Alejandro Cuadros
Fuente: https://larepublica.pe
El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó su informe ‘Perspectivas de la economía mundial‘, edición enero de 2026, y proyectó una tasa de crecimiento de 3,3% para este año. Sin embargo, el organismo alertó que las estimaciones contemplan riesgos que podrían reducir el rendimiento calculado.
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Por ejemplo, el FMI expuso que el sector tecnológico juega un papel clave en las expectativas económicas del mundo, debido a las enormes inversiones que ha acumulado hasta la fecha. Además, la política exterior de las potencias más grandes, como EE. UU. y China, genera un ambiente de incertidumbre que pone en riesgo la estabilidad financiera.
Los riesgos que ponen en juego la economía mundial
Temores por una decepción de la IA en 2026
El FMI señaló que el crecimiento económico ha estado impulsado por la elevada inversión en el sector tecnológico orientado a la inteligencia artificial. No obstante, se consideró que, si no se alcanzan los resultados esperados en términos de productividad, a raíz de las altas expectativas, podría derivar en una contracción de la industria.
Asimismo, podría llevar a una corrección más prolongada en las valoraciones del mercado bursátil. En los últimos años, siete empresas conocidas como las ‘Siete Magníficas’ han sostenido el rendimiento del índice bursátil S&P 500, que son Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Tesla, Nvidia y Meta.

Foto: FMI
En consecuencia, las repercusiones afectarían a las economías que se dedican a la exportación en productos tecnológicos. La caída del consumo e inversión enfocados en la IA se concretaría siempre y cuando se observen estos fenómenos, según el FMI:
- La rápida obsolescencia de los activos no utilizados o mal seleccionados.
- La costosa reasignación de capital y mano de obra acompañada de una aminoración del dinamismo empresarial.
- Los efectos de riqueza negativos.
Las políticas comerciales comprometen el crecimiento
El FMI afirmó que la implementación de nuevos aranceles en sectores específicos, especialmente aquellos relacionados con la producción, podría generar cuellos de botella en la oferta a nivel mundial. En consecuencia, tendría un efecto desproporcionado en la actividad económica y en los precios.
Incluso, las regulaciones no arancelarias dirigidas a insumos esenciales, como los minerales de tierras raras, tienen el potencial de alterar significativamente las cadenas de suministro globales. Un creciente número de gobiernos podría optar por adoptar medidas proteccionistas, sobre todo si estas interrumpen el comercio con países rivales.
Los conflictos entre potencias avivan la incertidumbre
Un aumento de las tensiones geopolíticas podría provocar serios impactos negativos en la oferta global, según el FMI. Este escenario interrumpiría las principales rutas marítimas, afectaría las cadenas de suministro esenciales y el transporte aéreo, lo que resultaría en retrasos y un incremento de los costos.
Además, si se produjeran daños en infraestructuras clave, las restricciones en la oferta podrían llevar a un aumento adicional en los precios de las materias primas. Incluso, la incertidumbre política, particularmente en períodos electorales, puede intensificar la desconfianza entre los ciudadanos, afectando negativamente tanto el consumo como la inversión. Algunos casos son:
- La guerra entre Rusia y Ucrania.
- El ataque de EE. UU. en Venezuela.
- Las amenazas estadounidenses por Groenlandia.
- El interés de China por Taiwán.
El papel negativo de las deudas
El Fondo Monetario Internacional recordó que varias economías experimentan un fuerte incremento de la deuda pública. En especial, en países cuyas monedas y activos desempeñan un rol crucial en los mercados financieros a nivel global, como es el caso de Estados Unidos. A su vez, las inquietudes en torno a la sostenibilidad fiscal podrían no solo elevar los costos de endeudamiento, sino también restringir las condiciones financieras.
La creciente dependencia de inversores que reaccionan a las variaciones de precios, como los fondos del mercado monetario y los fondos de cobertura apalancados, incrementa los riesgos de desajustes en el mercado. Incluso, los recortes de la ayuda externa agravan los desafíos fiscales en los países en desarrollo de ingreso bajo.
