Runny Callaú: “Mi fe en Dios es tan grande que me voy a sanar”


Desde hace casi cinco años lucha contra las secuelas de un ACV que afectó sus riñones, su movilidad y su descanso, obligándolo a depender de asistencia continua día y noche.

Stefany Beatriz Guzmán Nuñez



Fuenre: Red Uno/Que no me pierda

Acostumbrado a salvar vidas en incendios, ríos crecidos y emergencias de todo tipo, hoy Runny Callaú enfrenta su propia batalla. Con voz firme, aunque desde la silla de ruedas, deja claro que no ha perdido la esperanza.

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“Si esas imágenes se ven ahí es porque Dios me permitió hacerlo. Si no hubiera sido por mi amado Dios, yo no estaría vivo”, expresó al recordar su trayectoria en rescates y labores humanitarias.

Desde 1987 se dedicó al servicio voluntario. Fue parte del Grupo Pantera, cofundador del SARFAC Santa Cruz en 1993 —donde recibió el título honorífico de capitán— y creador de Funsar, organización con la que participó en rescates en fuego, selva y agua. Durante la pandemia también realizó traslados solidarios y entregó ayuda, pese a padecer una enfermedad cardíaca hereditaria.

Hoy, tras casi cinco años de lucha contra las secuelas de un ACV, daño renal y apnea del sueño, asegura que su mayor fortaleza es la fe. “Mi fe en Dios es grande, tan grande que me voy a sanar”, afirmó con convicción.

Aunque reconoce las limitaciones físicas —se cansa tras pocos pasos y depende de asistencia permanente— mantiene intacto el deseo de volver a servir. “Quiero seguir haciendo mucho por este país. Quiero seguir salvando vidas”, sostuvo.

Runny conoce de cerca lo que implica la hemodiálisis, pues acompañó a pacientes durante su etapa como diputado, donde también impulsó iniciativas legislativas vinculadas a salud y primeros auxilios. Por eso, aunque contempla la posibilidad médica, mantiene la esperanza de evitarla.

Mientras se gestiona el viaje a Brasil para acceder a atención especializada, Runny Callaú insiste en un mensaje claro: la fe y la voluntad siguen intactas.