El sombrío futuro


El DS 5516 salió a la luz el martes 13 pasado tras un anuncio del ministro Lupo en el que se reveló que la nueva norma había sido revisada “artículo por artículo con la COB” esa madrugada. Como lo lee, la COB terminó aprobando hasta las comas del nuevo decreto y apurando al ministro que tenía un plazo de 48 horas para publicarlo en la Gaceta.

A esa exigencia se llegó después de la penosa reunión del domingo 11 en El Alto entre los ministros, la COB y sus huestes. La reunión del domingo fue penosa porque a través de los celulares y los canales de televisión el país entero pudo ver en vivo y directo la capitulación y el retroceso del gobierno en una desordenada puesta en escena que exponía además a unos ministros desamparados y humillados por los gritos, las consignas y las palabrotas de los dueños de casa. El gobierno que días antes acusaba a esos mismos dirigentes sindicales de corruptos y mafiosos tuvo nomás que reunirse con ellos y aceptar su pedido, la derogación del DS 5503.



Sí, ya sabemos que lo esencial del DS 5503, el levantamiento de la subvención a los combustibles se mantuvo y por eso el gobierno dice que se anotó un triunfo. Lo cierto, sin embargo, es que la COB le propinó una importante derrota política. Los de casco con sticker del Che Guevara, y la bola de coca en la boca, lo hicieron retroceder después de una demostración de fuerza que los resucitó como movimiento político. La eliminación de la subvención a los combustibles era necesaria y el país entero la respaldaba, pero era solamente el primer paso para recuperar la estabilidad macroeconómica. Falta mucho por hacer y el retroceso del gobierno sienta un precedente nefasto para el futuro. Ahora la sensación general es que este no podrá hacer nada importante sin que la COB lo apruebe. La COB (y en consecuencia todo el aparato político del masismo/evismo) ha dejado muy clara su fuerza y su poder de veto.

Esto pronostica un sombrío futuro porque nuestra economía no ha salido del pozo ni mucho menos. El levantamiento de la subvención a los combustibles es una buena medida, pero solo resuelve un 33% del déficit fiscal. Queda un 66% por resolver y eso solo se podrá lograr recortando más gasto público. Lo próximo por hacer tendría que ser la eliminación de empresas públicas. Como explicaba en una columna anterior, el déficit de las empresas públicas en conjunto es de alrededor de USD 2.400 millones así que el cierre de muchas de ellas nos permitiría resolver otro tercio del déficit fiscal. La pregunta clave es, ¿podrá el gobierno embarcarse en una reforma profunda de cierre de empresas, clausura de plantas, despidos y demás, cuando tiene a la COB soplándole en la nuca? Lo veo difícil.

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Y ¿qué pasará con el tercio restante? ¿Qué pasará cuando el gobierno se tome en serio la reducción de la burocracia estatal que tendría que ser el siguiente paso a tomar? En suma, ¿podrá el gobierno recortar unos USD 4.000 millones de gasto público para así poder llegar a déficit cero? Otra vez, con la COB habiendo demostrado claramente que tiene levantanda la espada de Damocles lo veo muy difícil.

Se preguntará Ud. porqué la obsesión con llegar a un déficit cero. La obsesión, y la urgencia, por cerrar la brecha fiscal tiene que ver con que el Banco Central ya no tiene reservas. Todo déficit fiscal, por lo tanto, se cubre exclusivamente con emisión inorgánica que causa, inevitablemente, inflación, devaluación e inestabilidad macroeconómica. En suma, todo déficit fiscal nos sigue sumiendo en la crisis.

Una posibilidad es que los déficits sean financiados con deuda externa, pero esta es una apuesta muy peligrosa. Primero, porque la deuda y sus intereses se tienen que pagar algún día con lo cual estamos simplemente pateando el problema hacia adelante. Segundo, porque a menos que se haga un acuerdo amplio con el FMI, la gran mayoría de los créditos que están llegando por ahora (CAF, BID, etc.) no son de libre disponibilidad y están atados a proyectos de inversión específicos. Es decir, ¡son créditos para seguir gastando!

De modo que no hay muchas alternativas. El gobierno tendrá que hacer un fuerte ajuste de gasto hasta cerrar el déficit fiscal y eso requerirá consenso político, autoridad y mano dura. El problema es que la COB nos ha mostrado que el gobierno tiene todo menos eso.

El futuro es sombrío, además, porque no solo que será muy difícil cerrar la brecha fiscal, sino porque lo poco que se ha hecho hasta ahora se ha logrado cargándole la mochila exclusivamente a los ciudadanos. La eliminación de la subvención la pagamos nosotros en el surtidor, no el gobierno. Pero es peor de lo que Ud. se imagina. Agárrese. El 23% del nuevo precio de la gasolina, y el 35% del nuevo precio del diesel, corresponden al pago del Impuesto Especial a los Hidrocarburos y Derivados (IEHD) (Artículo 9 del Anexo 1 del DS 5516). Es decir, encima de que nos transfieren la pesada mochila del ajuste, se ensañan poniéndole más peso a esa mochila para que el gobierno recaude unos buenos pesos. Si consideramos que se consumen aproximadamente 6 millones de litros de gasolina y 7 millones de litros de diesel por día, además de pagar el gasolinazo, le estaremos pagando al gobierno alrededor de Bs. 34 millones o USD 3.4 millones al día. Ajuste y palo sobre nuestras espaldas. Repito, la eliminación de la subvención era necesaria, pero ¿por qué debemos pagarle impuestos adicionales al gobierno por comprar energía?

¿Veremos algún día que el gobierno, es decir, la clase política, también carga con la mochila? Hasta ahora no se cerró ninguna empresa pública ni se despidió a un solo burócrata, y lo que es peor, como digo arriba, no creo que el gobierno lo vaya a poder hacer. En suma, aquí no ha pasado nada, el modelo masista de un Estado elefantiásico al que el sector privado tiene que sostener se mantiene intacto.

Antonio Saravia es PhD en economía (Twitter: @tufisaravia)