En conjunto, la deuda externa de Bolivia refleja un cierre de 2025 con mayor concentración en organismos multilaterales, un perfil de pagos significativo en intereses y una estabilidad en la deuda con tenedores privados.

Fuente: ANF / La Paz
El estado de la Deuda Externa del Tesoro General de la Nación (TGN), con cifras provisionales a diciembre de 2025, muestra que el saldo total alcanza $us 13.028 millones. La estructura del endeudamiento confirma una marcada dependencia del financiamiento multilateral, que concentra la mayor parte del pasivo externo.
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Según el detalle, la deuda multilateral cerró el año con un saldo de $us 9.656 millones, lo que representa cerca del 74% del total. Este bloque explica también el mayor dinamismo del año: registra desembolsos acumulados por $us 1.283 millones, un servicio de capital de $us 597 millones y pagos por intereses y comisiones de $us 438 millones. La variación cambiaria, positiva en $us 143 millones, contribuyó a elevar el saldo final del segmento.
En segundo lugar se ubica la deuda bilateral, con un saldo de $us 1.522 millones al 31 de diciembre de 2025. Durante la gestión, este componente recibió desembolsos por $us 53 millones, enfrentó amortizaciones de capital por $us 191 millones y pagos de intereses y comisiones por $us 51 millones. La variación cambiaria, estimada en $us 81 millones, amortiguó parcialmente la reducción del saldo, que muestra una tendencia más estable frente al bloque multilateral.
El tercer componente corresponde a la deuda con acreedores privados, que suma $us 1.850 millones y está asociada íntegramente a bonos soberanos. En este caso, el Estado no reporta desembolsos ni amortizaciones de capital en 2025, aunque sí pagos por intereses de $us 109 millones, manteniéndose el saldo sin cambios respecto al inicio del año.
La composición del endeudamiento revela que el crecimiento del saldo total responde principalmente a la dinámica del financiamiento multilateral, tanto por los nuevos desembolsos como por el efecto cambiario. En contraste, la deuda bilateral muestra una evolución más contenida, mientras que la exposición con privados permanece constante, aunque con una carga financiera relevante por intereses.
En conjunto, el Estado de la deuda externa refleja un cierre de 2025 con mayor concentración en organismos multilaterales, un perfil de pagos significativo en intereses y una estabilidad en la deuda con tenedores privados.