El FMI destaca que Bolivia hizo ajustes en 11 semanas y no en 2 años


El Gobierno aseguró que en este lapso de gestión lograron ajustar la salida del subsidio a los combustibles, estabilización del tipo de cambio, control de la inflación y la reactivación del sector privado

Por Mauricio Quiroz



Fuente: eldeber.com.bo

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Cerró enero con la presencia de Bolivia en el Foro Económico Mundial de Davos y en el Foro Económico Internacional América Latina y el Caribe, organizado por la CAF en Panamá. En ambos eventos, el Gobierno mostró que el país inició un giro económico acelerado y que ese cambio ya es reconocido por los principales organismos financieros internacionales.

De hecho, esta última semana en Panamá, la administración del presidente Rodrigo Paz valoró las señales recientes del Fondo Monetario Internacional (FMI), que destacó la rapidez con la que se ejecutaron los primeros pasos hacia los ajustes estructurales.

El ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, explicó a EL DEBER que este organismo esperaba que el proceso de ajustes y de estabilización tomaría hasta dos años y que Bolivia pudo concretar medidas “en apenas 11 semanas”, que es el tiempo que el gobierno de Paz lleva en el poder.

Espinoza participó en Davos, donde sostuvo reuniones con autoridades del FMI, y luego reforzado en Panamá, donde acompañó al presidente Rodrigo Paz en el Foro organizado por la CAF.

“Estamos haciendo cosas que el Fondo creía que se podían hacer entre uno y dos años, en apenas dos meses”, afirmó el ministro en entrevista con EL DEBER. Entre esas medidas mencionó la salida del subsidio a los combustibles, la estabilización del tipo de cambio, control de la inflación y la reactivación del sector privado, todo ello sin conflicto social de gran magnitud.

Ese diagnóstico fue compartido en Davos por la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, quien calificó como “impresionantes” los esfuerzos del Gobierno boliviano y confirmó que el organismo acompañará este proceso “en cada etapa”.

Para el Ejecutivo, esa declaración tiene un peso político especial porque durante los 20 años de gobierno del MAS, el FMI fue excluido del debate económico y presentado como un actor incompatible con el modelo estatista aplicado en el país.

Al reenganche internacional

El gobierno de Paz interpreta este respaldo como una señal de que Bolivia comienza a salir del aislamiento internacional que, según el propio presidente, caracterizó al país en los últimos años.

Esta percepción fue reforzada por el canciller Fernando Aramayo, quien estuvo a cargo de reactivar escenarios de contacto que, en su criterio, habían sido dejados de lado por un enfoque ideológico del anterior gobierno.

“Hemos traído Bolivia al mundo en este espacio. Y un aspecto que no es menor es el conjunto de reuniones bilaterales que se han sostenido”, apostilló Aramayo.

Balances

La ausencia de mandatarios vecinos en los actos del Bicentenario, en agosto de 2025, es citada desde el Ejecutivo como una muestra simbólica de ese distanciamiento político y diplomático.

En ese contexto, Davos y Panamá fueron utilizados como plataformas para reposicionar al país. Espinoza resumió ese recorrido con una frase cargada de simbolismo político: “de Davos a Potosí, de Potosí a Panamá”, subrayó Espinoza.

La referencia a Potosí alude a una decisión interna clave: la devolución de dólares al sistema financiero y a los ahorristas, una medida orientada a recuperar la confianza tras la crisis cambiaria.

Confianza, mercados y riesgo país

La rapidez de los ajustes, sostiene el Gobierno, ya comenzó a reflejarse en indicadores financieros. Espinoza afirmó que el riesgo país descendió por debajo de los 600 puntos básicos, un nivel que no se registraba desde el inicio del llamado “corralito” financiero.

Más allá del dato técnico, el Ejecutivo lo presenta como una señal política: los mercados vuelven a mirar a Bolivia tras años de desconfianza.

“La palabra clave es confianza”, insistió el ministro al explicar que el objetivo es reducir la percepción de riesgo para atraer inversión extranjera y reactivar la inversión nacional.

En su diagnóstico, Bolivia vuelve a ser relevante no solo por sus recursos naturales —minerales, gas y agroindustria—, sino también por su ubicación estratégica en el centro de Sudamérica, con potencial para articular cadenas logísticas entre el Pacífico y el Atlántico.

Más financiamiento

Otro eje político del mensaje oficial es la redefinición del rol del Estado. Tras un periodo en el que el sector público llegó a controlar cerca del 80% de la actividad económica, el Gobierno plantea ahora un Estado facilitador y catalizador de la inversión privada.

Espinoza subrayó que los recursos anunciados por CAF y por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) no deben entenderse como endeudamiento clásico, sino como financiamiento orientado a alianzas público-privadas y al fortalecimiento del sector privado.

En Panamá, el ministro también lanzó la idea de un “portafolio país”, un enfoque que busca superar la lógica sectorial del pasado e integrar minería, energía, infraestructura y agroindustria en una estrategia común con el objetivo de vincular a Bolivia a las cadenas globales de valor.

Un mensaje al pasado y al futuro

La lectura política que hace el Gobierno de su paso por Davos y Panamá es directa: Bolivia intenta marcar distancia con el modelo económico del MAS y mostrar que el país puede ejecutar ajustes profundos en plazos inéditos.

El respaldo del FMI, enfatizando la velocidad del proceso —11 semanas en lugar de dos años—, se convierte así en uno de los principales argumentos del Ejecutivo para sostener que el país atraviesa un punto de inflexión.

El desafío, admite el Gobierno, será sostener ese ritmo con reformas legislativas, estabilidad política y resultados concretos. El mensaje que Bolivia llevó al mundo es claro: el ajuste ya empezó, fue rápido y, según el FMI, va más rápido de lo esperado.