La burguesía alteña se lució en el segundo casamiento en menos de 8 meses del sindicalista Patana, de fortalecido bolsillo gracias al gobierno.
Los alteños siguen pobres como siempre, su apoyo a Evo solo ha hecho ricos a sus dirigentes
La nueva «oligarquía» indígena, o mejor dicho mestiza disfrazada de indígena que ha surgido al amparo del MAS, se da ahora muchos lujos que causan la envidia de la vieja y vilipendiada, «oligarquía» tradicional.
Uno de los más visibles exponentes de esa nueva oligarquía es Edgar Patana, máximo dirigente de la Central Obrera Regional-El Alto (COR), totalmente alineada al actual gobierno. Como es conocido Patana no se caracteriza por su honestidad y el apoyo político que brinda al MAS le ha redituado importantes dividendos, además de que obtiene apreciables ganancias mediante el cobro de comisiones a cambio de pegas en el Estado y la exigencia de “aportes” en entidades como la Aduana, Cotel, en las que también ha ubicado a sus parientes y allegados.
Las correrías de Patana son ampliamente conocidas y no son el tema de hoy. Ocurre que el pasado tres de octubre contrajo nuevamente matrimonio, el segundo en ocho meses. Dejó a su anterior esposa, gremialista igual que él y a la que había logrado ubicar como secretaria en el SEDES-La Paz y contrajo nupcias con una secretaria de la Alcaldía alteña, de cabellos teñidos y jeans ajustados.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
La fiestecita de bodas realizada en el salón de eventos Gran Palacio Virgen del Rosario en la Zona Villa Tejada Rectangular, alcanzó contornos babilónicos. Se brindó con champán Codorniu por la felicidad de los novios, abundó el wiskhy etiqueta negra y sobraron los exquisitos platos y bocadillos. En esa oportunidad no se realizó el tradicional aptapi indígena que no se adecuaba a la solemnidad de la ocasión, además de que se trata de una decadente costumbre recuperada solamente con fines electorales cuando se trata de hacer gala de indigenismo ante las cámaras de televisión.
Estuvo presente todo el “jet set alteño” y masista. Gustavo Torrico, René Ramos, Abel Mamani (ex ministro del Agua), el canciller David Choquehuanca, Pedro Montes (COB), la ministra Julia Ramos, Leonilda Zurita y otros nuevos ricos que alternaban con los emprendedores y visionarios contrabandistas que forman parte de la pujante burguesía alteña.
Patana (der) siempre buscó el poder y lo consiguió poniendo a la COR al servicio del gobierno de Evo
El lujo fue la norma. Los trajes largos de corte europeo, las costosas polleras, mantas y sobreros borsalino adornados con joyas de oro de llamativos diseños, eran lucidos por las mujeres que competían en elegancia con los varones enfundados en ternos de buen corte comprados a la rápida aunque no faltó algún despistado que se le ocurrió presentarse con la habitual chamarra, lo que causó comentarios de desaprobación.
El tránsito en las inmediaciones del local se tornó caótico ante la enorme afluencia de dirigentes sindicales, políticos y miembros de ONG´s a bordo de lujosos vehículos.
También un gran número de personas se congregó en el lugar para observar el ingreso de las «glamorosas» personalidades que tuvieron la suerte de ser invitadas y muchos, entre suspiros, soñaban con ser algún día parte de ese grupo, cuya rápida prosperidad los tiene encandilados.
Se trató, en suma, de una espectacular boda, a la que asistió la crema y nata de la emergente socialité alteña y que seguramente será recordada por muchos años y en la que la nueva burguesía aimara demostró que tiene una personalidad propia y que si de etiqueta se trata, tiene poco que envidiar a la corte de Versalles.
Sin embargo, como es costumbre, no faltaron la voces desentonadas que criticaron, por un lado, el inusitado derroche y por otro que Patana esté yendo contra las normas aimaras que excluyen el divorcio de su cultura.
Hortencia Huaiñapaco, dirigente de la Federación de Mujeres de La Paz Bartolina Sisa, opinó que las personas que se casan dos veces no respetan la cultura andina ni las tradiciones de la tierra en la que nacieron.
“Un hombre y una mujer sólo deben casarse por una sola vez porque esa es la costumbre en el mundo andino y tenemos que ser responsables con las costumbres”. “Cuando uno se casa dos veces asume conductas neoliberales que es parte de la colonia impuesta desde los españoles”, manifestó la envidiosa «bartocha» que en coincidencia con el exdirigente de la Fejuve alteña, Javier Limachi, no escatimaron críticas al “Casanova alteño”. Peor aún porque Patana a tono con su nuevo rango no eligió de esposa a una cholita. “Seguro que el tercero (casamiento) será con una señorita rica o hasta con una gringa” concluyeron los curiosos a la boda con una lógica que no admite discusión.