En el servicio exterior boliviano fueron retirados los embajadores y se mantiene un personal mínimo, pero la “viveza criolla” hace que algunos pretendan “atornillarse” en sus puestos con “una epidemia” de certificados de inamovilidad funcionaria” por “embarazos por doquier” y tutores de personas con discapacidad, informó el canciller Fernando Aramayo.
El gobierno del presidente Rodrigo Paz cumplió el domingo tres meses en el poder y hasta el momento no designó a ningún embajador en el servicio exterior, que no solo depende del Gobierno, sino de la aprobación del Senado. Sin embargo, cesó a los diplomáticos que ejercieron funciones en el gobierno del expresidente Luis Arce.
“Han sido retirados los embajadores, naturalmente se han respetado derechos laborales, ha habido un proceso de transición, pero a la fecha no hay esta situación (permanencia de los embajadores del pasado gobierno)”, insistió en el Asuntos Centrales, donde también reveló la situación que enfrenta con la “viveza criolla”.
Bolivia cuenta con 38 representaciones diplomáticas en el mundo y más de 50 consulados que llevan la voz del gobierno en funciones y atienden los trámites de los nacionales en el exterior. Justamente, para atender los requerimientos de los connacionales no se puede retirar a todo el personal, por lo que se quedó un número reducido.
Sin embargo, lo llamativo que reveló el canciller es la presencia de “una epidemia de certificados de inamovilidad” en el servicio exterior, es decir, de personal que no puede ser removido de sus funciones, como ocurre habitualmente en cambios de gobierno.
“Todos de pronto tienen dependientes o son tutores de personas con discapacidad, embarazos por doquier, entre otras artimañas que se han utilizado para poder lograr atornillarse en los puestos, que también estamos gestionando”, informó y explicó que la gestión de Arce dejó una deuda en salarios de más de $us 1,5 millones.
