
El Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) concluyó el protocolo sanitario que habilita la exportación de cuero bovino boliviano al mercado alemán, tras el fortalecimiento de los sistemas de control sanitario, certificación y trazabilidad exigidos por la Unión Europea.
Según la entidad, las exportaciones se realizarán bajo supervisión técnica del SENASAG, garantizando el cumplimiento de las normativas sanitarias y de calidad requeridas por Alemania, considerado uno de los mercados más exigentes a nivel internacional.
Este avance permite posicionar al cuero bovino boliviano como un producto confiable y competitivo en el comercio exterior.
El protocolo sanitario es resultado de un trabajo técnico orientado a adecuar los procesos nacionales a los estándares europeos, lo que abre nuevas oportunidades para la cadena productiva del cuero y fortalece la presencia de Bolivia en mercados internacionales de alto valor.
De acuerdo con el Senasag, a la cabeza de su director general ejecutivo Ronny Salvatierra, la institución avanza en la apertura de mercados certificados y alineados con las exigencias internacionales, en coordinación con el Ministerio de Desarrollo Productivo, Rural y Agua, con el objetivo de impulsar a los productores nacionales y promover las exportaciones no tradicionales.
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Cuero
Los datos del Ministerio de Relaciones Exteriores revelan que, en promedio, el país genera ingresos de más de $us 12 millones por la exportación de cuero bovino. Países como Estados Unidos, México e Italia concentran la mayor parte de la demanda.
Sin embargo, en 2025 el país logró habilitar el mercado chino para la exportación hacia un territorio que demanda casi 2 millones de toneladas anuales. No obstante, los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) muestran que las ventas externas a ese país no lograron los resultados obtenidos.
Ahora, aunque el Senasag concluyó el protocolo sanitario, eso no significa que las exportaciones vayan a concretizarse inmediatamente, pues Alemania todavía debe verificar los procesos y aceptar la llegada del producto boliviano a su país. Sin embargo, el avance permite que los productores y empresas bolivianas vayan forjando alianzas con el mercado alemán.