Con pasajes que superan los 1.100 bolivianos desde La Paz, hoteleros y autoridades advierten que el incremento «matará» el flujo de visitantes en la temporada más importante para la economía regional.
Desde este lunes entraron en vigencia las nuevas tarifas aéreas transitorias publicadas por la Autoridad de Regulación y Fiscalización de Telecomunicaciones y Transportes (ATT). Sin embargo, en Tarija la medida ha generado una ola de críticas por la marcada disparidad en los costos de los vuelos domésticos, que sitúan al departamento entre los destinos más caros del país, con el riesgo de afectar de manera directa al turismo.
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Tarija entre los vuelos más caros del país
De acuerdo con los cuadros tarifarios oficiales, la ruta La Paz–Tarija alcanza un valor total de Bs 1.158, incluyendo el Derecho de Uso de Aeropuerto (DUA), convirtiéndose en la tercera más cara a nivel nacional, solo por debajo de La Paz–Cobija (Bs 1.552) y La Paz–Puerto Suárez (Bs 1.568). En tanto, el tramo Tarija–Santa Cruz llega a Bs 963, ubicándose también entre los más elevados hacia el eje oriental.
Esta situación contrasta con rutas de similar distancia o mayor demanda, como La Paz–Santa Cruz, cuyo costo es de Bs 1.118, o La Paz–Cochabamba, que apenas alcanza los Bs 554. La comparación resulta aún más desfavorable al contrastarla con destinos turísticos estratégicos, como La Paz–Uyuni, que registra una tarifa de Bs 1.445.
Piden el fin del monopolio de BoA
El alcalde de Tarija, Johnny Torres, cuestionó duramente la nueva estructura tarifaria y pidió al Gobierno Nacional cumplir con la política de cielos abiertos para el departamento, además de poner fin al monopolio que ejerce la estatal Boliviana de Aviación (BoA).
Torres sostuvo que el problema no solo radica en el alto costo de los pasajes, sino en la dificultad para conseguir boletos, especialmente hacia La Paz y Santa Cruz, lo que agrava la situación de conectividad aérea del departamento y desalienta la llegada de turistas.
“Es como el perro del hortelano: no come ni deja comer. Ni vende pasajes ni deja vender, ni nos proporciona el servicio, ni tampoco deja que nosotros consigamos un servicio alterno”, expresó la autoridad municipal.
El alcalde calificó la situación como un “golpe durísimo” para el turismo, más aún considerando que el país atraviesa la temporada de lluvias, cuando los caminos terrestres suelen verse afectados por derrumbes y deterioro, haciendo del transporte aéreo una alternativa viable.
Recordó que ya se solicitó a la Brigada Parlamentaria y al Gobierno Nacional gestionar la apertura del mercado aéreo para que nuevas aerolíneas operen en Tarija, señalando que BoA no logra cubrir la demanda de entradas y salidas de la ciudad. “Con estos costos, viajar en avión se vuelve casi inaccesible para la población”, lamentó.
Pedido de flexibilización por Carnaval
En la misma línea, el diputado tarijeño José Luis Porcel exhortó a las autoridades nacionales a reconsiderar las tarifas aéreas que afectan al departamento, al menos de manera temporal, tomando en cuenta la temporada alta de turismo por el Carnaval chapaco.
El legislador se comprometió a realizar gestiones ante el Gobierno central para que se flexibilicen los precios hasta después de las fiestas, señalando que el incremento responde tanto a la eliminación de la subvención como a las dificultades financieras de la aerolínea estatal.
Por su parte, la asambleísta departamental Carmen Valencia cuestionó que en el periodo de mayor afluencia turística se hayan fijado tarifas que superan los Bs 1.000.
“¿Quién va a querer venir a Tarija ahora? Nadie. Ya es caro el pasaje terrestre y ahora los vuelos también. Esto demuestra que somos víctimas de nuestro propio éxito turístico”, afirmó, proponiendo la conformación de una mesa de concertación con todos los sectores involucrados.
Valencia también criticó al denominado “gobierno amigo” que se prometía para Tarija, señalando que en los hechos el departamento estaría siendo relegado.
Sector hotelero alerta sobre daño económico
La Cámara Hotelera de Tarija también expresó su rechazo a las nuevas tarifas aéreas mediante un pronunciamiento público, calificándolas de injustas e inviables para la región.
Su representante, Patricia Vargas, advirtió que la medida representa un duro golpe para la economía local, especialmente en la temporada de Carnaval, cuando Tarija recibe su mayor flujo de visitantes.
“Hablar de un incremento de pasajes en esta época es matar al turismo y afectar a toda la cadena turística”, afirmó.
Vargas recordó que la mayoría de los turistas que visitan Tarija provienen de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba, justamente las rutas que registran los mayores incrementos. En ese marco, instó a que este tipo de políticas sean consensuadas con el sector privado, advirtiendo que decisiones unilaterales desincentivan las inversiones realizadas para posicionar a Tarija como destino turístico.
La posición del Gobierno
Desde la ATT, el director Carlos Alberto Agreda defendió el ajuste tarifario, señalando que responde a factores técnicos y estructurales del sector aeronáutico, y recordó que históricamente el transporte aéreo ha sido más costoso que otros medios.
“El viaje aéreo siempre ha sido caro en relación con otros medios de transporte. En este caso, el incremento ha sido muy pequeño en comparación con lo que debió ajustarse luego de que el jet fuel aumentara 288%”, sostuvo en conferencia de prensa.
Según la ATT, la eliminación de la subvención al jet fuel —cuyo precio subió de Bs 2,77 a Bs 10,74 por litro— explica gran parte del ajuste, considerando que este insumo representa cerca del 40% de los costos operativos de las aerolíneas.
Agreda afirmó que el objetivo es garantizar la sostenibilidad de las empresas que operan en el país, para luego avanzar hacia una reestructuración integral del sector. Respecto al impacto en el turismo, minimizó los efectos durante Carnaval, señalando que los viajeros optarían por transporte terrestre o propio hacia destinos como Tarija y Chuquisaca.
No obstante, desde Tarija advierten que la combinación de tarifas elevadas, limitada conectividad aérea y temporada alta podría traducirse en una menor afluencia turística, afectando a uno de los sectores clave de la economía departamental.
