La inseguridad, el abandono y la falta de incentivos apagan al centro cruceño


El deterioro de las casonas y la creciente presencia de malvivientes, son algunos de los problemas. Los vecinos demandan la implementación de planes integrales de revitalización, que permitan dar vida al corazón de la ciudad.

Por Deisy Ortiz Duran



Fuente: eldeber.com.bo

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“La inseguridad se ha vuelto una constante. Estamos abandonados, dejados a nuestra suerte. No hay ninguna acción tendiente a mejorar, estamos prácticamente solos”, dice Guido Landívar, representante de los vecinos del centro cruceño, al enumerar los problemas que aquejan al corazón de la ciudad, donde el valor histórico de los edificios se ve amenazado por el abandono y la inseguridad.

El reciente hecho de abuso sexual a una joven en pleno centro de la ciudad, volvió a poner en agenda la necesidad de un plan integral de revitalización, y de incentivos para dar vida a este espacio que guarda la historia de la ciudad.

La inseguridad, el transporte público y el deterioro de las casonas figuran entre las principales preocupaciones, según una encuesta realizada a propietarios de inmuebles del centro y constatada en un recorrido por el sector.

Y es que el corazón de la ciudad vive su peor momento. Las casonas se caen a pedazos y las aceras sirven de dormitorio para las personas en situación de calle, mientras la inseguridad crece.

A partir de las 20:00, las cortinas de las tiendas se cierran y los vecinos se refugian en sus hogares. Las calles quedan vacías y los malvivientes buscan refugio para dormir en las aceras y en los cajeros automáticos.

Aunque muchas edificaciones han resistido el paso del tiempo, cada vez son más los letreros de “se vende” o “se alquila”.

Precisamente, una de las principales problemáticas es el deterioro de las casonas del patrimonio histórico. Fachadas, techos y paredes, representan un riesgo para los transeúntes.

En la calle Ñuflo de Chávez e inmediaciones de la René Moreno,  por ejemplo, dos casonas están a punto de colapsar. En una de ellas, parte del techo ya se vino abajo y los chuchíos del cielo raso  están a la vista. A pocos pasos, en la casa donde vivió Plácido Molina solo quedan las paredes y una placa recuerda que fue su hogar.

“Mucha gente opta por dejar que las casonas se derrumben, porque no hay incentivos para conservarlas ni para hacer del centro una zona atractiva para vivir y para el comercio”, señala Marcelo Ortiz, vecino del sector.

Explica que uno de los principales pedidos es la aplicación de incentivos tributarios, dado que el mantenimiento demanda importantes gastos y no se pueden hacer mejoras sin los materiales adecuados que necesitan.

La situación también golpea a los dueños de comercios. Yohana Suárez, propietaria de una óptica, lamenta que la falta de atención de las autoridades municipales haya provocado el cierre de muchos negocios.

 “La presencia de personas durmiendo en las aceras aleja a los clientes incluso durante el día”, afirma. Añade que existen sectores utilizados como letrinas, lo que deja un rastro permanente de malos olores y suciedad.

La inseguridad

Los resultados de la encuesta impulsada por los propietarios de inmuebles del centro, reflejan que la seguridad es considerada la acción más urgente para preservar y revitalizar el centro. A esto se suma el reordenamiento del transporte público, el control del comercio informal, incentivos tributarios, actividades culturales y creativas, y medidas de protección del patrimonio cultural.

Los datos arrojan que el 70% de los encuestados considera que el centro no es un lugar seguro para vivir ni trabajar; más del 60% percibe que no es limpio ni ordenado y el 70% afirma que el tráfico es caótico.

Cuando se recorre el centro,  los testimonios de los vecinos coinciden en que conviven a diario con la inseguridad. “Solo vemos a los policías cuando vienen a remolcar o engrapar vehículos por infracciones”, reclamó una vecina que vive por inmediaciones del mercado Los Pozos.

Asegura que la zona se ha  vuelto un foco de inseguridad, puesto que grupos de drogodependientes acechan a quienes hablan por celular. Los asaltos se registran principalmente al caer la tarde, cuando los negocios y oficinas cierran, los mercados se vacían y la gente se dirige a buscar transporte público. En ese momento, los malvivientes aprovechan la distracción de los pasajeros para cometer robos en cuestión de segundos.

Landívar afirmó que se sienten desprotegidos frente a los constantes hechos delictivos. Lamentó la falta de patrullaje y recordó que desde hace años no se implementa un plan integral de seguridad en el centro.

 

Comercio informal

La inseguridad no es el único problema. También está la ocupación de las aceras y calles. En algunos sectores, como los alrededores de Los Pozos, el desorden parece haberse normalizado. La calle 6 de Agosto, que antes permitía un tránsito fluido, ahora es un corredor de ambulantes. Puestos de ropa, calzados y artículos de limpieza ocupan la calzada, algunos con estructuras precarias que se han vuelto permanentes.

El congestionamiento vehicular agrava el panorama. Conductores describen el tráfico como un suplicio, debido a las trancaderas provocadas por la saturación de buses. Vecinos aseguran que los últimos intentos de reordenamiento acercaron aún más las rutas de micros al corazón de la ciudad, permitiendo que circulen a solo una cuadra de la plaza principal, lo que agrava el caos en la zona.

Los planes

En 2023, el Gobierno Municipal intentó ejecutar un proyecto de intervención urbana, pero la falta de consenso frenó su avance.

La Alcaldía paralizó el urbanismo táctico, que contemplaba el pintado de losetas, luego de que los vecinos exigieran priorizar problemas urgentes como la inseguridad y el abandono de las casonas históricas. Antes, se había planteado reemplazar las losetas por pavimento, sin acuerdos.

Este año, a inicios de este mes, y como parte del plan municipal para el Carnaval, el secretario de Obras Públicas, Sergio Luna, anunció trabajos de mejoramiento de calles y reposición de losetas en el centro cruceño, con el objetivo de brindar mayor seguridad a los comparseros y visitantes que llegan a la zona para vivir la fiesta grande. Además, se anunció el mejoramiento de la iluminación.