La desescalada prometida por Trump no llega a las calles de Minneapolis


Las tensiones siguen vivas en Minneapolis, donde los vecinos reciben con distancia las promesas de desescalada de Trump.

Por: Natalia Olivares

Protesta contra ICE en Minnesota
Protesta contra ICE en Minnesota © Seth Herald / Reuters

El mandatario calificó este viernes de “agitador” al enfermero Alex Pretti, abatido hace una semana por agentes federales. Hoy, la ciudad se dispone a encabezar una jornada nacional de protesta contra las operaciones de la policía migratoria ICE y la Patrulla Fronteriza. Informe de nuestra enviada especial, Natalia Olivares.



Asociaciones de Minneapolis han convocado una jornada de manifestaciones y paro, pidiendo a los vecinos que no acudan al trabajo ni a las escuelas, y que tampoco realicen compras. La ciudad vive al ritmo de los homenajes y las vigilias en dos puntos: el barrio central donde fue asesinada René Nicole Good por un agente de la policía anti-inmigración ICE y, a pocas calles de allí, la avenida Nicollet, donde el enfermero Alex Pretti murió acribillado por la Patrulla Fronteriza. Cientos de personas acuden a ese lugar a depositar flores, velas y dibujos durante las 24 horas del día.

De «Minneapolis Nice» a «Minneapolis ICE»

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La ciudad permanece casi vacía, pero no a causa de la huelga, sino por el miedo a ser baleado, dice Jorge, un vecino que prefiere guardar el anonimato.

«Hay varios negocios latinos por aquí. Muy cerca tenemos, entre otros, el Mercado Central, están también el Corredor Latino y la Lake Street. Esto está lleno de negocios latinos y todos están prácticamente cerrados. En algunos de ellos ya se alcanzan a ver anuncios de ‘Se traspasa’, ‘Se vende’. Otros comercios ya se fueron por completo a la quiebra. Es una situación que ha causado mucho daño, no solo a los latinos, sino también a todas las minorías. Somos un estado que tenía hasta el mote de ‘Minnesota Nice’, Minnesota-buena gente, pero ahora le están poniendo ‘Minnesota ICE'».

Jorge acudió a rendir homenaje a las víctimas de la violencia de los agentes de ICE junto a su hija de 16 años que, aunque es ciudadana estadounidense, decidió no ir a la escuela en solidaridad con sus compañeros que no pueden asistir por temor a los agentes de ICE.