Su última aparición fue el 4 de enero en RKC. Ayer domingo, la radio ni siquiera dio una explicación oficial por la ausencia, mientras las versiones de que ha salido del país circulan insistentemente.

Morales en su última aparición en RKC, el 4 de enero/Captura de pantalla RKC
Fuente: Brújula Digital / La Paz
Raúl Peñaranda U.
Hace cuatro semanas, el domingo 4 de enero, fue la última vez que Evo Morales se mostró en público, en su radio Kawsachun Coca. Desde entonces solo ha publicado mensajes en sus redes sociales, pero no ha tenido apariciones públicas.
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Ayer domingo, la radio ni siquiera dio una explicación oficial por la ausencia, mientras las versiones de que ha salido del país circulan insistentemente, en paralelo a menciones de que se encuentra con alguna enfermedad más o menos grave que le impide presentarse.
Coincidencia o no, Morales dejó de mostrarse públicamente de manera paralela a la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, ocurrida el 3 de enero de este año. El 4 de enero, el mismo día en el que Morales se presentó por última vez, se confirmó que el venezolano estaba detenido en una cárcel de Nueva York. La llegada de la DEA a Bolivia tampoco favoreció la sensación de seguridad del exmandatario boliviano.
El expresidente tiene un carácter con rasgos paranoicos, por lo que no se pude descartar que él crea que puede ser detenido en algún momento por influencia de EEUU. En 2019, tras renunciar al gobierno, fugó a México y explicó luego que “un militar patriota” le informó que había un plan para asesinarlo, una versión considerada sin base alguna.
Ayer, el dirigente campesino Vicente Choque dijo brevemente a Kawsachun Coca que Morales “está a buen recaudo” y que se encuentra cuidando su salud, sin ofrecer mayores detalles.
Que Morales no tenga presencia pública, tras décadas de actividad constante en la política nacional, es algo totalmente irregular.
La primera inasistencia de Morales a su programa se registró el 11 de enero, cuando el moderador informó que el dirigente cocalero había contraído dengue y requería tratamiento médico.
Después de ello, el exsenador evista Leonardo Loza dijo que Morales estaba “en algún rinconcito de la Patria Grande”, dando a entender que se encontraba en algún país de la región.
Desde el Ejecutivo se ha desmentido esa versión. El ministro de Gobierno Marco Antonio Oviedo aseguró que los reportes oficiales indican que Morales permanece en el trópico de Cochabamba.
“La información que se tiene es que, como él mismo ha señalado en otras oportunidades y como lo indican sus adherentes, está en el trópico de Cochabamba”, declaró.
Políticamente, y por la tradición de ser países que suelen dar refugio por razones políticas, se cree que Morales podría estar en México o Brasil. En ambos países gobiernan presidentes que tienen cercanía con Morales: Claudia Sheinbaum y Luiz Inácio Lula da Silva.
Durante la gestión de Luis Arce, y debido a la presión que ejerció contra Morales el entonces ministro de Gobierno Eduardo del Castillo, el expresidente restringió sus salidas del Chapare hace más de un año, por temor a ser detenido debido a una imputación por trata. Del Castillo promovió la acusación de estupro en contra del exmandatario y la aprobación de una alerta migratoria, ambas a fines de 2024.
Esos fueron actos enmarcados dentro de una seguidilla de reveses judiciales que el gobierno de Arce promovió contra él: en diciembre de 2023, el Tribunal Constitucional lo inhabilitó como candidato presidencial de manera indefinida y, en noviembre de 2024, perdió el control del partido MAS.
Para las elecciones de 2025 no consiguió una sigla que lo acogiera, aunque, de todos modos, si ello hubiera ocurrido, el organismo electoral seguramente no habría registrado su candidatura debido al fallo del Tribunal Constitucional que lo inhabilitó.
Así, el desmoronamiento del liderazgo de Morales ha sido permanente y creciente: de ser el principal líder político boliviano desde principios de la década de 2000, primero renunció al gobierno y fugó del país, luego perdió la sigla de su partido, fue inhabilitado como candidato, la acusación de estupro lo mantuvo limitado geográficamente y ahora parece ser que está fuera del país. Sería la confirmación del fin de un mito político de grandes proporciones.