Fuente: Infobae.com
La Casa Blanca confirmó este jueves que Estados Unidos y Cuba se encuentran en negociaciones, una afirmación que la dictadura de Miguel Díaz-Canel sigue rechazando. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, insistió en que el presidente Donald Trump apuesta por la diplomacia con la isla y pidió a La Habana que realice declaraciones “prudentes”. Según Leavitt, “dado que el Gobierno cubano está en sus últimas y que el país está a punto de colapsar, deberían ser prudentes en sus declaraciones dirigidas al presidente de EEUU”. Por su parte, Díaz-Canel negó la existencia de negociaciones formales, aunque reiteró la disposición de Cuba al diálogo siempre que se respeten la igualdad y la soberanía.
Estas declaraciones se producen en un contexto de crisis energética y económica agravada para Cuba desde la captura y deposición del dictador venezolano Nicolás Maduro a principios de enero, situación que llevó al cese del envío de petróleo desde Venezuela, profundizando el desabastecimiento de combustible en la isla. El propio Trump firmó la semana pasada una orden ejecutiva que sanciona a todos los países que suministren crudo a Cuba, medida que ha sido interpretada por Díaz-Canel como “asfixia completa” y que, según el mandatario cubano, afectará sectores esenciales como el transporte público, la producción de alimentos, el funcionamiento de hospitales y el sistema educativo.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El dictador cubano reconoció en una inusual comparecencia televisiva que el país atraviesa una situación energética “compleja” y anticipó tiempos “muy difíciles”. Calculó que el petróleo venezolano cubrió en 2025 un 30% de las necesidades energéticas de la isla, y admitió que dos terceras partes del combustible que Cuba precisa deben ser importadas. Desde diciembre, la isla no ha recibido combustible del exterior y ha paralizado toda su producción energética basada en diésel y fueloil, lo que representa el 40% del mix energético cubano.
Frente a este escenario, el régimen cubano ha comenzado a implementar la llamada “opción cero”, un concepto de “cero combustible” importado que implica activar planes de supervivencia inspirados en las directivas de Fidel Castro durante el “Periodo Especial”. Este enfoque supone un racionamiento extremo, la autosuficiencia alimentaria, el uso de tracción animal en el campo, la utilización de carbón vegetal para cocinar y la promoción del transporte no motorizado. Díaz-Canel afirmó que algunas de estas medidas han sido “actualizadas” para responder a las condiciones actuales, pero dejó claro que la prioridad es asegurar cualquier vía de acceso a combustible externo.
Cuba vive una crisis energética crónica desde mediados de 2024, agravada por la obsolescencia de sus termoeléctricas y la falta de divisas para importar combustibles. De los 110.000 barriles diarios que necesita el país, Venezuela aportó alrededor de 30.000 en 2025. El experto Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, estimó que, de no recibir nuevos envíos de petróleo, la situación en Cuba podría convertirse en una “grave crisis” para marzo. En lo que va del año, la isla solo recibió un petrolero proveniente de México con 86.000 barriles.
El régimen cubano anunció que busca cooperación externa y desarrolla planes para satisfacer la demanda energética, como el incremento de parques solares (49 instalados el año pasado) y la instalación de unos 5.000 kits fotovoltaicos en centros de salud y otros 10.000 para empleados de sectores prioritarios. Además, se amplía la capacidad de almacenamiento de combustible para hacer frente a posibles ingresos de crudo.
Las medidas estadounidenses han sido rechazadas por México, Rusia y China, aunque aún no se conoce si estos países mantendrán acuerdos energéticos con la isla. Díaz-Canel aseguró que “Cuba no está sola” y que ha sentido apoyo internacional, aunque evitó ofrecer detalles para no dificultar las gestiones ante la presión estadounidense.

Mientras tanto, los apagones en la isla se han intensificado, con cortes de hasta 10 horas diarias, afectando el abastecimiento de agua y la cocción de alimentos. El jueves, una avería en una línea de alta tensión dejó sin luz a las provincias orientales de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo, así como a parte de Holguín. El suministro fue restablecido horas después, pero la estatal Unión Eléctrica reconoció la vulnerabilidad del sistema, que enfrenta roturas frecuentes y depende de un cronograma de apagones que suele excederse por la escasez de combustible y la antigüedad de la infraestructura.
(Con información de AP y EFE)
