Familiares y amigos hacen llegar sus más sentidos pésames
Fuente: El País
En las últimas horas se reportó el fallecimiento del artista tarijeño Marcelo Arduz Ruiz.
Familiares, amigos y personas cercanas al artista lamentaron el deceso y brindaron sus más sentidos pésames mediante las redes sociales.
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Yolanda Bedregal en su “Antología de la Poesía Boliviana” (Cuarta Edición, 1997) describe la labor y los méritos de Marcelo Arduz de una manera sucinta y desprejuiciada: “Nació en Tarija 59 en 1954. Sus primeros libros Estrellas en el día (1977) y Tras el vidrio del Cielo, (1978), revelan sensibilidad fina, visión interior de la naturaleza. La apretada forma de sus primeros poemas recuerda al Hai-Kai japonés. Estrellas en el día, fue aprobado como texto de consulta por el Ministerio de Educación; con su libro Bolívar delirio del Ande, (1980). Obtuvo un premio en los juegos florales de Oruro. Con La tierra en uno (Editorial Playor, Madrid, prólogo de Pedro Shimose) ganó el primer premio en el IV concurso Jaén. Diplomático, pintor, ilustrador de poemas. Fue cónsul en Río de Janeiro, donde dirigió el primer número de “Novísima Literatura boliviana”. Su hermano Heberto nos da una idea de la actividad temprana de Marcelo con la ventaja de la cercanía fraterna (“De la vigilia al sueño”, 2017), usando un estilo esencialmente informativo y libre de excesiva ponderación: “el cuarto de mis hermanos despertó temprano a la práctica del dibujo como autodidacta y a la poesía en la adolescencia, con excelentes producciones en ambos ámbitos de las artes”. Los cuadros de la exposición itinerante Latinoamericana de ilustradores para niños, auspiciada por la UNESCO, junto a la poesía de Hugo Molina Viaña, dieron mucho que hablar sobre el proyecto de convertir el castillo de la Glorieta de Sucre en una ciudadela destinada a los niños. Años antes una de sus ilustraciones en el libro “El duende y la marioneta” del mismo vate, pasó a figurar en la lista de Honor en el Premio mundial Hans Christian Andersen. Otro tanto ocurrió en el campo de su poética. El primer poemario de Marcelo Estrellas en el día (1976) fue celebrado por el prestigioso escritor y filósofo Guillermo Francovich en “Presencia literaria” de 26.02.78. Francovich calificó el libro como “un joyel de auténtica poesía, sin rebuscamientos ni artificios retóricos o metafóricos, cuya simplicidad es tan grande como la poesía esencial”. Dentro la economía de los recursos verbales comparó los versos de Marcelo Arduz con los tankas y haicus orientales, que en pocas sílabas llegan a encerrar la esencia de la poesía. El filósofo comentó, asimismo, que esa poesía se presenta como un contrasentido al chocar con nuestros hábitos: “Mil veces hemos visto una mariposa aproximarse a una rosa y nunca se nos ha ocurrido que ésta pudiera ponerse a volar. Sin embargo, el poeta nos hace sentir de repente que ese contrasentido es posible. Algo materialmente imposible se transforma de pronto, gracias al arte, en una inquietante posibilidad” (sic).
Marcelo es, en verdad, el poeta y ensayista de la familia. Publicó “Estrellas en el día”, 1976; “Tras el vidrio del cielo”, 1978; “Bolívar delirio del Ande”, 1980; “La Tierra en uno”, 1985; “Quinze Antipoemas de Amor e desenhos”, 1989 (edición en Portugués); “Intihuyphypacha” (Sol de Invierno), 1991; “Hojas solares”, 1993; “Poemas lunáticos”, 1993; “Como un grito entre la basura”, 1993; “Cantos a la Confederación Perú Boliviana”, 1993; “Poemas de cielo adentro”, 1994; “20 Años de Poesía”, 1994; “El Libertador de la Palabra” (ensayo), 1995; “Tito Yupanqui. El venerable inca modelador de la imagen de Copacabana”, 1996; “Copakawana de las Indias -salterio poético a la Virgen del Lago”, 1996; “Poesía crucista en tiempos de la Confederación” (ensayo), 1996; “La Confederación Perú Boliviana. Hito en la integración latinoamericana”, 1999; “Poesía Virtual” 1999. Además, “Jiwasanaka. Desde todas las sangres”, 61 2000; “Poemas para los Niños de la Calle”, 2001; “Genealogía de los últimos reyes Incas”, 2002; “Nazca-MacchupicchuTiwanaku. Poema Cíclico a los santuarios arqueológicos de los Andes”, 2002; “El Señor de Hunupunko y el Señor del Gran Poder”, 2002; “La sustitución idolátrica del Cristo Andino por el Señor del Gran Poder”, 2003; “Ascensión de la lluvia” (poesía concreta) 2003; “Delirio en el Monte Sacro” (poesía) Roma, Italia, 2005; “Verdadero Retrato del Señor del Gran Poder de la Santísima Trinidad” (ensayo), 2006; “Dilucidaciones acerca del Juramento de Bolívar en Roma” (ensayo), 2006. Los tópicos de sus ensayos son de alta relevancia. Marcelo ha recibido por lo menos una docena de premios literarios de los cuales mencionaré algunos: Primer Premio en el VI Certamen Internacional de poesía Jaén (España), 1984, con publicación de la obra; Primer Premio en el Primer Concurso Nacional de Poesía Tarijeña, 15 de abril 1983; Primer Premio en el Concurso Literario “Virgen de Copacabana”, 1995; Primer Premio en el Concurso Nacional de Literatura convocado por la Reforma Educativa. 1998; Premio “Poetas por una Cultura de Paz”, otorgado por la UNESCO, 2000; Primer Premio en el Concurso Internacional del “Consejo Todas las Sangres”, 2001; Premio iberoamericano en poesía “La Pluma y el Pincel del Diplomático”. Marcelo es un discípulo de Eugen Gomringer -llamado el padre de la poesía concreta, esencialmente sensorial y visual-. Su libro “Ascensión de la lluvia” (2003) es una muestra de este género de poesía y una de las facetas de la personalidad inquisitiva de este intelectual que no se arredra de tomar riesgos, puesto que no se puede evitar la impresión de que algunas de las extravagancias gramaticales del género, puedan gustar a unos o confundir a otros porque parecen trivializar la belleza y profundidad de los poemas que al cabo evidencian la sensibilidad del poeta y el modo en que se percibe a sí mismo: “como un cuarto /tengo en mí /una ventana que da/a los sueños del mundo” o sencillamente confirmar que él también “encontró su soledad /un beso en la mejilla le dio y/soñó que tenía forma de mujer”.
