La tradición se cumplió en Cochabamba: la lluvia marcó el inicio del Jueves de Comadres, pero no apagó la alegría, las risas ni los lazos de amistad que se celebran en esta fecha tan especial.
Silvia Sanchez
Fuente: Red Uno
Tal como dicta la tradición, si llueve en el Jueves de Comadres es porque las comadres han llorado. Y este año, Cochabamba no fue la excepción. Desde muy temprano, la lluvia acompañó los festejos en mercados, instituciones y reuniones entre amigas.
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“Lloramos, pero de alegría, y porque las mujeres somos sentimentales”, comentaron entre risas varias vendedoras de los mercados, mientras decoraban sus puestos con globos, flores y serpentinas.
Precisamente, los mercados fueron uno de los principales escenarios de la celebración. Con mariachis, orquestas y música en vivo, las comadres transforman sus espacios de trabajo en verdaderos centros de fiesta y confraternidad.
Las “comadritas” reconocieron que hubo lágrimas al comenzar la jornada; sin embargo, aseguraron que el ánimo aumentará conforme avance el día.
“Al principio llovió, pero luego el clima mejorará, igual que nuestro ánimo”, señalaron.
Pese a la lluvia, las comadres reafirman su amistad mediante costumbres arraigadas a la tradición, intercambiando canastas con frutas, dulces y regalos, además de entonar coplas picarescas que arrancan sonrisas y aplausos.
En los últimos años, también se han popularizado los festejos entre jóvenes, especialmente en locales y espacios públicos. Ante ello, las autoridades municipales exhortaron a mantener el control, evitar excesos y priorizar una celebración responsable.
Entre lágrimas, risas, música y abrazos, Cochabamba volvió a demostrar que el Jueves de Comadres es mucho más que una fecha: es una expresión viva de amistad, cultura y alegría compartida.
