Donald Trump recibió este sábado en su residencia de Mar-a-Lago en Florida al presidente de Honduras, Nasry “Tito” Asfura, en un encuentro clave para profundizar la futura alianza estratégica entre ambos países.
Según pudo saber Infobae, la reunión privada, que estaba previsto que sea de media hora, se extendió por casi una hora y reflejó en todo momento sintonía -tanto política como personal- entre ambos mandatarios.
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Asfura fue con una agenda que Trump comprendió, y el presidente norteamericano planteó intereses de Estados Unidos en Honduras. Durante lo conversado, hubo coincidencias entre los jefes de Estado.
Tras la reunión, se espera un pronunciamiento del presidente hondureño.
Un encuentro bilateral con altas expectativas
La reunión bilateral entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el mandatario de Honduras, Nasry “Tito” Asfura, inició a las 3:40 de la tarde en la residencia privada de Mar-a-Lago, Florida. El encuentro se desarrolló en un escenario de alta expectativa para los sectores político, empresarial y diplomático de Honduras, ante la posibilidad de acuerdos en áreas sensibles para la economía y la relación bilateral.
La agenda que duró una hora, contempló temas como aranceles, atracción de inversión extranjera y migración. Estos puntos concentraron el interés de diversos actores nacionales, que observaron con atención la posibilidad de mejorar el acceso de productos hondureños al mercado estadounidense y avanzar en la cooperación migratoria.
La convocatoria de ambos mandatarios generó una amplia cobertura mediática y seguimiento en distintos sectores de Honduras. Afuera de la residencia de Donald Trump, un grupo de hondureños se congregó con banderas del país, a la espera de novedades sobre el desarrollo de la reunión.
El presidente Donald Trump arriba a su residencia en Mar-A-Lago para recibir al mandatario Nasry Asfura en la reunión de altísimo nivel de este sábado, donde importantes temas será tratados en la agenda bilateral de ambos gobernantes
Instantes antes de ingresar a la residencia de Mar-a-Lago, el presidente Nasry “Tito” Asfura expresó optimismo ante el inicio del encuentro bilateral. “Hoy es un buen día para Honduras. En el nombre de Dios y con Él. Hoy va a salir todo bien. ¡Honduras, vamos a estar bien!”, declaró Asfura a través de sus redes sociales. Sus palabras reflejaron confianza sobre los resultados de la reunión y buscaron transmitir tranquilidad a la población hondureña.
El impacto de la reunión en la comunidad hondureña
La reunión entre Donald Trump y Nasry “Tito” Asfura en Mar-a-Lago ha generado un interés inusual entre la población de Honduras, tanto en el país como en la diáspora residente en Estados Unidos. Para muchos ciudadanos, el encuentro simboliza una oportunidad para que la agenda nacional ocupe un lugar prioritario en la relación bilateral, especialmente en temas que inciden de manera directa en la vida cotidiana y en el futuro de miles de familias.
Según reportes, sectores empresariales y organizaciones civiles han seguido de cerca el desarrollo de la reunión, atentos a posibles anuncios que puedan traducirse en facilidades para la exportación de productos, nuevos mecanismos de atracción de inversión extranjera y acuerdos migratorios que protejan los derechos de los hondureños en Estados Unidos.

La economía hondureña depende en buena medida del acceso al mercado estadounidense, así como de las remesas enviadas por la comunidad migrante. Por ese motivo, cualquier avance en materia de comercio y migración impacta de forma inmediata en el tejido social y económico del país.
El hecho de que la reunión se haya realizado en un entorno privado y con acceso restringido a la prensa ha incrementado la expectativa entre los hondureños.
Analistas políticos han señalado que el respaldo de Estados Unidos resulta fundamental para la proyección internacional de Honduras y para la estabilidad interna. La percepción de que la agenda nacional fue escuchada en la mesa de negociación fortalece la confianza de los ciudadanos en las gestiones del gobierno y refuerza el sentido de pertenencia, tanto dentro como fuera del país.
El diálogo bilateral en Mar-a-Lago representa un acto diplomático inédito para el gobierno de Nasry Asfura y un hito en su estrategia internacional.