El Alto: Universitarios lanzan una propuesta para acabar con el maltrato animal en la Feria 16 de Julio


La Paz. Cada domingo, la Feria 16 de Julio de El Alto se transforma en un inmenso mercado donde se vende de todo: ropa usada, electrodomésticos, repuestos y, también, seres vivos.

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Venta ilegal de perros en la Feria 16 de Julio de El Alto.

Fuente: ANF

En algunas calles se comercializan perros, gatos, aves y hasta animales silvestres, muchas veces en condiciones de hacinamiento, sin agua ni alimento. Aunque la Ordenanza Municipal 164/2006 prohíbe esta práctica, la venta continúa en medio de controles ineficientes, operativos improvisados y vacíos legales.



Desde la academia, un grupo de investigadores de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) plantea una respuesta integral: combinar sanciones firmes con educación ciudadana y una normativa clara que ataque el problema de fondo.

“Hay varias razones por las que esta práctica persiste. Una es la aplicación ineficiente de las normas y la falta de coordinación entre las autoridades. No existe un control efectivo y los vendedores no temen a las sanciones. También está el factor económico, para muchos es su única forma de sustento o lo ven como un negocio fácil. A ello se suma la alta demanda y la falta de conciencia y respeto hacia los animales”, explica Mikaela Ticona Choque, estudiante de Derecho de Unifranz.

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Ticona integra un equipo que estudió la problemática desde las aristas legal, sanitaria y social. Los hallazgos revelan la urgencia de actuar. El grupo, ganador de la quinta versión de las Jornadas de Investigación de Unifranz, está conformado por Soledad Blanco Corina, Noelia Mamani Apaza, Doris Mamani Mamani, Araceli Ramos Ajata, Mikaela Ticona Choque, Nicol Torrez Mamani y el docente Wilder Chambi Chambi.

Vacíos legales y autoridades sin rumbo

La ordenanza vigente desde hace casi dos décadas presenta falencias críticas. “Carece de sanciones claras y lo suficientemente fuertes como para desincentivar la venta ilegal. Tampoco contempla campañas educativas obligatorias ni un registro público de infractores”, señala Noelia Mamani Apaza.

La investigación identifica a la Unidad de Zoonosis del Gobierno Autónomo Municipal de El Alto como el eslabón más débil del sistema de control. No existen protocolos para decomiso, cuidado temporal ni reubicación de animales incautados.

“POFOMA realiza operativos irregulares y con recursos limitados, pero al menos tiene competencia legal. Zoonosis carece de protocolos definidos para manejo, custodia y reubicación. Esto normaliza la venta ilegal y vuelve ineficaces la Ordenanza y la Ley 700”, denuncia Doris Mamani Mamani.

Una amenaza para la salud y la convivencia

El problema va más allá del sufrimiento animal. “Al mezclar animales domésticos y silvestres sin controles, se facilita la transmisión de enfermedades a las personas, especialmente a niños y poblaciones vulnerables. La falta de higiene atrae plagas y contamina el espacio público”, advierte Nicol Torrez Mamani.

El equipo comparó la normativa boliviana con la de Perú, Chile y Paraguay. Proponen prohibir expresamente la venta ambulante de animales en ferias y crear una autoridad nacional de bienestar animal.

“Esto permitiría unificar protocolos de decomiso, custodia y sanciones, además de lanzar brigadas veterinarias móviles y campañas permanentes de educación sobre tenencia responsable”, propone Araceli Ramos Ajata.

Tradición, economía informal y normalización

La Feria 16 de Julio ocupa más de 16 avenidas y congrega a miles de comerciantes. Su magnitud ha naturalizado prácticas ilegales. “La tradición ferial hace que mucha gente vea la venta de animales como algo normal. Además, la economía informal tiene un gran peso”, apunta Torrez.

En un solo recorrido dominical, el estudio contabilizó más de 150 animales en venta. Los vendedores alegan que es una fuente de ingreso vital en un contexto de desempleo y precariedad.

La propuesta: ley clara y educación

Las investigadoras insisten en que la solución debe ser integral. “Se debe impulsar una ordenanza clara con sanciones progresivas y protocolos de derivación a refugios. Socialmente, habilitar canales de denuncia ágiles y programas de sustitución de ingresos. En lo educativo, campañas permanentes en ferias, escuelas y medios son clave para cambiar la mentalidad”, resume Soledad Blanco Corina.

La investigación concluye que sin sanciones firmes no habrá disuasión y sin educación ciudadana no habrá transformación duradera. Con voluntad política y participación social, El Alto podría ser pionera en erradicar un comercio que no solo maltrata animales, sino que también afecta la salud pública y la convivencia urbana.