En Potolo (Sucre), una granizada y vientos huracanados destruyeron el domingo casi el 100% de los cultivos, dejando a unas 800 familias sin sustento en 10 de 12 comunidades. Comunarios piden la colaboración de las autoridades y la ciudadanía con víveres y semillas.
“¿Qué vamos a comer ahora?”. La pregunta que se hacen Juliana y Enriqueta resume la desesperación de los habitantes de la Centralía de Potolo, Distrito 8 de Sucre, donde una granizada y vientos huracanados destruyeron el domingo casi el 100% de los cultivos, dejando a unas 800 familias sin sustento en 10 de 12 comunidades.
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CORREO DEL SUR constató este lunes en las comunidades de Amakuri, Molle Molle, Janaj K’uchu y el centro poblado de Potolo que los eventos climáticos adversos no dejaron cosecha en pie. Los sembradíos de papa, haba, arveja y trigo, así como árboles frutales de durazno y manzana, resultaron destruidos.
“Tras la verificación en el lugar podemos afirmar que la pérdida es casi total y que la posibilidad de recuperación de lo poco que quedó es mínima”, declaró el secretario general de la Gobernación de Chuquisaca, Gualberto Yucra, durante la inspección.
La granizada, que se prolongó por aproximadamente una hora, también causó daños en viviendas particulares, deterioro en los caminos vecinales y provocó la muerte de aves y fauna silvestre, según se pudo constatar durante el recorrido.
Eusebio Villa, comunario de la zona, aseguró que en sus 48 años de vida “nunca había visto un desastre de esta magnitud”. Relató que durante el fenómeno “algunos gritaban desde sus casas y otros hicieron detonar dinamita para intentar ahuyentar el granizo, pero todo fue en vano”.
Por su parte, el subcentral Samuel Contreras informó que de las 12 comunidades que conforman la Centralía solo Caraviri y Teja Mayu no fueron alcanzadas por el fenómeno, mientras que Huaylla Pampa, Quesera, Sunch’u Pampa, Qollpa K’uchu, Sijñi Pampa y Huancarani, sufrieron daños severos.
A ello se suma que el centro poblado de Potolo quedó sin energía eléctrica, luego del colapso de al menos una decena de árboles nativos que afectaron el tendido en distintos puntos.
Asimismo, el suministro de agua potable fue interrumpido debido a daños en el sistema de abastecimiento. Hasta el cierre de esta edición, ambos servicios no habían sido restituidos.
DRAMA E IMPOTENCIA
Entre las familias damnificadas de Amakuri se encuentra doña Felicia, a quien este medio encontró afligida y resignada mientras intentaba rescatar lo poco que quedó de su sembradío de maíz. Ante la pérdida total, adelantó que se verá obligada a migrar a Santa Cruz en busca de sustento.
La desesperación es similar para Juliana, quien explicó que su economía familiar depende de la siembra y venta de sus cosechas. “Sembrábamos para vender y así generar ingresos. ¿Ahora quién me va a dar?”, dijo.
En el caso de Benigna, la preocupación es mayor, ya que de su producción no solo dependía la alimentación de su familia, sino también la cobertura de gastos básicos, como la compra de útiles escolares y otras necesidades del hogar.
Por su parte, Enriqueta aprovechó la presencia de este medio para pedir ayuda. “Por lo menos para nuestros estómagos nos pueden colaborar. ¿Qué vamos a comer?”. “Mejor me puedo morir, así no necesitaría nada”, añadió la mujer de la tercera edad, reflejando el nivel de desesperación que atraviesa la zona.
En Molle, Leonarda, con lágrimas en los ojos, relató que perdió por completo sus cultivos de papa, maíz y arveja. “No se puede vivir así, es como para irse de aquí. Nosotros vivimos de lo que producimos”, afirmó.
Contreras informó que la agricultura constituye el principal sustento económico de la mayoría de los comunarios del Distrito 8 y advirtió que varias de las mujeres afectadas trabajan solas y no cuentan con apoyo familiar, lo que agrava la situación y vuelve urgente la asistencia.
“Necesitamos víveres, abarrotes, forraje para los animales y útiles escolares, porque ya empezaron las clases y ahora no hay dinero para comprar. Con la venta de nuestros productos cubríamos esos gastos”, manifestó.
POTOLO
Potolo está a 56,6 kilómetros de Sucre, un recorrido que toma cerca de una hora y media de viaje.
Declaratoria de desastre
La inspección de este lunes fue realizada por dirigentes de la Centralía, representantes de las distintas comunidades afectadas y una comitiva de la Gobernación, encabezada por el secretario general, Gualberto Yucra.
En el ámbito municipal, se informó que la Subalcaldía del Distrito 8 desplazó a técnicos que, en coordinación con la Gobernación, realizan el levantamiento y la cuantificación de los daños, labor que continuará en la zona.
De manera paralela, personal de la Dirección Municipal de Gestión de Riesgos efectuaba trabajos de retiro de árboles caídos.
“A la cabeza del gobernador realizaremos las gestiones necesarias para coadyuvar en la atención de las primeras necesidades y, posteriormente, apoyar en el proceso de resiembra”, señaló Yucra.
La autoridad reconoció que la Gobernación cuenta con presupuesto para la atención de emergencias, aunque advirtió que estos recursos son insuficientes frente a la magnitud de los daños registrados.
En ese sentido, remarcó la necesidad de que el Municipio realice una evaluación inmediata para activar los procedimientos administrativos que permitan la declaratoria de desastre municipal o, en su defecto, a nivel de la Centralía.
“Esto facilitará la gestión de apoyo no solo de la Gobernación, sino también del nivel nacional”, puntualizó.
