El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, recuerda que la ciudadanía votó por un centro político que unifique al país
Por Pablo Deheza
El ministro de la Presidencia, José Luis Lupo, trazó una hoja de ruta clara para el gobierno de Rodrigo Paz: superar décadas de polarización política, construir confianza a través del diálogo y emprender reformas estructurales que permitan atraer las inversiones que Bolivia necesita para generar empleo y divisas. En diálogo en exclusiva con Animal Político, de La Razón, la autoridad dijo que el país no puede seguir atrapado en el péndulo entre gobiernos excluyentes. La única salida racional y saludable es la integración de todos los sectores.
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Polarización política y social
Para Lupo, el resultado electoral que llevó al poder a Rodrigo Paz expresa un mandato claro de la población. «La gente emitió un mandato con su voto. No fue un ejercicio simplemente de salir a la escuela de mi barrio a votar. Aquí hubo muchos estudios previos, el país venía polarizado hace muchísimo tiempo», afirmó el ministro.
El esquema de gobierno del MAS, según Lupo, se basó en mantener esa polarización. «Ellos y nosotros, cambas y collas, algo que era insólito para un país como Bolivia, absolutamente inaceptable». Frente a esa coyuntura, la ciudadanía optó por «un camino de reconciliación y de centro político que es fundamental», aseguró.
El ministro fue enfático en rechazar cualquier intento de caracterizar al gobierno actual como excluyente. «Que este no es un gobierno de los ricos. No lo es. Que es un gobierno del oriente. No lo es. Es un gobierno que trata de responder al mandato de la gente que ha sido completamente claro y lúcido en decir ‘quiero esto (diferente) esta vez’».
Lupo observa que Bolivia es un país predominantemente urbano, con casi el 80% de la población que se concentra en treinta municipios. Con todo, el reciente conflicto social evidenció «una realidad de un mundo campesino, indígena, que es fundamental reconocer». Rescató como positivo el hecho de haber «tendido caminos de diálogo para escucharnos, para poder conocer estas realidades y encontrar soluciones conjuntamente».
«El único camino que tiene Bolivia realmente es la integración de todos. Es ya sacar la ideología del medio, sacar completamente el tema identitario como algo contradictorio. Es identitario, sí, pero no tiene por qué ser contradictorio y mucho menos polarizante», sentenció.
Tres ejes para la gobernabilidad
Lupo identificó tres ámbitos críticos para garantizar la gobernabilidad: la Asamblea Legislativa Plurinacional, las calles y las regiones. «Si no construimos confianza entre los bolivianos, mucho menos vamos a dar confianza a los inversionistas», advirtió.
El ministro fue particularmente duro con la «lógica del conflicto, la lógica de la intolerancia, del bloqueo». En su opinión, esto debe ser superado «con un chip diferente en Bolivia, donde el instrumento es el diálogo. Donde el resultado es la construcción de confianza».
«Esto (la confrontación y la polarización) tiene que acabar. Tenemos que convivir en paz, queremos trabajar en paz, queremos circular en paz, queremos transitar en paz. Queremos trabajar por Bolivia y por nuestras familias como corresponde», aseveró.
El tercer eje de gobernabilidad, según Lupo, son las regiones. En el marco de un esquema de descentralización y autonomía, el gobierno busca «trabajar acuerdos comunes con las regiones de responsabilidad y de ejecución. Porque no es solamente distribuir dinero, es generar el dinero, es tener la capacidad de generar ingresos en las regiones». Esta visión se plasmará en un pacto fiscal «que se va a llevar adelante en un modelo de mayor descentralización y autonomía».
Reformas legales: condición indispensable
Cuando se le consultó sobre la competencia por inversiones en minería en Latinoamérica —donde Perú, Argentina, Chile y Brasil prometen grandes avances en 2026—, Lupo fue categórico al afirmar que Bolivia necesita cambios estructurales urgentes.
«Es una creencia muy profunda en Bolivia de que los inversionistas están haciendo cola para entrar acá y haciendo las mejores ofertas. En realidad, todos sabemos que es lo contrario, que nosotros tenemos que modificar una cantidad de temas para ser competitivos y atractivos», señaló.
El ministro enumeró dos pilares fundamentales. «El país tiene que ofrecer seguridad jurídica a los inversionistas. De nada sirven los discursos, de nada sirve la buena voluntad, el apoyo político. Los inversionistas son privados, no son públicos. Entonces, cuando vienen a Bolivia, no se fijan en la buena voluntad que existe entre naciones, sino en las condiciones objetivas para invertir su dinero».
Legislación sectorial
El segundo pilar son los cambios en la legislación sectorial. «Es indispensable hacer cambios en la ley de hidrocarburos, en la ley de energía, en la ley de minería, en la ley general del trabajo. Incluso en teas que alcanzan a nuestra Constitución que tienen que ver con el arbitraje para poder dar esa seguridad jurídica a los inversionistas».
Lupo defendió que Bolivia tiene «muchísimas ventajas comparativas» en litio, minería, energía, turismo y otros sectores por su posición geográfica y recursos naturales. «Por tanto, yo creo que ese es el gran acuerdo que hoy tiene que impulsar Bolivia. Un acuerdo nacional que nosotros lo llamamos inicialmente el Acuerdo del Bicentenario. Pero todas las fuerzas políticas representadas en la asamblea tienen que socializar y tener además objetivos comunes para hacer esa transformación».
Esta transformación, según el ministro, le permitirá a Bolivia «mostrar que hay una nueva patria abierta al mundo, competitiva, con ganas de progresar. Con necesidad de inversiones para generar divisas, empleo y que lo vamos a hacer de una manera consensuada y además muy transparente».
Turismo, un sector estratégico
El turismo, una de las banderas de campaña del presidente Paz, ocupa un lugar privilegiado en la agenda gubernamental. Lupo lo definió como «una actividad por definición transversal» que requiere que todos los demás sectores trabajen coordinadamente.
«Cuando yo defino el turismo como un sector estratégico para poder generar empleo, ser amigable con el medio ambiente, y además traer divisas al país, lo que estoy diciendo es que el resto de los sectores tienen que trabajar para el turismo», explicó.
El ministro detalló que esto implica desde acuerdos con operadores de turismo, cielos abiertos, seguridad ciudadana y hasta ausencia de bloqueos. «No van a venir si es un país inseguro, entonces la seguridad ciudadana también trabaja para el turismo», indicó.
La estrategia busca enganchar a Bolivia al circuito turístico del Cusco, ofreciendo otros atractivos relevantes con los que cuenta el país. «Además de todas estas maravillas que tenemos en Uyuni, tenemos cultura, tenemos folclore, tenemos gastronomía. Entonces, lo que se llama economía naranja, que acompaña al desarrollo de esta industria sin chimeneas, en Bolivia tiene un potencial gigantesco».
Según Lupo, estudios conservadores indican que Bolivia podría «triplicar el número de turistas y de ingresos en divisas para el país». Para esto se requiere cumplir con las condiciones de ser «un país amigable, un país seguro, un país donde no se bloquee al turista».
Fuente: La Razón
