Marcelo Martins: «Cambiaría todos mis títulos por clasificar al Mundial»


El máximo goleador de la selección boliviana se confesó en DIEZ. Ratificó que su sueño es ir a la Copa del Mundo y que sus mejores salarios los recibió en China. Martins es ídolo en Bolivia y en Brasil

Por Pedro Rivero de Ugarte



Fuente: diez.bo

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Marcelo Martins volvió. Y no es una frase menor. Después de 21 años de su debut profesional, el delantero decidió regresar al club donde todo comenzó. Con serenidad, autocrítica y el fuego competitivo intacto, el máximo artillero histórico de la selección boliviana se sentó a hablar sin filtros.

Marcelo, ¿cómo te trata la ciudad en este regreso?

No he tenido casi tiempo para hacer cosas fuera de los entrenamientos, pero me ha tratado muy bien. Oriente Petrolero es el que más hinchada tiene en el país y siempre te va a recibir bien si ve disciplina y compromiso. Cuando me toca salir, el cariño se siente.

¿En qué momento decidiste volver al fútbol?

Fue una suma de cosas: Oriente, la selección, el repechaje y la historia que tengo con ambos. Estoy volviendo 21 años después al club donde hice mi primer gol profesional. Hay una conexión muy fuerte. Yo prometí que iba a volver y ahora estoy acá. Todavía no me la creo. Algo dentro de mí me decía que iba a volver, pero no entendía cuándo. Se dio de la nada. Volví a enamorarme de la pelota y estoy disfrutando esta etapa con mucha disciplina, como siempre fue en mi carrera.

¿Te costó tomar la decisión después de casi dos años fuera?

Muchísimo. Volver es para hombres. Es asumir una responsabilidad grande: despertarte temprano, llegar primero, entrenar tres veces al día, hacer dieta estricta. No es fácil. Tenés que ser muy profesional. Pero lo voy a intentar de la mejor manera para que dé frutos.

¿Volviste por una deuda pendiente o por un sueño nuevo?

Por las dos cosas. Le prometí al hincha de Oriente que iba a volver. Tenía ofertas importantes en Bolivia, pero soy hincha de Oriente y quería regresar acá. También tengo el sueño de salir campeón. Si me siento bien, podemos extender el contrato y armar algo importante.

Si no volvías ahora, ¿quedaba algo inconcluso?

Sí. Tal vez hacer un último gol con la  camiseta de Oriente y cumplir mi promesa.

¿Quién fue Marcelo Martins después del retiro?

Un Marcelo triste. Perdí a mi maestro, a mi héroe, al que me enseñó a hacer goles. Me retiré con un vacío enorme. No tenía alegría para entrenar. Pero nunca me dejé vencer por la depresión. Iba al gimnasio, salía a distraerme, iba a la iglesia, cuidaba mis negocios. Fue un proceso duro, pero me hice más fuerte.

¿Te dio miedo dejar de ser el goleador para ser simplemente Marcelo?

No. Eterno solo es Dios. Yo quiero que me recuerden como alguien que trabajó, que se ganó el respeto con disciplina. Eso sí quiero que sea eterno.

¿Te aburriste fuera del fútbol?

Muchísimo. Jugaba fútbol playa tres o cuatro veces por semana. Después aprendí tenis. El deportista necesita competir, sentir adrenalina.

¿La selección fue un motor para tu regreso?

Es un objetivo claro. Me preparo en Oriente para tener la posibilidad de volver. Tengo cinco eliminatorias y cinco Copas América. Nadie tiene esa historia en Bolivia. Me gané el respeto a punta de trabajo y goles.

¿Has hablado con jugadores actuales de la selección?

Sí. Muchos me escribieron. Hay respeto. Fui capitán durante años. Siempre prioricé el grupo. Eso genera amistades verdaderas. Me motivan y eso es lindo. Yo ya compartí con varios de ellos y el cariño está presente.

 

Marcelo Martins: “Cambiaría todos mis títulos por clasificar al Mundial”

 

Si te convocan al repechaje, ¿cómo llegarías?

En mi mejor versión. Estoy feliz, motivado. En un repechaje se juega la vida. Si tenés que tirarte de cabeza, lo haces. Si tenés que correr el doble, lo haces. Es 50-50. Son detalles. Juventud y experiencia tienen que ir de la mano.

 

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¿Te dolió retirarte así de la selección?

Mucho. Me retiré triste después de 20 años de carrera. Perdí a mi papá y eso duele. Él vio todos mis goles. Hoy quiero despedirme con alegría.

En Bolivia recibiste críticas, pero afuera sos idolatrado. ¿Por qué?

No lo sé. Los números están ahí: cinco eliminatorias, cinco Copas América. Fui goleador histórico. No busco aprobación. Mi motivación siempre fue el gol. Si no me respetan acá, me respetan en todo el mundo. Soy el mejor jugador de la historia del fútbol boliviano y las estadisticas lo reflejan, yo no puedo controlar las criticas. En los países que he jugado he dejado huella y me he ido de buena forma.

¿Cuál fue el momento más duro en tus inicios?

El salto de juvenil a profesional en Oriente. Yo vendía asaditos en el Tahuichi y miraba al equipo. Ahí me enamoré del fútbol. Nada cae del cielo. Tuve que trabajar mucho para salir adelante y llegar a ser el jugador que fui.

¿Qué club estuvo cerca de ficharte?

Cuando estaba en Cruzeiro hubo sondeos del Real Madrid. Pero la oferta del Shakhtar Donetsk fue superior y el club la aceptó. También hubo charlas con Boca Juniors, pero no oferta formal.

¿El gol que más recordás?

El que le hice a Fluminense de media chilena para salir campeón del Brasileirao con Cruzeiro y el que marqué ante Argentina en el Monumental.

¿Vivís tranquilo con lo que ganaste?

Mi hija va a vivir tranquila. Para eso trabajé. El dinero de joven puede marearte. Yo a los 17 ya ganaba plata. Cometí errores, como cualquiera. Pero nunca dejé de entrenar. El fútbol y la joda no combinan. Podés salir, pero no siempre. Si no, el cuerpo no responde.

¿Aprendiste a manejar tus finanzas?

Sí. Soy buen empresario. Gracias a Dios me fue bien. Desde chico siempre me gustó buscarle a todo, vendía lo que podía para tener ingresos.

¿El mayor lujo?

La primera casa de mi mamá. Nada lo supera. Hasta el día de hoy no la quiere vender, la sigue teniendo. Tenemos muchos recuerdos en esa casa. También, me he dado algunos gustos como autos, me gustan mucho, pero siempre me manejé de forma responsable.

¿Cambiarías tus títulos por un Mundial?

Todos. Sin dudar. Todos mis goles, todos mis trofeos. Hasta la EuropaLeague y cualquier logro importante cambiaría por llegar al Mundial. Eso sería lo máximo para mi carrera y es un sueño que tengo.

¿Y a la hora de la comida , te gusta cocinar o pedir por delivery?

Me gusta cocinar cuando voy a recibir a mis amigos. Me gusta preparar churrasco y atender a la gente en mi casa, no contrato a ningún parrillero, lo hago yo. Además, prefiero estar en casa, auque también me gusta ir al cine con mi familia, pero siempre perfil bajo.

Hablemos de las fiestas. ¿Salías cuando eras jugador?

Cuando era soltero, sí, pero con responsabilidad. Nunca días antes de un partido. Podés ir a un boliche y no beber. El jugador no es un robot. Tiene que saber cuándo salir. Hay momentos para salir y disfrutar, todo tiene su tiempo.  El problema es cuando no sabés medir.

Si tuvieras que irte de fiesta con tres excompañeros, ¿a quiénes eliges?

A Claudio Pizarro, a Mesut Özil y a Zé Roberto. En Bolivia, podría ser Juan Carlos Arce, Henry Vaca,  Ramiro Vaca o Alejandro Chumacero.

¿El momento más feliz fuera del fútbol?

El nacimiento de mi hija. Viajé dos días desde China y llegué justo a tiempo. El club me dio permiso por 10 días y por las distancias me  tomó casi dos días de viaje en la ida y otros dos en la vuelta.

¿Cómo fue tu experiencia en China?

Difícil al inicio por la cultura y el idioma. Pero fueron mis mejores salarios y una experiencia increíble que me regaló el fútbol.

¿Este regreso es el último capítulo o el más importante?

El más importante. Quiero terminar feliz.

La última, dejale un mensaje para los hinchas. Que nos unamos. Oriente necesita unión para volver a ser campeón. Bolivia necesita unión para ir al Mundial. Si soñamos juntos, se hace más fácil.