En el lado boliviano, la gasolina tiene el precio de Bs 6,96 el litro. Pasando la frontera esa cifra sube a Bs 14.
Los bidones que usan los acopiadores de combustible en la zona fronteriza con Brasil. Foto: Iván Najaya – UNITEL
Fuente: Unitel – Iván Najaya
Pese a la eliminación de la subvención de combustibles, siguen saliendo hacia Brasil líquidos mediante contrabando. Antes era el diésel, ahora es la gasolina.
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“Ha habido casos en los que un vehículo carga tres o cuatro veces en un mismo surtidor. Obviamente, es para contrabando, si el pueblo no es grande para que esté gastando tanto”, señaló el cívico Ronald Arias.
En el lado boliviano, la gasolina tiene el precio de Bs 6,96 el litro. Pasando la frontera esa cifra sube a Bs 14.
“No nos olvidemos que la gasolina está más barata que en Brasil”, dijo Arias.
Los “pico blanco”, un apodo que tienen las personas que usan sus labios para succionar el combustibles de los tanques de los vehículos, se encargan de impulsar el negocio ilegal en Puerto Quijarro y Puerto Suárez.
En la frontera no hay control pese a que en ese lugar hay funcionarios de la Aduana, la Policía y las Fuerzas Armadas.
“Hay complicidad, hay quien quiere ir a reclamar al paco (policía) y el paco dice: ‘no reclames, espera tu tuno, que ellos carguen primero’. Tenían siempre prioridad los pico blanco, los contrabandistas”, relató un testigo cuya identidad de mantiene el reserva.
Esta persona además reveló que algunos camiones cargan combustible con placa boliviana y al cruzar a la frontera usan su registro brasilero para evitar la fiscalización.
