la economía del país a los representantes-asistentes en especial de sectores sociales, núcleos familiares, juntas vecinales, gremialistas, transportistas, maestros, obreros entre otros sectores para que luego estos puedan replicar ante sus allegados y bases sociales lo aprendido.
Las «mesas técnicas o seminarios» organizados por el propio gobierno, no fueron suficientes para explicarle al país el espíritu del D.S. 5503 y la estrategia de desacreditar a sus interlocutores cobistas (recordando inmerecidos privilegios y salarios exorbitantes que gozan) no funcionó. Para muchos queda en el imaginario colectivo de un gobierno que va a claudicar ante las protestas.
En lo político también al gobierno del presidente Rodrigo Paz, le está faltando operadores políticos a nivel de negociación y en las calles. Esa carencia se la sintió en esta su primera derrota. El hecho de que la alicaída COB le haya doblado el brazo en esta pulseta política – antes que técnica y jurídica – no solo permitió denotar una fragilidad del gabinete ministerial, sino también del liderazgo presidencial.
Gobernar no es negociar cada decisión asumida bajo la presión violenta; gobernar es ejercer autoridad legítima, incluso cuando ello pueda implicar costos políticos inmediatos. Para eso también se tiene la aplicación directa de la propia Constitución Política del Estado (CPE) en sus artículos 137 y 172, numeral 26. ¿Para qué se elige un gobierno? Para que tenga la capacidad de imponer el principio elemental de autoridad, de garantizar el cotidiano vivir, del libre tránsito, de preservar el orden público y para que tome decisiones estratégicas económicas sin dubitaciones.
Se subordinó a la tristemente célebre COB a tal punto de aceptar en dónde van a dialogar y envío a sus ministros al escenario político impuesto por dicho ente, como si el Estado tuviera que acomodarse a sus caprichos e intereses de esos grupos sindicalistas parásitos societales.
Ahora todo decreto supremo que lance el gobierno de Rodrigo Paz, tendrá que ser consultado a la “revivida” COB. ¿Eso es gobernar?
Que diferencia cuando su tío abuelo, Víctor Paz Estenssoro, decretó el 21060 en 1985. Él no negoció, no cedió ni una coma de dicho decreto. Aplicó la ley sin miedo alguno. Asumió el costo político, salvando a Bolivia del colapso político y económico. Interpretó que, en coyunturas críticas, el Estado no conversa bajo chantaje. Solo ejerce autoridad plena a tal punto que días después estableció el estado de sitio.
