72 días


 

El gobierno de Rodrigo Paz Pereira recibió un país al borde del colapso: sin dólares, con colas interminables para comprar gasolina y diésel, con las Reservas Internacionales Netas (RIN) en niveles críticos, la esperanza social diluida y la amenaza de una crisis energética a las puertas. Ese era el punto de partida. No un escenario difícil: un escenario límite.



El vicepresidente Edmand Lara enfrentado, en permanente oposición, dislocado totalmente de la gestión de Gobierno, Evo Morales asechando y preparando la resistencia a los cambios, la defensa del modelo agotado tenía el sello del líder político acusado de pederastia. Una Asamblea Legislativa expectante y sin acuerdos políticos, las elecciones subnacionales en proceso y marcando distancia de la política gubernamental. Un escenario poco favorable para lo que se presentaba como imprescindible: impulsar las grandes transformaciones.

Estamos a 19 de enero, han transcurrido 69 días del nuevo gobierno, hagamos el intento de realizar un balance.

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Del País al borde del colapso económico ahora podemos observar estabilidad y un horizonte de expectativas positivas. En este corto tiempo, con la eliminación del subsidio se acabaron las colas de diésel y gasolina, se eliminó el contrabando de diésel y la asfixia terminó, las mafias perdieron el negocio y ganó el Estado. Salían por contrabando cerca de 3 millones de litros de diésel por día, de un día para otro, se acabó la sangría, el contrabando mayor y también el contrabando hormiga quedaron con las cajas destempladas.

El tipo de cambio estaba con tendencia creciente, las estimaciones advertían que sobrepasaría la barrera de 20 bolivianos, hoy tenemos un cambio estabilizado por debajo de Bs.10.-

Llegó el presidente del BID y trajo la buena nueva, créditos por 4500 millones de dólares para oxigenar la economía, se anunció también pronta llegada del presidente de la CAF con adicionales 3500 millones de dólares. Buenas noticias, se oxigenaron las RIN y el equilibrio macroeconómico es posible. Vuelven los dólares, las expectativas positivas contribuirán a que los dólares en el colchón banck vuelvan al sistema. Mi abuelita diría: “hijo, parece que vamos pa mejor”.

Anuncian la existencia de un pozo de gas en cercanías de la reserva de Tariquía de 2 TCFs, la certificación inicial de reservas probadas, realizada por De Golyer & MacNaughton el año 1999, daban al histórico campo San Alberto 5.3 TCFs; de confirmarse la buena noticia, vuelven las expectativas de exportación y se diluyen las amenazas de crisis energética.

Parecía imposible, pero ahí está el país: estabilizado. ¿Se cometieron errores? Seguro que sí. Se lanzó un decreto de amplio alcance, eliminando el subsidio y sentando las bases de un nuevo modelo económico. La reacción política y sindical fue el bloqueo, el régimen estatista y prebendal jugaba su última carta: resistir el cambio de modelo. Las tensiones y el bloqueo obligaron hacer un viraje táctico para salvar lo esencial: evitar el colapso.

Faltó más política. Política para construir acuerdos institucionales que den mayor certidumbre al proceso. Política para ampliar respaldos y reducir tensiones. Probablemente, la campaña subnacional complicó ese camino, pero es un paso que debe darse. Sin acuerdos mínimos, la estabilidad siempre será frágil. Se necesita más política.

¿La gestión quedó opacada? No, definitivamente no. El balance es positivo y favorable. Tenemos un País estabilizado y se recuperó la esperanza.

¡Parafraseando a Samuel: 72 días carajo!

 

Jaime Navarro Tardío

Político y exdiputado Nacional.