Por su parte, Peralta coincidió en que el presidente Paz ejerce un liderazgo político, acompañado por el perfil técnico de Lupo y el rol del ministro de Economía, Gabriel Espinoza, que según dijo, sigue en la línea de comentarista económico.

Fuente: Erbol
La improvisación en la toma de decisiones y la ausencia de una política comunicacional clara marcaron los primeros cien días de gobierno del presidente Rodrigo Paz, según coincidieron un politólogo y un analista, quienes advirtieron además descoordinación interna y debilidad en la defensa pública de las políticas oficiales.
Los analistas Marcelo Arequipa y José Orlando Peralta participaron en el panel Hagamos Democracia de la red Erbol, donde evaluaron la coyuntura política a una semana de que el mandatario cruce, el próximo 8 de febrero, la simbólica barrera de los 100 días, considerada un punto de inflexión para medir consolidación o desgaste gubernamental.
Ambos señalaron que la falta de una estrategia comunicacional sólida se evidenció en la emisión del Decreto Supremo 5503 y durante el conflicto con organizaciones sociales. También mencionaron vacíos informativos en la aplicación del decreto sobre firma digital, en los anuncios sobre créditos internacionales y en la implementación de promesas electorales como el denominado “capitalismo para todos”.
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Arequipa sostuvo que el presidente Paz se ha concentrado en la gestión política, mientras que el ministro José Luis Lupo cumple un rol más técnico. Sin embargo, consideró que el Gobierno carece de operadores políticos eficaces y cuestionó la preparación de algunos ministros. “Hay autoridades que llegaron con un software desactualizado, como si trabajaran con un Windows 4”, ironizó.
El politólogo también observó una contradicción inicial en la relación con las organizaciones sociales. Recordó que el Gobierno anunció que no las tomaría en cuenta, pero terminó enfrentando una “institucionalidad informal” fortalecida -organizaciones sociales, comités cívicos y juntas vecinales- con vocación de poder, lo que derivó en la abrogación del D.S. 5503.
Por su parte, Peralta coincidió en que el presidente Paz ejerce un liderazgo político, acompañado por el perfil técnico de Lupo y el rol del ministro de Economía, Gabriel Espinoza, que según dijo, sigue en la línea de comentarista económico.
Criticó también la falta de información clara sobre la firma digital, que -a su criterio- no respondió a una planificación tecnológica, sino a una decisión política vinculada a tensiones internas con el vicepresidente Edmand Lara y al viaje presidencial a Panamá, que dejó un vacío político.
“En este momento, quienes hablan con claridad política son el presidente y el ministro Lupo, pero falta alguien que comunique y que la gente entienda. La Vocera Presidencial, no sé qué nombre le han puesto, ni ‘piqui ni taca’, digamos. No repercute para nada y considerando los medios de comunicación y redes sociales que tiene, o sea, la manera poder comunicar ahorita, está muy abierta. Y creo yo que no lo están haciendo de manera adecuada la famosa comunicación gubernamental”, afirmó.
Peralta comparó la situación actual con los primeros gobiernos de Evo Morales, donde -dijo- existía una comunicación gubernamental más sólida. “No se está comunicando de manera responsable y profesional lo que se hace ni lo que todavía no se puede hacer”, añadió.
Arequipa también advirtió sobre las consecuencias políticas y jurídicas de la firma digital, señalando que su implementación habría buscado evitar que el vicepresidente asuma el mando durante las ausencias temporales del presidente. “No es un problema jurídico, es un problema político, y cuando los problemas se vuelven políticos, las resoluciones suelen ser imprevisibles”, indicó.
Ambos analistas coincidieron en que la deficiencia comunicacional también se reflejó en el caso de las maletas, donde la falta de información oficial clara dio paso a la especulación. Advirtieron que, sin una comunicación gubernamental clara y firme, este tipo de episodios seguirá afectando la credibilidad de la gestión.