Luis Haquin y Diego Medina atraviesan un gran presente en el exterior, consolidándose como capitanes y referentes en sus clubes, un liderazgo que también trasladan a la selección boliviana en plena lucha por el Mundial 2026.
Fuente: diez.bo
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Luis Haquin atraviesa un gran momento en su carrera profesional. El defensor boliviano se ganó la capitanía desde su primer partido con el Al-Tai, club de la segunda división de Arabia Saudita, una clara muestra de la personalidad y el liderazgo que transmite desde su llegada.
Ese rol no es una sorpresa para quienes siguen su trayectoria. El zaguero, actual capitán de la selección boliviana, suele asumir responsabilidades de mando y en la mayoría de los equipos por los que pasó terminó luciendo el cintillo, consolidándose como referente tanto dentro como fuera del campo de juego.
Su crecimiento ha sido sostenido. Partido a partido, Haquin se adueñó del liderazgo del equipo árabe, convirtiéndose en una voz autorizada en el vestuario y en uno de los pilares defensivos del conjunto.
Por su parte, Diego Medina atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera en Europa. El lateral es una de las figuras del CSKA 1948 Sofía, equipo de la primera división de Bulgaria, donde se convirtió en titular indiscutible y fue ganando la capitanía con actuaciones sólidas y regulares.
Ambos futbolistas son piezas clave en la selección boliviana que dirige Óscar Villegas. Sus características de liderazgo, experiencia y regularidad los han convertido en habituales titulares dentro del esquema de la Verde.
Con Haquin ordenando desde el fondo y Medina aportando despliegue y solidez por la banda derecha, Bolivia se ilusiona con llegar en buena forma a la recta final del proceso rumbo al Mundial 2026, donde el objetivo de clasificar vuelve a estar más vigente que nunca.

