Estados Unidos: la política migratoria de Trump provoca un choque demográfico y económico


Por primera vez en más de un siglo, Estados Unidos podría ver disminuir su población a partir de este año. La causa es el endurecimiento de la política migratoria llevada a cabo por Donald Trump. Detrás de este cambio demográfico histórico se esconde un importante impacto económico, con repercusiones en el crecimiento, el mercado laboral, las finanzas públicas y la competitividad tecnológica del país.

Protesta contra la cooperación de la ciudad de Austin con los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Austin, Texas, EE. UU., el 20 de enero de 2026.
Protesta contra la cooperación de la ciudad de Austin con los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) en Austin, Texas, EE. UU., el 20 de enero de 2026. © Joel Angel Juarez / Reuters

Fuente: https://www.rfi.fr

Las cifras son inequívocas. Según el último balance de la Oficina del Censo, entre julio de 2024 y junio de 2025, la población estadounidense solo creció un 0,5 %, es decir, 1,8 millones de personas más. Un nivel históricamente bajo. Esta dinámica podría seguir deteriorándose. Varios estudios estiman ahora que la población estadounidense podría disminuir a partir de este año, un escenario sin precedentes desde hace más de un siglo. Este cambio se explica muy fácilmente. Históricamente, Estados Unidos ha vivido gracias a dos motores demográficos: los nacimientos y la inmigración. Sin embargo, hoy en día, ambos se están ralentizando simultáneamente.



La tasa de fecundidad ha caído por debajo del umbral de renovación generacional, mientras que el motor migratorio se está derrumbando. La causa es la multiplicación de las medidas antiinmigración decididas por Donald Trump: restricciones drásticas de los visados de estudiantes, profesionales y familiares, denegación de entrada a más de 70 países, expulsiones aceleradas, refuerzo del cierre de la frontera con México. Todas estas decisiones han provocado una caída brutal de los flujos migratorios.

Un duro golpe para el crecimiento y el empleo

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Más allá de sus consecuencias sociales, este giro migratorio está provocando un duro golpe económico. El crecimiento se basa en tres pilares fundamentales: la población activa, la productividad y la inversión. Cuando la disminución demográfica afecta directamente a la mano de obra disponible, el crecimiento potencial se ralentiza automáticamente. Según el think tank Brookings, la sola disminución de la inmigración ya resta 0,3 puntos de crecimiento anual a la economía estadounidense. Una cifra que puede parecer modesta, pero que es colosal para una economía acostumbrada a crecer alrededor del 2,5 % anual.

Esta desaceleración se explica principalmente por un impacto en el mercado laboral. Los inmigrantes representan alrededor del 19 % de la mano de obra estadounidense, es decir, casi uno de cada cinco trabajadores. En algunos sectores clave, como la agricultura, la restauración y la construcción, su papel es absolutamente indispensable. El resultado: la escasez de mano de obra se dispara, los plazos de producción se alargan, los costos aumentan, los precios siguen la misma tendencia y, al final de la cadena, el crecimiento se ve directamente afectado. Una dinámica que va en contra de las promesas económicas de Donald Trump.

Finanzas públicas y liderazgo tecnológico debilitados

Los efectos del endurecimiento de la política migratoria también se dejan sentir en las finanzas públicas estadounidenses. Menos trabajadores inmigrantes significa menos cotizaciones, menos impuestos y más gasto social. Según el Instituto Cato, los inmigrantes pagaron más impuestos de los que recibieron en ayudas sociales cada año entre 1994 y 2023. En este contexto, la contracción de la inmigración debilita directamente el equilibrio presupuestario del país y acelera la crisis de financiación de la Seguridad Social estadounidense, ya amenazada a medio plazo.

Por último, el reto va mucho más allá de la esfera presupuestaria. La inmigración desempeña un papel fundamental en la investigación, la tecnología, la inteligencia artificial y las finanzas. Una estadística lo ilustra: el 40 % de los investigadores de Silicon Valley han nacido en el extranjero. Por lo tanto, limitar los visados para estudiantes y científicos debilita directamente la ventaja tecnológica estadounidense, en un contexto de creciente competencia con China y Europa. En definitiva, el equilibrio entre la soberanía política y la racionalidad económica resulta cada vez más costoso para Estados Unidos. Los efectos del endurecimiento de la política migratoria podrían sentirse mucho más allá del mandato de Donald Trump, lastrando de forma duradera el crecimiento, la innovación y el liderazgo mundial de la primera economía del planeta.