La agenda acordada contempla un trabajo en áreas vinculadas con empleo, atención en salud, fortalecimiento educativo, inversión productiva y seguridad institucional.La cita se produce a un mes de la tensa reunión por el DS 5503.
Por Erika Segales

Fuente: El Deber
Dos de las principales organizaciones campesinas que durante años fueron pilares del respaldo social al Movimiento al Socialismo (MAS) marcan un nuevo escenario político al instalar una agenda de coordinación directa con el Gobierno del presidente Rodrigo Paz. En un contexto marcado por recientes tensiones sociales y demandas sectoriales, estos movimientos sostuvieron una reunión en la Casa Grande del Pueblo.
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“Sostuvimos una reunión de trabajo en La Paz con los representantes de la Federación Tupac Katari y Bartolina Sisa para analizar de cerca las necesidades de las 20 provincias y coordinar acciones conjuntas”, expresó el jefe de Estado en sus redes sociales el 12 de febrero, la publicación se acompañó con fotografías del encuentro.
En la cita también estuvieron presentes cinco ministros de las carteras de Economía, José Gabriel Espinoza; de Gobierno, Marco Antonio Oviedo; de Trabajo, Edgar Morales; de Salud, Marcela Flores y de Educación, Beatriz Garcia. También estuvo presente el diputado suplente del PDC, Alejandro Medinaceli.
Se informó que durante la reunión se abordaron temas vinculados con empleo, atención en salud, fortalecimiento educativo, inversión productiva y seguridad institucional. En el encuentro sostenido entre hojas de coca y decenas de carpetas con documentación, las organizaciones sociales expusieron sus demandas, mientras que las autoridades presentaron información sobre las acciones en curso.
Dialogo tras tensión
La reunión se produjo semanas después de la tensión entre las organizaciones sociales y el Gobierno que se elevó con el conflicto generado por el Decreto Supremo 5503, norma abrogada tras la presión que ejerció la Central Obrera Boliviana (COB) con el respaldo de movimientos sociales.
Un poco antes de la asunción de Paz, los exaliados de los gobierno del MAS marcaron un tenso inicio de relación. El 27 de octubre, la Federación Departamental de Mujeres Campesinas “Bartolina Sisa” de Santa Cruz advirtió con movilizaciones y bloqueos si el presidente electo, no incluía a las organizaciones sociales en su administración.
“Le pedimos al presidente electo Rodrigo Paz que no se le suban los humos, porque Gobierno que entre debe gobernar junto a las organizaciones sociales”, advirtió entonces la dirigente arcista de las Bartolinas en Santa Cruz, Felipa Montenegro Montaño.
Más adelante también el dirigente campesino Guillermo Flores solicitó la participación de los sectores sociales en el Gobierno y señaló que su sector encumbró a Paz en la presidencia, debido a que obtuvo una votación de más del 70% en La Paz, pero el Gobierno no cedió.
En enero, la relación con los movimientos sociales que en otrora formaron parte del Gobierno y fueron aliados del partido azul, lograron entablar un dialogo con el Gobierno por el conflicto generado por el DS 5503, ese episodio marcó un punto de inflexión.
En la reunión del 11 de enero, realizada en la sede de la Federación de Campesinos Tupak Katari en El Alto, además de acordarse dejar sin efecto la controvertida norma, se invitó a los movimiento sociales a presentar proyectos de producción.
“Hemos hablado, de lo que anunciara el presidente, el financiamiento que llegará para proyectos, por eso se les ha pedido que todos los representantes de las provincias que están acá, que vayan preparando proyectos, no solamente en la parte normativa, de decretos, sino también en la parte de proyectos (productivos). Este es el marco, el espíritu de un acuerdo al que llegamos con ustedes”, afirmó entonces el ministro de Gobierno.
El peso histórico
Las Bartolinas y la Federación Túpac Katari no son actores menores en la política del país. Durante décadas formaron parte del denominado Pacto de Unidad, bloque social que sostuvo la estructura política del MAS y que fue determinante en procesos electorales y coyunturas de conflictividad.
Su capacidad de movilización territorial les otorgó un rol estratégico en la consolidación del poder político en el área rural. Sin embargo, en los últimos años también evidenciaron tensiones internas frente a los conflictos del partido al que acompañaron y a raíz de esa crisis surgieron dirigencias paralelas.
Fuente: El Deber