‘Carbonilla’: dolor de cabeza que afecta al motor y pone en duda la gasolina que se vende


Los mecánicos indican que este tipo de problemas son nuevos y que la cantidad de vehículos que llegan para la limpieza de los inyectores es cada vez mayor. El Gobierno culpa a la administración de Arce por la mala calidad del combustible.

Por Juan Carlos Salinas



Fuente: eldeber.com.bo

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¿Problemas para encender el motor? ¿Se detiene de forma abrupta en plena carretera? ¿Siente como un tironeo mientras va manejando? Esas son señales de que un producto extraño: la ‘carbonilla’, como una epidemia, va enfermando el motor de su vehículo.

¿Pero cómo aparece la ‘carbonilla’ dentro del motor de su auto, camioneta o moto? Luis Fernando Suárez, gerente general de Suárez Motors, explica que eso se debe a la gasolina que actualmente se ofrece en el mercado interno, “que contiene algún componente aún no declarado o se está realizando algún procedimiento que está provocando la formación de carbonilla o carbón dentro del motor”.

Suárez indicó que, en sus 25 años de experiencia en mantenimiento de motores, es la primera vez que debe lidiar con la ‘carbonilla’, algo que no estaba en el catálogo de servicio que brinda su taller.

El problema de la ‘carbonilla’ se hace más notorio en los motores de menor cilindrada, como la de las motos que para seguir funcionando deben ir a mantenimiento cada dos semanas.

En el segundo anillo, entre las calles Melchor Pinto y Brasil, los diferentes comercios que ofrecen repuestos y servicios de mantenimiento para motos se encuentran repletos de estos motorizados que llegan hasta el lugar para ser desarmados y así poder limpiar sus pequeños motores con sopletes que buscan retirar el “alquitran que tapa los inyectores y provoca que la moto no pueda avanzar o cuando se la detiene ya no vuelva a arrancar”.

“Hasta el medio día ya hemos atendido unas quince motos que tienen problemas en sus motores. Se tardan unas dos horas en realizar todo el trabajo y se cobra unos 150 bolivianos. Hay mucho trabajo y debemos aprovechar”, explicó un joven mecánico que con sus manos pequeñas limpia los pequeños orificios de un motor de moto.

La explicación oficial

Para el Gobierno las deficiencias en la calidad de algunos combustibles tienen su origen en residuos acumulados y en procesos inadecuados de la anterior administración del MAS, y no en la gasolina que actualmente se importa y distribuye en el país.

El ministro de Hidrocarburos y Energías, Mauricio Medinaceli; el presidente de YPFB, Yussef Akly; y la directora de la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH), Margot Ayala, coincidieron con la misma explicación.

Medinaceli señaló que, a 88 días de gestión, el país logró estabilizar la producción de gasolina y diésel, el tipo de cambio y alcanzar un superávit fiscal tras varios años de déficit, logros que —remarcó— no responden a una sola medida, sino al respaldo social a las políticas económicas. Sin embargo, admitió que surgieron dudas sobre la calidad del combustible en algunas regiones, lo que obligó a una investigación técnica más profunda.

El ministro usó un ejemplo doméstico: comparó la situación con una cocina donde durante años se reutilizó el aceite para freír. Aunque luego se compre aceite nuevo y de buena calidad, al mezclarlo en el mismo recipiente quedan restos del aceite viejo que terminan afectando el resultado final.

“Eso es lo que pasó con el combustible: la gasolina nueva cumple las especificaciones, el etanol también, pero al mezclarse en tanques que arrastraban residuos de la anterior gestión, se generaron problemas”, explicó.

Akly, detalló que durante dos semanas se realizó una revisión minuciosa de toda la cadena de abastecimiento: desde el ingreso del combustible por puertos o vía terrestre, pasando por tanques de recepción y almacenaje, hasta cisternas, ductos y plantas.

Explicó que el sistema heredado presentaba deficiencias históricas en el manejo de tanques, agravadas por años de desabastecimiento, lo que generó acumulación de residuos.

Como medida correctiva, YPFB anunció la reducción temporal de la proporción de etanol y la incorporación de combustible de mayor calidad, además de un cambio clave en el proceso: la mezcla ya no se realizará en tanques, sino directamente en las refinerías, cerrando así cualquier riesgo de contaminación residual. “Este problema no debería repetirse de aquí en adelante”, aseguró Akly.

A su vez, Ayala, informó que la entidad ha tomado 260 muestras de combustibles a nivel nacional, pese a contar solo con tres laboratorios móviles en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. Explicó que la ANH no dispone de un laboratorio propio que permita un análisis completo, por lo que se trabaja en un convenio con YPFB Refinación, que cuenta con el único laboratorio certificado para evaluaciones integrales.

Ayala también anunció que este jueves 5 de febrero una delegación oficial viajará a Paraguay para verificar la calidad del combustible importado desde origen. A esta inspección fueron invitados representantes de los choferes y otros sectores interesados. Paralelamente, se intensificaron los controles en plantas de almacenaje y se revisan certificados de calidad tanto de YPFB como de importadores privados.

Las autoridades coincidieron en que el problema no es de alcance nacional y se concentró en zonas específicas donde se realizaron mezclas en tanques con residuos antiguos. Aseguraron que los ajustes ya están en marcha y que los resultados de las nuevas evaluaciones serán comunicados de manera transparente a la población.

Reacción empresarial

Los ingenios privados de Bolivia desmintieron que el uso de etanol anhidro en las gasolinas provoque daños mecánicos, sedimentos o pérdida de calidad en el combustible, calificando las versiones contrarias como “desinformación”.

Mediante un comunicado público difundido la industria aclaró que la mezcla actual de biocombustible en el país se mantiene en un promedio nacional inferior al 9%, desestimando rumores sobre porcentajes que supuestamente alcanzarían el 25%.

Respecto al marco legal y técnico, el sector aclaró que, si bien la legislación boliviana faculta una mezcla de hasta el 25%, la normativa vigente es mucho más conservadora, limitando la presencia de etanol a un máximo del 12%. Esta precisión busca desmentir las especulaciones sobre porcentajes excesivos en el combustible distribuido en el país.

En cuanto a la fiabilidad del biocombustible, el gremio resalta una trayectoria de siete años de implementación continua del programa de etanol en Bolivia.

“Desde el punto de vista técnico, la industria garantiza que el etanol producido localmente cumple con estándares internacionales, alcanzando un 99,5% de pureza. Gracias a sus 108 octanos, este componente funciona como un potente mejorador del octanaje en la gasolina comercial, lo que optimiza la combustión y eleva la calidad del producto final que llega al consumidor”, señala el comunicado conjunto de las empresas Guabirá, Unagro, Aguaí, Granosol y Poplar Capital.

Para los empresarios sucraalcoholeros la inversión realizada tiene un objetivo estratégico: sustituir la importación de carburantes y generar un ahorro significativo de divisas para el Estado, concluyendo enfáticamente que “el problema de la gasolina no está en el etanol”.

Para el exministro de Hidrocarburos, Álvaro Ríos, la explicación del Gobierno no es convincente, pues “luego de tres meses recién notan suciedad en los tanques, algo no cuadra”, remarcó Ríos.