La aseveración de que el país enfrenta un crecimiento exponencial en las actividades del narcotráfico no se basa solo en recientes hechos, sino en el paulatino crecimiento de la inseguridad, descubrimiento de cargamentos de droga procedente de Bolivia en países fronterizos y escándalos que revelan la presencia de narcos en territorio nacional. Descartan que calificar la actividad del narcotráfico como una realidad prácticamente “imparable” sea una exageración o un análisis osado de la realidad. De llegar a comprobarse que el contenido de las 32 maletas ingresadas por una exdiputada al país, era droga u otros elementos relacionados con esta actividad, se terminaría confirmando que en territorio nacional operan narcotraficantes que se desenvuelven y cuentan con conexiones a nivel diplomático.

Fuente: El Diario
Ante el reciente escándalo por el ingreso al país de más de una treintena de maletas que evadieron controles rutinarios, debido a la presentación de un pasaporte diplomático en la terminal aérea de Viru Viru, el analista e investigador Manuel Morales Álvarez advirtió que las actividades del narcotráfico en el país han adquirido la característica de ser “imparables”.
Según Morales, la aseveración de que el país enfrenta un crecimiento exponencial en las actividades del narcotráfico no se basa solo en recientes hechos, sino en el paulatino crecimiento de la inseguridad en distintas regiones, el descubrimiento de cargamentos de droga procedente de Bolivia en países fronterizos, operativos que descubren factorías, así como escándalos que revelan la presencia de narcos en territorio nacional con posibles vinculaciones en esferas políticas.
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“Son varios hechos los que finalmente ratifican algo que hemos venido afirmando con anterioridad, que el narcotráfico ya es imparable en Bolivia”, dijo.
En esa línea, descartó que calificar la actividad del narcotráfico como una realidad prácticamente “imparable”, sea una exageración o un análisis osado de la realidad, sino que se sustenta en hechos puntuales, de los que uno de los más novedosos y trascendentales es el caso denominado “narcomaletas”, donde se usó un documento diplomático para evadir controles de ingreso, sin datos específicos de anteriores salidas.
“Lo descubierto recientemente es el uso de pasaportes diplomáticos que inhiben mecanismos de control aduanero y otros controles en aeropuertos para verificar contenidos”, añadió.
Para Morales, en este caso, si se llega a comprobar que el contenido de las 32 maletas ingresadas por una exdiputada al país, era droga u otros elementos relacionados con esta actividad, se terminaría confirmando que en territorio nacional operan narcotraficantes que se desenvuelven y cuentan con conexiones a nivel diplomático.
“Tendríamos potencialmente narcotraficantes ‘de alto vuelo’ o ‘de alta gama’, ya que, en el caso boliviano, a diferencia de otros países, usan pasaporte diplomático para transportar material ilícito sin pasar por los controles propios de toda terminal aérea internacional”, observó.
Finalmente, Morales aseguró que esta novedosa forma de evadir controles terminaría explicando por qué el narcotráfico sigue creciendo y desde el Estado, existen dificultades para luchar contra esta actividad ilícita.
Recientemente, la exsenadora por Santa Cruz, Centa Rek, se había referido al caso denominado “narcomaletas”, como una muestra del uso discrecional que se le ha dado a algunas prerrogativas diplomáticas, al grado de haberlas convertido en herramienta de abuso.
Según Rek, la discusión en este tema no es menor ni anecdótica, sino un asunto de Estado, tomando en cuenta que se ha reabierto un debate que el poder político ha preferido esquivar durante años: “el uso y abuso de las prerrogativas diplomáticas”.
Afirmó además que, otras autoridades del Estado no tienen derecho alguno a portar ni utilizar la “valija diplomática”, por lo que pretender lo contrario sería abrir la puerta al contrabando, al tráfico ilícito y a la impunidad internacional.
“La Cancillería tiene la responsabilidad ineludible de regular, restringir y fiscalizar el uso de este privilegio, hoy convertido en herramienta de abuso. No es un secreto, aunque incomode decirlo, que cónsules, embajadores, parlamentarios y esa nueva casta de funcionarios supranacionales, han utilizado estas prerrogativas para fines ilegales. El populismo calla frente a estos hechos, porque vive de los privilegios que denuncia en el discurso”, sostuvo.
Rek sostiene que este mismo patrón se repite cuando se habla de reducir salarios de funcionarios públicos, bajo la consigna demagógica de “igualar hacia abajo”, donde lo que se busca es reemplazar profesionalismo por obediencia y capacidad por sumisión, con el resultado es previsible de una burocracia inepta, dócil y corrupta, que termina convertida en una casta de vividores que comete delitos amparada en privilegios encubiertos.
En ese sentido, señaló que todo se puede discutir en democracia, incluso los beneficios diplomáticos, pero solo con normas, reglas claras y buenas intenciones, no con discursos hipócritas que dicen combatir abusos mientras los perfeccionan.
Fuente: El Diario