La crisis económica en Bolivia era previsible. La caída de los ingresos por las exportaciones de gas natural, una política de tipo de cambio fijo, el subsidio a los combustibles y los déficits fiscales crónicos, aunados a una falta de medidas correctivas estructurales por los anteriores gobiernos, agotaron paulatinamente las Reservas Internacionales (RI) del país. Toda vez que las RI sirven, entre otros, para respaldar las políticas monetaria y cambiaria y cumplir con los pagos externos del sector público, el agotamiento de las RI derivó en una inflación galopante, una crisis de Balanza de Pagos, un tipo de cambio paralelo y una escasez de combustibles que paralizó al país durante buena parte de los años 2024 y 2025.
Cuando las RI estaban alarmantemente bajas, en mayo 2023, entró en vigor la Ley N°1503. Dicha ley autoriza al Banco Central de Bolivia (BCB) a comprar oro local, refinarlo con calidad de Buena Entrega y venderlo en los mercados internacionales. Según la agencia de noticias Bloomberg, las operaciones de oro del BCB fueron el salvavidas de Bolivia para pagar la deuda externa.
Ahora bien, la Ley N°1503 también exige al BCB mantener al menos 22 toneladas (tn) de Reservas de Oro, imponiendo, sin fundamento técnico ni jurídico, un límite inferior que restringe la capacidad del BCB para administrar las RI y aliviar la crisis. Me explico: A diciembre 2025, las Reservas de Oro de Bolivia ascienden a 22,3tn, equivalentes al 85,2% de las RI. En virtud a la Ley N°1503, de las 22,3tn, 22 no se pueden tocar, privando al BCB de administrar el 84% de las RI.
¿Con qué objeto? El límite busca evitar que se agoten las RI y, con ello, salvaguardar las Reservas. Resulta, pues, que en los hechos el límite de las 22 le hace un flaco favor a Bolivia. Las RI no se agotan (porque no se usan). Pero el no uso de las RI aceleró innecesariamente la llegada de la crisis y la alarga inútilmente En efecto, ¿cómo puede el BCB respaldar un cambio de política cambiaria o responder a un shock externo prescindiendo del 84% de las RI? ¿Cómo es posible salir de una crisis de Balanza de Pagos sin política cambiaria? En suma, el límite de las 22, lejos de ayudar, le pone una zancadilla al banco central.
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Peor todavía, y como lo expuso el presidente del BCB recientemente en conferencia de prensa, dicho límite expone a Bolivia a un riesgo de mercado enorme. El precio del oro en los mercados internacionales es altamente volátil, razón por la cual los bancos centrales suelen restringir su exposición al oro. Sin ir muy lejos, las Reservas de Oro de Colombia ascienden al 0,9% de sus RI; de Perú, al 5,4%; de Brasil, al 6,7%; y de Paraguay, al 10,4%. ¿Qué motiva a dichos países a limitar su exposición al oro? El riesgo de mercado, esto es, el riesgo a una caída abrupta en el precio del oro: ¿Qué pasaría si mañana se descubre una gran mina de oro? ¿O si los inversionistas abandonan en masa sus posiciones en oro por otro activo más rentable e igual de seguro? El precio del oro se desplomará, siendo los países más expuestos al metal precioso y los de reacción más lenta los más perjudicados. En suma, la exposición de Bolivia al oro es alarmantemente alta. Y considerando que el límite está escrito en una Ley, la capacidad de reacción del BCB ante shocks externos es prácticamente nula.
¿Existe otro país que coarta mediante ley la capacidad de su banco central para administrar las RI? No, Bolivia es el único. La ausencia de más antecedentes pone en evidencia el sinsentido de esta política.
Finalmente, el límite de las 22tn no solo es un despropósito técnico, sino también un desatino jurídico, toda vez que contraviene la Constitución Política el Estado (CPE) boliviana. En efecto, la CPE asigna al BCB la responsabilidad de administrar las RI. Imponer un límite mínimo de tenencias de oro es una decisión de asignación de activos que corresponde al ámbito de la administración de reservas y, por tanto, debería ser competencia exclusiva del BCB, no de otro órgano del Estado, como la Asamblea.
Por ello, Bolivia debe derogar el límite de las 22tn y permitir al BCB administrar las RI como considere adecuado. La crisis, en particular la escasez de dólares, debería obligar a la Asamblea a revocar ese límite sin más dilación ni debate. Caso contrario, el límite de las 22tn podría convertirse (o ya lo es) en un arma política de sabotaje económico. ¿Qué gana Bolivia coartando la capacidad de respuesta y de hacer política del BCB por mantener intacto el metal precioso? ¿De qué sirven 22tn de oro que no se pueden usar? Pues no sirven de nada.
Por lo expuesto, me sumo a la iniciativa del BCB y exhorto al Legislativo a disminuir, mejor aún, derogar el límite de las 22tn. Por último, cabe señalar que restablecer la autonomía del BCB sobre las RI es solo parte de la solución, no la solución que Bolivia necesita.
