El hermano de Carlos III fue arrestado este jueves, 19 de febrero, tras conocerse su vinculación con el caso Epstein
Fuente: infobae.com
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La detención de Andrés Mountbatten-Windsor continúa dando de qué hablar en la prensa internacional. El pasado jueves, 19 de febrero, el hermano de Carlos III fue arrestado en su residencia de Wood Farm, situada en el complejo de Sandringham House, en el condado de Norfolk, tras ser acusado de “mala conducta en un cargo público” bajo la sospecha de que este habría compartido información económica confidencial del Gobierno británico con Jeffrey Epstein.
Según publicó el diario británico The Sun, durante las 11 horas que permaneció bajo custodia policial fue tratado como un “sospechoso de un delito común”. El procedimiento incluyó actuaciones habituales en este tipo de casos, como la lectura de sus derechos, la toma de huellas dactilares y la realización de una fotografía en dependencias policiales. La noticia ha generado una intensa expectación mediática, centrada especialmente en cómo transcurrieron esas horas bajo custodia para quien fuera considerado durante años el hijo predilecto de Isabel II.
El arresto se produjo a primera hora de la mañana. De acuerdo con las informaciones difundidas, varios agentes se presentaron en su domicilio en torno a las 8:00 horas de la mañana de este jueves. Allí le comunicaron que quedaba detenido bajo sospecha de “mala conducta en un cargo público”. Minutos después de que los agentes tocaran a la puerta de su residencia, le permitieron prepararse “mientras uno de los oficiales que lo arrestaron lo seguía” en el interior de la vivienda.
Casi 12 horas bajo custodia policial: un traslado sin esposas
Durante el registro, sus dos guardaespaldas privados —exoficiales de la Policía Metropolitana— permanecieron junto a él mientras el equipo de búsqueda inspeccionaba armarios y cajones del inmueble. La operación se desarrolló bajo un amplio dispositivo policial. A las 8:54 horas, el exduque de York fue trasladado a la comisaría de Aylsham, situada a unos 55 minutos de la propiedad a la que se había mudado a comienzos de febrero. Una vez en las instalaciones policiales, fue interrogado por los agentes encargados del caso.

Detenido el expríncipe Andrés de Inglaterra en su casa en Sandringham por su relación con el caso Epstein (Europa Press)
La prensa británica detalla que el traslado se realizó como el de cualquier otro sospechoso: en la parte trasera de un Volvo XC90 policial sin distintivos. El vehículo iba escoltado por un Range Rover de la policía de Norfolk en la parte delantera y otro automóvil que transportaba a sus guardaespaldas en la retaguardia. Uno de los aspectos que más ha llamado la atención es que Andrés no fue esposado durante el arresto. Este hecho ha sido interpretado por algunos observadores como un posible trato deferente, dadas sus circunstancias personales y su pertenencia a la Familia Real británica.
No obstante, al llegar a la comisaría fue sometido a un examen para determinar si se encontraba en condiciones físicas y mentales adecuadas para permanecer detenido y ser entrevistado. El procedimiento estuvo supervisado por un sargento de custodia, responsable de garantizar que los agentes actuaran conforme al protocolo establecido. Como parte de las diligencias habituales, se le practicaron pruebas convencionales: se le tomó una muestra de saliva para ADN, además de sus huellas dactilares y una fotografía oficial.

El príncipe Andrés, junto al pedófilo Jeffrey Epstein. (AMC CRIME)
Asimismo, se le habría permitido realizar una llamada telefónica, previsiblemente a un miembro de su equipo legal, con el fin de que pudiera asistirle durante el interrogatorio. Tras aproximadamente 11 horas bajo custodia, fue puesto en libertad en torno a las 19:00 horas del mismo jueves. Según The Sun, “parecía un hombre destrozado cuando se lo llevaron”. Aún no se ha conocido si durante ese tiempo permaneció en una celda. Fuentes citadas por la prensa señalan que no tenía conocimiento previo de la operación policial.
Sobre esta cuestión, el comentarista especializado en información policial Danny Shaw, quien explicó en BBC News que el expríncipe podría haber sido retenido en “una celda en una zona de detención” equipada únicamente con “una cama y un retrete”. Además, subrayó que no se le daría ningún “trato especial” por su condición de miembro de la realeza. La investigación continúa abierta, mientras la atención pública permanece centrada en el desarrollo de los acontecimientos y en las posibles consecuencias legales y políticas de un episodio que vuelve a situar a la monarquía británica en el foco mediático internacional.
