Cisternas colman accesos a Palmasola en medio de la lenta descarga de combustible


Largas filas de camiones cisternas permanecen detenidas en los alrededores de la refinería, mientras los choferes esperan autorización para descargar, pese al acuerdo que fija el despacho diario de hasta 300 unidades.

Por Ernesto Estremadoiro Flores

Las cisternas esperan para descargar en combustible afueras de la refinería de Palmasola/Foto: Ricardo Montero

 



Fuente: El Deber

El sol cae a plomo sobre el asfalto y no hay bocinazos ni motores encendidos. Solo filas. Filas largas, densas, interminables. Decenas de camiones cisternas permanecen detenidos en los accesos a la refinería de Palmasola, formando un corredor metálico de tanques blancos, rojos y plateados cargados con combustible que aún no puede descargarse. El escenario es caótico.

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La palabra “peligro combustible” se repiten una y otra vez en los parabrisas de estos vehículos. Algunos choferes bajan de sus cabinas, otros esperan sentados a la sombra improvisada de los propios camiones soportando la ola de calor que se hace insoportable. El movimiento es mínimo. La espera, prolongada como si todo transcurriera en cámara lenta. 

Las imágenes captadas por EL DEBER retratan una escena estática que contrasta con la urgencia del país por abastecerse de carburantes.
Las cisternas ocupan ambos lados de la vía, avanzando metro a metro, sin un horizonte claro. En algunos tramos, la fila se pierde entre postes de luz y barrios cercanos, evidenciando que el cuello de botella no está en la llegada del combustible, sino en su descarga que demora más de lo debido.

Acuerdo

El panorama se da pese al acuerdo alcanzado entre los transportistas y YPFB, que contempla la descarga diaria de hasta 300 camiones en la planta de Palmasola. Sin embargo, lo que muestran las fotografías es que la capacidad aún resulta insuficiente frente al volumen de cisternas que aguardan turno para descargar.

La acumulación no solo tensiona a los cisterneros, sino que también transforma el entorno: calles tomadas por vehículos pesados, tránsito restringido y un riesgo latente por la concentración de material altamente inflamable en plena zona urbana. El peligro es real.

El combustible está ahí, a pocos metros de los tanques de almacenamiento. Está en los camiones, detenido, esperando. Y mientras la descarga avanza lentamente, la zona de la avenida Santos Dumont, se convierte en el retrato más claro de una crisis logística que todavía no encuentra ritmo.

Recientemente, el ejecutivo de los Empresarios Cisterneros del Oriente, Sergio Kosky indicó que de las 700 cisternas que se mantienen varadas desde hace más de 26 días en los exteriores de Palmasola —con más de 20 millones de litros de combustible— unas 300 empezarán a ingresar a los predios para agilizar la logística del producto.

El jueves, Kosky había manifestado que YPFB no se había comunicado oficialmente con los transportistas, sobre las razones que impedían la descarga de combustible en los tanques de Palmasola, pese a haber firmado un acta para descargar 40 camiones diarios.

Por ahora, el combustible no falta en origen: está detenido en la fila. Avanza lento, bajo el sol, entre camiones inmóviles y choferes agotados. Palmasola no es solo una refinería cercada por cientos de cisternas.

Fuente: El Deber