Parlamentarios se benefician con celulares, pasajes y viáticos. Desde Tarija los senadores Vacaflor y Guerrero redoblan la apuesta y plantean trabajar “ad honorem” para demostrar que la política no debe ser un negocio, sino un servicio al país.
En medio de una profunda crisis económica, marcada el encarecimiento del costo de vida y el ajuste presupuestario en los niveles subnacionales, el salario y los beneficios de los parlamentarios nacionales han vuelto a colocarse en el centro del debate público. Distintas voces dentro de la propia Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) comenzaron a cuestionar no solo el monto que perciben diputados y senadores, sino también el rendimiento, la fiscalización y la legitimidad de estos ingresos frente al descontento ciudadano.
La controversia ha escalado desde propuestas de reducción salarial hasta planteamientos más radicales, como el trabajo ad honorem o el pago por sesión, en un contexto donde la imagen del Parlamento continúa deteriorándose ante la opinión pública. Pero hay quienes defienden los elevados salarios.
La chispa: reducir el sueldo a Bs 10.000
La polémica fue reactivada por el senador Nilton Condori, quien propuso reducir el salario de todos los asambleístas nacionales a 10.000 bolivianos mensuales. El legislador fue frontal al calificar a muchos de sus colegas como “vagos”, asegurando que gran parte de ellos solo asisten a las sesiones para “alzar la mano”, sin cumplir un rol real de fiscalización o producción legislativa.
Condori cuestionó que se mantenga un salario superior a los 23.000 bolivianos cuando, a su criterio, el trabajo efectivo no justifica ese monto. Reconoció además que su propuesta generó molestia y críticas dentro del propio Parlamento, evidenciando la resistencia interna a tocar uno de los temas más sensibles del poder político, los privilegios económicos.
Desde Tarija plantean trabajar sin sueldo
Desde Tarija, el senador suplente Rolando Vacaflor se sumó al debate con una postura aún más drástica. Afirmó que no vive del sueldo del Estado, ya que cuenta con emprendimientos privados, y sostuvo que el trabajo por el país debería ser ad honorem.
Vacaflor entrevistado por Hola Bolivia, detalló que su salario como suplente ronda los 9.000 bolivianos, mientras que los senadores titulares superan los 23.000. Recordó que su primer sueldo fue donado a niños con cáncer y anunció que replicará esta acción solidaria en fechas especiales como el Día del Niño, el Día de la Madre y el Día del Adulto Mayor.
El legislador reconoció que existe una mala imagen del Parlamento ante la ciudadanía, donde predomina la percepción de que los legisladores “roban”, una desconfianza que —dijo— solo podrá revertirse con hechos concretos.
En la misma línea, la senadora suplente por Tarija, Marcela Guerrero, manifestó estar dispuesta a dejar de percibir su salario y trabajar ad honorem. Indicó que su remuneración actual ha sido de aproximadamente 7.000 bolivianos y que cuenta con otras fuentes de ingreso que le permiten solventar sus gastos personales.
Guerrero señaló que proviene de una clase social en la que, en muchos momentos, tuvo que poner recursos propios al servicio del sector que representaba, y consideró que esa lógica debería replicarse en la política. “Uno es una autoridad pasajera y se debe al pueblo que lo eligió”, afirmó.
Ante los argumentos de algunos legisladores que sostienen que Bs 10.000 no alcanzan para vivir en La Paz, Guerrero respondió que el costo de vida depende del estilo de cada persona y que, en su caso, ese monto es suficiente.
Beneficios que incomodan
Más allá del salario, uno de los puntos que genera mayor incomodidad en la población son los beneficios adicionales que reciben los parlamentarios. Guerrero confirmó que los legisladores cuentan con telefonía celular corporativa, con datos ilimitados y un crédito mensual que actualmente rondaría los 300 bolivianos, cubiertos por el Estado a través de Entel.
La senadora anunció que devolverá este beneficio, al considerar innecesario contar con un servicio que puede costear por cuenta propia. “¿Para qué voy a tener algo que no voy a usar?”, cuestionó.
¿Cuánto ganan los parlamentarios?
Para la gestión 2026, los salarios vigentes establecen que los diputados y senadores titulares perciben un ingreso mensual de 23.312 bolivianos. En tanto, los suplentes ganan alrededor de 8.003 bolivianos al mes, pese a que su participación en el trabajo legislativo se limita, en la mayoría de los casos, a cubrir ausencias del titular.
A ello se suman los viáticos por viajes oficiales. En el ámbito nacional, estos oscilan entre 222 y 553 bolivianos diarios, dependiendo si el viaje es interprovincial o interdepartamental. En el ámbito internacional, los viáticos van desde los 200 hasta los 360 dólares por día.
Los beneficios adicionales incluyen tres pasajes aéreos mensuales, un bono de alimentación de 350 bolivianos, personal de apoyo cuyos salarios son cubiertos por el Estado, vales de combustible y servicios de imprenta.
El peso para el Estado
Solo en salarios, el costo anual estimado para el Estado por los 166 legisladores —entre titulares y suplentes— asciende a aproximadamente 71,2 millones de bolivianos. El presupuesto total asignado a la Asamblea Legislativa Plurinacional en la gestión 2025 fue de 267 millones de bolivianos, una cifra que cobra mayor relevancia en un escenario de restricciones fiscales.
Comparaciones incómodas
En el contexto sudamericano, Bolivia se ha caracterizado históricamente por tener uno de los salarios presidenciales más bajos, cercano a los 3.500 dólares, al igual que el de sus legisladores, que ronda los 3.350 dólares. En países como Chile o Colombia, los parlamentarios superan los 10.000 dólares mensuales.
Sin embargo, la comparación interna revela otra realidad: en Bolivia, un legislador gana cerca de siete salarios mínimos, considerando que el salario mínimo nacional en 2026 es de 3.300 bolivianos, una brecha que alimenta el malestar social.
¿Pago por sesión?
La Constitución Política del Estado establece, en su artículo 158, que cada cámara tiene la facultad de fijar las dietas que perciben los legisladores. No obstante, avanzar hacia un modelo de pago por sesión requeriría modificar los reglamentos internos de la Cámara de Diputados y del Senado.
Cabe recordar que durante época electoral de cara a las nacionales, surgieron planteamientos de que los legisladores nacionales cobren por sesión.
Información brindada por el exdiputado del MAS, Israel Huaytari en la gestión 2024, reveló que el costo operativo de una sesión ordinaria se estima en unos 35.000 bolivianos.
