Régimen Penitenciario impulsa puntos de venta para productos elaborados por internos en aeropuertos y penales


Se destaca la diversificación de oficios dentro de los recintos penitenciarios de Bolivia. “Muchos internos se han convertido en carpinteros, cerrajeros y artesanos en macramé o porcelana fría, dejando atrás conductas negativas para dedicarse a actividades productivas”, señaló Mérida.

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Director general de Dirección General de Régimen Penitenciario, coronel Daniel Mérida. Foto: ANF

 

Fuente: ANF / La Paz



 

El director general de Dirección General de Régimen Penitenciario, coronel Daniel Mérida, informó que el sistema penitenciario del país avanza en la apertura de puntos de venta estratégicos para comercializar productos elaborados por personas privadas de libertad, como parte de una política orientada a la reinserción social y al sustento económico de sus familias.

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Mérida destacó que los internos cuentan con una notable habilidad y creatividad para desarrollar trabajos manuales y técnicos, capacidades que se fortalecen mediante programas productivos. Como ejemplo, resaltó los resultados obtenidos en la reciente feria de Alasitas, donde la venta de artículos —principalmente de porcelana fría— multiplicó sus ingresos respecto a la gestión anterior, cuando se alcanzaron aproximadamente 12.000 bolivianos.

“Los resultados muestran que, cuando se abren espacios de comercialización, el trabajo penitenciario tiene aceptación y valor”, afirmó en entrevista con ANF.

En esa línea, anunció que se realizan gestiones para habilitar puntos de venta permanentes en lugares de alta afluencia. En La Paz, se tramita la autorización para vender productos en el aeropuerto; en Tarija, se impulsa un puesto en la puerta del penal de Morros Blancos; mientras que en Santa Cruz ya existe un espacio con atractivo turístico, y en Cochabamba se aprovechan escenarios feriales y eventos como la “feria a la inversa”.

El director remarcó además la diversificación de oficios dentro de los recintos penitenciarios. “Muchos internos se han convertido en carpinteros, cerrajeros y artesanos en macramé o porcelana fría, dejando atrás conductas negativas para dedicarse a actividades productivas”, señaló.

A ello se suman proyectos industriales en marcha, como el del penal de Qalauma, donde junto a la ONG Proyecto Mundo se busca instalar un módulo para fabricar losetas y bloques de construcción, a la espera de la autorización de la Iglesia Católica para el uso de terrenos.

Estas iniciativas se apoyan en la experiencia del programa Cárceles Productivas, impulsado durante la gestión de Juan Carlos Limpias al frente de Régimen Penitenciario. Bajo ese modelo, miles de internos desarrollaron actividades como carpintería, metalmecánica, huertos, piscicultura, confección y artesanía, consolidando microempresas en distintos departamentos.

En 2024, los productos penitenciarios se comercializaron en más de 250 ferias productivas y participaron en eventos de gran visibilidad, acercando el trabajo carcelario al público y al sector empresarial.