Lo que nació como la mayor promesa industrial del país enfrenta en la actualidad una de sus peores crisis, desde que fue adjudicado el 2016.
El Complejo Siderúrgico del Mutún enfrenta un futuro incierto luego del hallazgo de más de 300 fallas técnicas y administrativas que paralizan su puesta en marcha. Lo que nació como la mayor promesa industrial del país enfrenta en la actualidad una de sus peores crisis, desde que fue adjudicado el 2016, con millonarias pérdidas económicas y un inminente escenario de batallas legales para el Estado.
Fuente: El Diario
El presidente de la Empresa Siderúrgica del Mutún (ESM), Álvaro Tejerina, explicó que las observaciones técnicas afectan la integridad del proyecto. Indicó que las deficiencias no solo se limitan a la ejecución de las obras civiles y el incumplimiento de normativas ambientales, sino que alcanzan la gestión administrativa del contrato.
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“Existe una vulneración de las cláusulas financieras: se verificó la cancelación total del presupuesto, pese a que la modalidad contractual exigía pagos contra la entrega de resultados”, denunció Tejerina.
Un elemento central en las sospechas de irregularidades es el flujo financiero del proyecto; a pesar de que la planta jamás entró en fase operativa, la contratista recibió la totalidad de los pagos, incluyendo un desembolso anticipado de casi $us 18 millones por concepto de “año de producción”. Según fuentes oficiales, “hoy no se le debe un solo boliviano a la empresa constructora”, una afirmación que contrasta con la inactividad de las instalaciones.
Entre las irregularidades más graves destaca la carencia de boletas de garantía. Según la autoridad, esta omisión técnica derivó en una indefensión contractual absoluta para la empresa pública, eliminando cualquier mecanismo de resarcimiento frente al contratista.
El balance es crítico es que se han detectado irregularidades sistémicas que abarcan desde la gestión de licencias ambientales en la fase de diseño hasta fallas en la obra civil. “Carecemos de un cerramiento perimetral, lo que nos deja en total indefensión; además, la etapa de montaje ya suma cerca de 300 observaciones”, detalló.
El ejecutivo aseguró que el contrato trascendía la simple entrega de la infraestructura; estipulaba un año de gestión compartida entre ingenieros bolivianos y chinos para garantizar la transferencia tecnológica. No obstante, al iniciar su gestión el 4 de enero, la nueva administración halló una planta inactiva.
El complejo siderúrgico se encuentra totalmente paralizado. Según Tejerina, las cinco plantas que integran la cadena de producción permanecen inoperativas y lastradas por graves fallos estructurales
El ejecutivo del Mutún ratificó que la rescisión del contrato se ejecutó estrictamente bajo el amparo legal vigente. “No incurriremos en la inseguridad jurídica que implica una ruptura unilateral; nuestra actuación se ha ceñido rigurosamente a las cláusulas establecidas en el contrato de obras”, subrayó la autoridad.
Luego de este escenario, el Ejecutivo anunció que la ESM denunciará penalmente ante el Ministerio Público los presuntos incumplimientos y el daño económico al Estado, con el fin de establecer responsabilidades.
El Complejo Siderúrgico del Mutún fue concebido para producir hasta 200.000 toneladas de acero al año, reducir las importaciones en aproximadamente 50% y generar cientos de empleos directos e indirectos. Su paralización o fracaso tendría un impacto directo en la política de sustitución de importaciones.
El deterioro técnico del complejo afecta también la credibilidad del Estado en la gestión de grandes inversiones. Diversos actores políticos plantearon la conformación de una Comisión Especial de investigación en la Cámara de Diputados.
En ese sentido, analistas y representantes empresariales advierten que no poner en marcha una siderúrgica de esta magnitud podría retrasar la industrialización por años y afectar la confianza de inversionistas extranjeros.
Fuente: El Diario
